Menú Portada
Es posible que en fechas posteriores haya un tercer acto de carácter formal pero con otro cariz para acercar al nuevo rey al pueblo y quizá, incluso, a representaciones extranjeras y otros familiares

Zarzuela medita para no herir ninguna sensibilidad en la entronización de Felipe VI

Junio 9, 2014

No habrá representaciones extranjeras (aunque el cuerpo diplomático pueda estar en la recepción en el palacio de Oriente), y que se diseñan dos ceremonias sobrias (nada de joyas o de elementos que denoten boato), en días consecutivos, una en Palacio y otra en las Cortes
Don Juan Carlos traspasará todos los títulos de soberanía no conservando para sí ninguno de los posibles como conde de Barcelona o Señor de Vizcaya

 

“Doña Sofía -nos confirman-, no abandonará las muchas causas de las que se ocupa a través de la Fundación que lleva su nombre y no descartemos viajes futuros de don Juan Carlos a lugares como los países árabes para promover la causa de España en representación de su hijo”
 

En Zarzuela aseguran que “este verano no habrá vacaciones para nadie”


Mientras Isabel II de Inglaterra abre en estos días el parlamento británico con toda pompa y ceremonia y portando sobre su cabeza la pesada corona imperial del Estado, al tiempo que estrena una nueva carroza barroca de hermosa factura, en España nos preparamos a toda prisa (se quiere evitar a toda costa el vacío de poder), para una ceremonia de entronización -¿por qué se empeñan en llamarlo coronación?-, de don Felipe en la que Zarzuela está colocando un celo muy particular. Una ceremonia y una forma de hacer nuevos que se pretende que se ajusten a las necesidades y al sentir del momento, y al devenir de los tiempos, pero en la que no se quiere en modo alguno olvidar las delicadas cuestiones simbólicas en el deseo de los nuevos reyes de no dañar sensibilidad alguna.

Pero también un momento delicado para la Casa del Rey, que se enfrenta a la difícil tarea de diseñar con el mayor acierto posible unos actos para los que hay muy escasos precedentes históricos pues el modelo, también improvisado pero en aquel momento muy acertado de 1975, no puede ser el mismo. Nunca ha habido en España coronaciones, sino juras o proclamaciones de reyes, y eso dificulta el diseño de estas ceremonias especialmente habida cuenta de que el prescindir de toda liturgia (un misa o un Tedeum que podría haber sido multi confesional o con presencia de otros líderes religiosos), dejará los actos un tanto deslucidos, cosa que ya ha despertado numerosas críticas, aunque esa limitación quedará parcialmente compensada por la magnificencia del propio Palacio de Oriente y del Palacio de las Cortes.
 
Dos ceremonias sobrias y sin representación extranjera
 
Pero todavía el viernes pasado el gabinete de prensa de Zarzuela se afanaba por intentar transmitir que la organización de todos los actos está aún en proceso de elaboración, pues está siendo muy meditada sin que mucho de lo que en estos días se ha publicado sea totalmente cierto. Las prisas angustian, “pero tiempo habrá en el futuro – nos transmiten desde allí-, para ir precisando cuestiones más de detalle pero importantes que requieren de cierta elaboración”. Se prefiere comunicar la información conforme las cosas vayan estando maduras, a pesar de las numerosas preguntas en el aire a las que la prensa intenta dar respuesta. Sí sabemos que no habrá representaciones extranjeras (aunque el cuerpo diplomático pueda estar en la recepción en el palacio de Oriente), y que se diseñan dos ceremonias sobrias (nada de joyas o de elementos que denoten boato) en días consecutivos, una en Palacio y otra en las Cortes, aunque la fecha no está aún fijada con exactitud ya que dependerá de forma rigurosa de los plazos de tramitación parlamentaria aunque, nos aseguran, “no llegaremos a San Juan”
 
¿Qué ordinal llevará el nuevo rey de España?
 
Otro asunto aún por definir es el ordinal que llevará el nuevo rey, que sería Felipe VI en España y en Castilla, pero Felipe V en la corona de Aragón (cosa que en Cataluña puede dañar susceptibilidades), y Felipe VIII en la corona de Navarra. De ahí que hasta se barajen otros nombres posibles como Felipe Juan I. Tampoco sabemos aún cuál será la titulatura de los reyes salientes, pues don Juan Carlos traspasará todos los títulos de soberanía no conservando para sí ninguno de los posibles como conde de Barcelona o Señor de Vizcaya.
 
Lo más probable es que en ello se siga la tradición británica que siempre encuentra fórmulas adecuadas, quizá reservando el “rey” y “reina” para designar a don Felipe y doña Letizia mientras que don Juan Carlos y doña Sofía continuarán con su tratamiento de reyes pero en este caso él sin el ordinal. Queda por saber si continuarán con el tratamiento de Majestad (se supone que sí), pero si se tiene claro que los monarcas salientes continuarán representando a la corona en algunos actos. Doña Sofía – nos confirman – no abandonará las muchas causas de las que se ocupa a través de la Fundación que lleva su nombre, y no descartemos viajes futuros de don Juan Carlos a lugares como los países árabes para promover la causa de España en representación de su hijo”. Un tratamiento similar al de los reyes salientes Alberto y Paola de Bélgica, si bien en el caso español no asistiremos a las gruesas disensiones que allí han surgido entre los reyes padres y los nuevos monarcas Felipe y Matilde.
 
Un tercer acto, en el aire
 
Aún quedan pues numerosas cuestiones por dilucidar como la misma presencia de don Juan Carlos y doña Sofía en el acto de entronización el palacio de las Cortes, o la asistencia o no al mismo de la infanta Cristina, de las infantas Pilar y Margarita, y del infante don Carlos, o de los reyes de Grecia y la princesa Irene hermanos de doña Sofía. Las infantas y el infante pasarán ahora a engrosar las filas de la llamada “familia del rey” cuyos tratamientos están regulados desde 1987, que con conviene confundir con las “parientes del rey” que configuran su familia extendida, pues la “familia real” continúa manteniendo aquel criterio establecido en 1975 de familia nuclear limitada al rey y sus hijos.
 
Por otra parte, y según nos apuntan, hasta es posible que en fechas posteriores haya un tercer acto de carácter formal pero con otro cariz para acercar al nuevo rey al pueblo y quizá incluso a representaciones extranjeras y otros familiares. Por el momento en Zarzuela se trabaja mucho y rápido pues se tiene conciencia de la tarea que se lleva entre manos, y allí ya se sabe que “este verano no habrá vacaciones para nadie” pues pronto veremos a los nuevos reyes pasearse por toda España y marchar a presentarse a sus primos europeos en Londres, Amsterdam, Copenhague o Estocolmo donde el rey Carlos Gustavo ha sido el primero en felicitar y apoyar a su primo don Juan Carlos.
 
Ricardo Mateos
ricardomateos@extraconfidencial.com