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Zidane se atreve a llevar a cabo el plan por el que suspiraba Benítez: un Real Madrid más compacto y defensivo

Mayo 11, 2016

El técnico francés tiene a Casemiro como fijo y apuesta por construir un equipo más ordenado y solidario

zidane

Quizás alguno no se acuerde, pero este Real Madrid que aspira a pelear por la Liga hasta el final y que está a un asalto de conseguir su undécimo cetro europeo es muy similar a aquel equipo por el que suspiraba Rafa Benítez pero que nunca llegó a rematar, en gran parte por la presión de prensa y afición.

El madrileño, más servil y agradecido con el presidente que fiel a sí mismo en su etapa en Chamartín, no se atrevió a seguir su instinto de entrenador en el momento cumbre de la temporada: Benítez sacó el once titular que querían todos los madridistas en el clásico de la primera vuelta y cayó por un desalentador cero a cuatro. Meses más tarde, Zidane hizo suyo ese sistema y salió victorioso del Camp Nou, en el primer paso de la enésima resurrección de un equipo al que nunca se puede dar por muerto.

Con una puesta en escena ante los micrófonos afable y educada elevada al máximo exponente, Zizou ha sabido ganarse el favor de la prensa, ya de por sí inclinada hacia el francés después de las retahílas estadísticas de Rafa Benítez para justificar cualquier crítica o mal resultado. Con los jugadores el galo mantiene un equilibrio perfecto: no llega a la relación paternal de Ancelotti pero tampoco a la frialdad de Benítez. El respeto que todos le tienen por su pasado como futbolista de élite hace el resto. Y con la directiva también está actuando con inteligencia: Florentino Pérez siempre le ha tenido en alta estima y él se aprovecha de eso para, poco a poco y sin hacer mucho ruido, ir tomando decisiones.

El más audaz de los últimos entrenadores

No es sencillo entrenar a un club como el Real Madrid, donde la historia y la exposición mediática tienen a veces más peso que lo que ocurra en el verde. Imponer un determinado estilo por la fuerza es algo que puede funcionar al principio, pero que no se mantiene en el largo plazo. Pregúntenle a Mourinho. El autoritarismo es doblemente peligroso con jugadores como Cristiano, Bale, Benzema o Ramos. Obedecen a la primera, cuestionan el método a la segunda y explotan ante los medios a la tercera.

Esos factores han sido dignos de estudio para Zidane en los años que lleva como técnico en el Real Madrid: aprendió en silencio con Ancelotti y tomó nota desde la distancia cuando estaba en el Castilla, siendo consciente de que eso tenía poco que ver con lo que se encontraría en el primer equipo. Ahora ha tenido la valentía de fabricar un Real Madrid más compacto y trabajado en la retaguardia. Más defensivo, al fin y al cabo. Eso en el Bernabéu requiere mucho atrevimiento.

Líneas juntas, orden táctico, transiciones rápidas

Tenemos que estar todos juntos, es la clave”. Esa frase la repitió Sergio Ramos varias veces en el túnel de vestuarios antes de enfrentarse al City el pasado miércoles. El capitán, secundado por Cristiano, ahora sí es receptivo a los mensajes del entrenador. Para Zidane -igual que para Benítez– el posicionamiento de los suyos a la hora de presionar, defender y replegarse es fundamental. Considera el técnico galo que para ser un equipo realmente competitivo el Real Madrid necesita orden atrás, convertirse en un equipo compacto cuando no tiene el balón, toda vez que en labores ofensivas el potencial de los blancos está fuera de toda duda.

Algunos parecen haberse olvidado, pero Casemiro comenzó a tener minutos con Rafa Benítez que si no lo colocó como fijo en su once fue por las feroces críticas de la prensa. El madrileño siempre fue permeable a los ataques mediáticos, característica no compatible con sentarse en el banquillo del Santiago Bernabéu. Ahora Zidane muestra con orgullo al mediocentro brasileño como bisagra de su esquema. Y lo que antes parecía feo ahora es pragmático.

La teoría dice que el galo prefiere que los suyos saquen el balón jugado desde abajo. La realidad es otra: Sergio Ramos se ha erigido en creador de juego con desplazamientos largos que tienen como destinatarios a los tres de arriba. Hay partidos en los que el centro del campo tiene una participación anecdótica en labores ofensivas. Se pierde elaboración en el medio pero se gana velocidad de circulación y mayor número de ocasiones de peligro, casi todas ellas provenientes de los costados.

Zidane está decidido, de la misma forma, a acabar con la idiosincrasia imperante en el Real Madrid en los últimos años. Antes los futbolistas jugaban en relación a lo que habían costado. Ahora el francés ha osado a sentar al tercer fichaje más caro de la historia blanca, James Rodríguez. ¿Será el comienzo de una purga? El tiempo nos lo dirá.

El resultado es el Real Madrid que menos ocasiones recibe de los últimos años. Un logro de Zidane por el que suspiró Benítez. Él no se atrevió a hacerlo, le hubieran machacado por ello. Con Zizou es diferente: al paradigma del juego bonito como futbolista se le permite confeccionar un equipo estajanovista como entrenador.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99