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“Y ¿quién es Fuenteovejuna? ¡Todos a una!”

Septiembre 30, 2012

“De octubre a primeros repón los aperos”. Así reza uno de los numerosos dichos que el refranero popular dedica al décimo mes del año. Un aforismo cargado de simbología y sabiduría, cuando restan 21 escasos días para que los gallegos –esperemos en masa- acudan a su cita tetranual con las urnas.

Acudan para escoger un pastor que sea capaz de guiarlos por la senda del crecimiento económico y la reducción del déficit. Acudan para poder transformar una realidad lesiva para el contexto nacional en la continuidad positiva de Galicia. Una Galicia que atisba luz en su horizonte tras haber superado con matrícula el tramo más sinuoso. Y acudan, indefectiblemente, para vencer al fantasma de la abstención. Una abstención que debe menguar sustantivamente debido a dos puntos básicos. Por un lado, para honrar a tantas mujeres y hombres que lucharon por una democracia española que se hizo efectiva con las primeras elecciones libres de 1977; por otro, para demostrar al viejo continente que Galicia tiene mimbres para ejercer con responsabilidad un proceso electoral. Que deposita fe y confianza férrea en sus líderes y que, sobre todo, valora las opciones existentes, seleccionando una u otra, y lo entiende como una variedad necesaria para llegar al acuerdo a través de las opiniones encontradas. “Y ¿quién es Fuenteovejuna? ¡Todos a una!”

 

La economía por bandera

Con la resaca de la presentación de los Presupuestos Generales del Gobierno Central para 2013 –que dejan a Galicia como la comunidad con más presupuesto en infraestructuras- todavía latente, el presidente de la Xunta de Galicia y candidato popular, Alberto Núñez Feijóo ha presumido una vez más de programa electoral, soporte que ha guarnecido la campaña popular desde el pasado 27 de agosto, cuando él mismo anunció el adelanto. En esta ocasión fue en Santiago de Compostela, donde Feijóo comprometió rigor y control del déficit para su segunda etapa como presidente, erigiendo como prioridad a “toda la gente que lo está pasando mal por el drama del paro y no le cuadran las cuentas para llegar a fin de mes”. Así, el PPdeG centra su candidatura en la política económica y social encarnada en los objetivos de “déficit cero y cien por cien de crecimiento”. Metas que los populares solo podrán alcanzar con cuatro años más en el Gobierno para completar el trabajo emprendido en 2009. “Nosotros sabemos con la experiencia de gobierno de los últimos años cuál es el punto de partida en el que está Galicia a finales del año 2012, y lo que tenemos que hacer hasta el año 2016”. En una ponencia con sabor a reválida, Feijóo aseguro que su programa “no es de partido, sino de gobierno”.

Todos contra uno y uno contra todos

En la esfera socialista, Pachi Vázquez continúa esgrimiendo su línea de reprobación y censura a la política fiscal gallega, reivindicando un sistema alternativo como el francés que grava a los que más tienen a través de la tasa a las grandes fortunas y las mayores empresas del país galo. En una clara digresión con lo enunciado por el candidato popular, Vázquez se dedicó a dibujar un paralelismo antitético de las palabras de Feijóo quien, según el socialista, defiende unas cuentas del Estado que suponen “más paro, más recesión, menos consumo, renuncian expresamente al empleo y confirman la destrucción de los derechos sociales”. La situación punzante que atañe a los colegios fue otro de los filones empleados por Vázquez, quien prometió retirar los conciertos a los colegios que segreguen por sexos, una situación no considerada como discriminatoria por la UNESCO. 

En la Convención Nacional del BNG –con el XXX aniversario de la formación nacionalista como telón de fondo-, Francisco Jorquera ha pedido el voto para su partido instando a los ciudadanos a “concentrar el voto de izquierda” en el Bloque ya que, según el líder gallego, “es posible derrotar a la derecha”. La exposición de Jorquera se asentó más sobre acusaciones que propuestas y vertió su diatriba sobre el Partido Popular asegurando que a Feijóo le preocupa que Galicia “no sea un problema para España”. Con la insignia de la soberanía y el autogobierno presentes en todo momento, el candidato nacionalista volvió a sacar a colación el hundimiento del petrolero en el año 2002, para desvirtuar al Partido Popular, “lo único que sabe el PP es manchar, como lo hizo con el Prestige, para intentar retener el Gobierno”, un discurso insistente en su reiteración pero dudoso en cuanto a resultados.

La estructura del “todos contra uno y uno contra todos”-en clara tergiversación de Dumas- se muestra invariable con el paso de los días en el marco de una atmósfera viciada por los descréditos emitidos desde algunas formaciones. Una política actual que cada vez se encuentra más desahuciada y desprotegida de grandes figuras que iluminen las diferentes doctrinas que conviven en nuestro ecosistema –una pandemia común a todo el planeta-, independientemente de cual sea su tendencia o filosofía –el último en alertar de su fatiga ha sido un Beiras que asegura tener un “ciclo vital político corto”-. Por eso Galicia debe anteponer las personas a los intereses políticos, sean de un color u otro, para demostrar al viejo continente que tenemos mimbres para ejercer con responsabilidad un proceso electoral en medio de la crisis abrumadora del siglo XXI.

Jesús Prieto