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Zidane se hace con el control absoluto del vestuario: la afición del Real Madrid le apoya antes que a Cristiano

Septiembre 27, 2016
zidane

Es muy complicado que un resultado negativo refuerce a un entrenador en el puesto. Más aún si los pinchazos son dos (empates ante Villarreal y Las Palmas) y del equipo que estamos hablando es el Real Madrid. Pero Zinedine Zidane ha logrado quizás lo más complicado para un inquilino del banquillo blanco: hacerse con el poder del vestuario. Sin ruido, sin polémica, sin estridencias. Ese es el estilo del galo: discreción y amabilidad ante los medios, y contundencia en el día a día. En otras palabras: Zizou intenta quedar bien con todas las partes, pero después hace lo que le da la gana. Y eso es un hito en una entidad como la merengue.

Podemos convenir que Zidane ha decidido comportarse como un entrenador en el Santiago Bernabéu, una práctica de alto riesgo que muchos ni siquiera se han planteado. Su predecesor, Rafa Benítez, terminó siendo esclavo de su cobardía y cayó por confiar más en los tertulianos de bares que en sus propios conocimientos. El último en hacer algo similar (actuar como un entrenador) fue José Mourinho, pero a costa de provocar incendios semanales que desgastaron sobremanera su figura. Ni siquiera él llegó tan lejos con Cristiano. Eligió un rival más débil (Casillas) pero las consecuencias de esa guerra fueron mucho mayores que los beneficios. Las llamas de Mou han desaparecido. Ahora existe una aparente calma sustentada por el carisma de un hombre que ha cambiado la idiosincrasia de uno de los vestuarios más complejos del mundo en unos meses.

El ‘modus operandi’ de Zidane: astucia, prudencia, inteligencia

Zinedine Zidane se ha revelado como un hombre sagaz que nunca da un paso en falso. El técnico francés cuida mucho sus intervenciones en público. Si tiene que decir que “la BBC es intocable” lo dice. Si tiene que dar la cara por Cristiano después de sustituirle en el minuto 70, también lo hace. La consigna a seguir es clara: evitar polémicas innecesarias por sus palabras y actuar según lo establecido. Caiga quien caiga.

Y en esta estrategia existen varias confrontaciones posibles: la primera, la más temida por todos sus colegas, con Florentino Pérez. Sabido es por todos que el presidente del Real Madrid cuenta a algunos jugadores entre sus protegidos (básicamente los que se han fichado bajo su mandato). Por eso, es fácil deducir que la situación de James Rodríguez no le estará haciendo excesiva gracia. Como tampoco los pequeños toques de atención a futbolistas como Bale o Benzema. Con Cristiano, es cierto, es otro cantar. En el caso del portugués, la contienda podría ser con la afición. Pero tampoco es porque según las últimas encuestas, los seguidores blancos, hoy por hoy, tienen como referente absoluto a Zidane por encima de cualquier jugador.

Por esa misma razón y por el indudable predicamento del galo en el núcleo duro del vestuario blanco (encabezado por Ramos), ahora mismo nadie, ni siquiera el mismo Florentino, puede hacer nada en contra de Zidane. Si los resultados se enquistan en lo negativo, obviamente, la situación cambiará. Pero ahora mismo Zizou manda en Chamartín

En busca de un estilo poco popular

Es cierto que el Real Madrid ha dado bandazos en cuanto al estilo se refiere en este arranque de temporada: a veces mostrándose como un equipo que espera replegado y sale a la contra, otras apostando por las combinaciones en el centro del campo y las últimas (como ante Las Palmas) abandonándose completamente al ataque (llegó a jugar en 4-2-4). No obstante, siguiendo las evoluciones del equipo en los últimos meses se llega a la conclusión de que lo que persigue Zidane es un juego directo, físico, con transiciones ofensivas muy rápidas (los saques de Kiko Casilla ayudan a ello) y con un gran orden defensivo. De hecho, el francés ha ido más allá al disponer en algunos momentos un sistema 4-4-2. Ese es el primer paso para aparcar a la ‘BBC’.

El preparador galo, criado como entrenador en la férrea ‘DTN’ francesa, apuesta, por tanto, por un modelo poco popular en nuestro país pero en el que confía ciegamente. Eso sí, nunca lo reconocerá en público. Aunque muchos no sepan a qué juega este Real Madrid, él tiene muy claro lo que quiere conseguir. La próxima oportunidad para cumplir su objetivo la tendrá este martes, en la Champions (Borussia Dortmund-Real Madrid, Signal Iduna Park, 20:45 horas).

La última autobiografía de José Mourinho revela que Florentino Pérez le pidió que volviera para hacer una limpieza en el vestuario blanco. Tal vez acudió al hombre equivocado.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99