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La reina española fue la única representante de la realeza europea

Zarzuela en su línea: no informó del viaje de doña Sofía para asistir en Amman a la fastuosa boda de la princesa Ayah Bint Faisal

Mayo 26, 2014

Los padres de la novia, el príncipe Faisal y su ex mujer la princesa Alia, han visitado España a título privado en numerosas ocasiones en compañía de la ahora prometida y de sus hermanos el príncipe Omar y las princesas gemelas Aisha y Sara


Con ánimo de absoluta normalidad pasó el décimo aniversario de los príncipes de Asturias: unas fotografías sencillas de corte informal, y un desplazamiento a Toledo que, aunque de índole privado que era bien conocido por el gabinete de prensa del palacio de la Zarzuela que contribuyó a comunicarlo a los medios de forma extra oficial. Nada pues de posados o de fotografías oficiales con más o menos aparato por parte de algún fotógrafo de prestigio como algunos habían esperado. Aire pues de total tranquilidad en Zarzuela, desde donde sin embargo no se informó, por considerarlo un viaje privado, de que doña Sofía pasó ese mismo día en Amman para asistir al lujoso casamiento, en el palacio de Zahran, de la princesa Ayah Bint Faisal con el empresario jordano Mohammad Talal al-Halawani en compañía de los reyes Abdallah (tío de la novia) y Rania de Jordania y de toda su familia.

Un evento en el que la reina fue la única representante de la realeza europea por su estrecha relación de amistad con los padres de la novia, el príncipe Faisal y su ex mujer la princesa Alia, que han visitado España a título privado en numerosas ocasiones en compañía de la ahora novia y de sus hermanos el príncipe Omar y las princesas gemelas Aisha y Sara. Aunque separada de su esposo, que ha vuelto a casarse, la princesa Alia (hija del fundador de las aerolíneas jordanas), es muy cercana a la familia real española y ya en 2009 fue invitada de honor en Oviedo para la entrega de los Premios príncipes de Asturias, sin olvidar que su hermano Mansour Tabbaa mantuvo en el pasado ciertos tratos en 2008 con Iñaki Urdangarín, que actuó en favor de la empresa valenciana Agval para que ésta entrase en un proyecto para el trasvase entre el Mar Rojo y el Mar Muerto en el que no llegó a participar.
 

Ni confirma ni desmiente la presencia de la casa real española en la boda del príncipe Amadeo de Bélgica

 
Una estricta política en la Zarzuela de separación entre el ámbito público y el ámbito privado que el gabinete de prensa observa con absoluta pulcritud. De ahí su extrañeza cuando preguntamos por la posible representación de la casa real española en el próximo boato regio que será la boda el 6 de junio en Italia del príncipe Amadeo de Bélgica, sobrino del rey Felipe y sexto en el orden sucesorio al trono, con la aristócrata Elisabetta Maria Rosboch von Wolkenstein. Un evento que servirá de pretexto para el encuentro de príncipes de toda Europa, con o sin trono, y de un más que notable contingente de la mejor aristocracia italiana nieta de los buenos años de la dolce vita, al que la familia real española habrá sido sin duda invitada a tenor de la excelente entente que pudimos observar entre los reyes de España y los reyes Alberto y Paola de Bélgica (abuelos del novio), durante la ceremonia de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II.
 
Esta será una boda que esperamos que pueda contribuir a levantar los ánimos en la deprimida familia real belga y a facilitar reencuentros en una dinastía que, por los golpes recibidos recientemente, parece haber tomado por un momento el relevo de la española en las desgracias. El príncipe Laurent, aparentemente recuperado de su grave padecimiento físico y anímico, acaba de ser nombrado embajador especial para la FAO anunciándose que, si su salud lo permite, en junio asistirá a su primera reunión de trabajo en Roma.
 

El “Castillo de Drácula” por 50 millones de libras esterlinas

 
Pero aún más agitados están en el este de Europa donde en Belgrado el muy realista y altruista príncipe Alejandro de Serbia, primo carnal de doña Sofía, y su esposa la princesa Katherine se entregan con esfuerzos denodados a ayudar a la población del país tras las fuertes inundaciones de los últimos días lanzando un llamamiento internacional a la ayuda a Serbia. Por el contrario en la vecina Rumania sale a la venta el llamado “Castillo de Drácula”, el imponente castillo de Bran situado en la localidad de Brasov, que sale a la venta por deseo de su actual propietario el archiduque Dominic de Austria. El Castillo fue adquirido en los años 20 por la reina María de Rumania, de quien lo heredó su hija la princesa Ileana que pudo haberse casado con el príncipe de Asturias, primogénito de Alfonso XIII, y que estuvo finalmente casada con el archiduque Anton de Austria, nieto del rey carlista español Carlos VII.
 
Tras la caída del régimen comunista en Rumania el Castillo fue devuelto tras largos procesos legales a los hijos de la princesa Ileana,que hace unos años tomaron posesión de él y llegaron a un acuerdo interno que hizo de Dominic el propietario eminente. El archiduque, que no tiene gran fortuna personal, ya intentó vender el castillo con sus 57 habitaciones y sus 22 acres de terreno, que es uno de los lugares de mayor interés turístico en el país, al estado rumano por 59 millones de euros que se consideraron entonces una suma excesiva. Por ello, ahora la venta se ha encargado a la prestigiosa firma de abogados norteamericana Herzfeld and Rubin de Nueva York, cuyo argumento de venta (se habla de un precio en torno a los 50 millones de libras esterlinas), son los atractivos del lugar y las muchas posibilidades de desarrollo en los sectores turístico y hotelero pues, según un portavoz, “el archiduque Dominic y su familia cuidan mucho el Castillo, que se encuentra en mucho mejor estado que cuando en años atrás estuvo gestionado por el gobierno. La idea en mente es llevar el lugar a un mayor estado de desarrollo turístico con Hotel y un ascensor en el cuerpo de la montaña que dará acceso a una exposición sobre Drácula y la historia del lugar”.

 Ricardo Mateos