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Al mismo, la Audiencia Nacional rechaza la suspensión cautelar de la orden ministerial que regula las elecciones

Y por fin el CSD advierte a la Federación de Fútbol que está a punto de adoptar acuerdos ilegales

Febrero 29, 2008

La comisión directiva del CSD, su máximo organismo, aprobó “por unanimidad reiterar la defensa del ordenamiento jurídico español que regula los procesos electorales de las federaciones deportivas” y advierte la Federación Española de Fútbol que está a punto de adoptar acuerdos ilegales, según se desprende del orden del día de la asamblea del próximo lunes.

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A este medio, Extraconfidencial.com, nos cabe el privilegio de haber sido el único medio beligerante con el proceso iniciado por Angel María Villar y su junta directiva con la intención de permanecer de forma antidemocrática en el cargo (ver Hemeroteca). Desde el principio lo hemos denunciado y hemos criticado la postura pasiva de la Administración, al tiempo que los grandes medios nacionales seguían adulando a Villar y enfocando el tema como si fuera un enfrentamiento caprichoso entre el citado presidente y el secretario de Estado, Jaime Lissavetzky, cuando en realidad ante lo que estamos es ante un ataque al ordenamiento jurídico español por parte de un organismo privado que recibe dinero público y ejerce por delegación funciones públicas. Ahora que el CSD entiende que Villar y su junta han dado un paso más en su desafío anunciando el cambio de sus estatutos para no depender jurídicamente de la Administración, a buen seguro los grandes medios le darán la espalda y ya no jugarán con esa amenaza del presidente de la FIFA, Sepp Blatter de excluir al fútbol español, que de momento le ha costado una querella criminal en un juzgado de Madrid y una demanda civil en la corte de Zurich contra la propia FIFA. El siguiente paso es una denuncia ante la Comisión Europea.
Dicho esto, ayer fue un día decisivo en el asunto. El CSD, por escrito, dice que “no existe incompatibilidad entre los principios que rigen el Código Electoral Modelo de la FIFA y las normas españolas, que garantizan la independencia, participación y transparencia del proceso electoral en todas las federaciones“.
Y como ha tenido conocimiento de lo que se pretende aprobar, ha añadido a su nota que “nuevas informaciones que apuntan al posible no sometimiento de la Federación Española de Fútbol a la normativa, le trasladamos desacuerdo unánime con la postura que vienen manteniendo sus responsables, en especial en relación con la posible adopción, por parte de Asamblea General del próximo lunes, de acuerdos ilegales que pudieran ser constitutivos de graves infracciones“.
Advertidos quedan, no sólo Villar y su junta directiva, sino todos los asambleístas, que deben tener en cuenta que si votan a favor de las normas que se contraponen al ordenamiento jurídico español, estarán incurriendo en delito a título personal y de igual manera podrán ser sancionados.

La Audiencia Nacional dijo no

Si Villar creía poder desafiar a la Administración, evidentemente estaba equivocado. Puede que esta vez no haya medido bien sus pasos y se encuentre ante el principio del fin. Para los que no entiendan el alcance, es como el referéndum que pretende hacer este año el Lehendakari Juan José Ibarretxe en el País Vasco. Lo que la ley no permite no se puede hacer sin incurrir en delito. Y punto.
Y de momento la Justicia, a la que sorprendentemente recurrió tanto Villar como la Federación Española para solicitar la abolición de la orden ministerial, y que ya de por si suponía incurrir en litigio con las normas de la FIFA que prohíben expresamente a sus asociados ir a la justicia ordinaria, no le ha dado la razón. La sala de lo contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional ha rechazado la petición de Ángel María Villar de suspender cautelarmente la orden ministerial. El recurso, interpuesto a título individual por Villar, solicitaba la suspensión cautelar de la orden o en su defecto únicamente para la federación de fútbol, al entender que tiene derecho a celebrar sus elecciones “conforme a su propia normativa electoral, como cualquier asociación privada sin injerencias de ningún tipo de la Administración“.
El tribunal considera en su auto que el interés público, consistente en la celebración de elecciones en todas las federaciones deportivas españolas, debe prevalecer sobre el interés particular del recurrente, que no ha concretado ni probado debidamente los perjuicios que causa la aplicación de la orden ministerial.
Por la vía jurídica, evidentemente, tampoco le salen las cosas a Villar. Por la administrativa, ya ven que tampoco. Si no se empecinara, podría acogerse a la propia orden ministerial y pedir un aplazamiento. Pero eso sería reconocerla. Y además, igual a estas alturas con tres incumplimientos ya a cuestas, puede que la Junta de Garantías Electorales no se la concediese.

Lissavetzky no entra en guerras

El secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetsky, ha puntualizado que “sería un error contraponer un código electoral de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) con la legislación española. La Audiencia les está diciendo que tienen que cumplir lo establecido y yo como cualquier representante del Gobierno español estoy para defender el estado de Derecho español, la soberanía española, cuyas leyes son claras, democráticas y transparentes y no contrapuestas con un código electoral de la FIFA“.
Espero, confío y deseo que, obviamente, se entienda así, ya que España es un país bastante ejemplar en cuanto a democracia y elecciones. El código electoral de la FIFA habla prácticamente de principios, con lo cual todo sería perfectamente sumable y quien se ha ganado la clasificación en un campo de juego no debe ser excluido. Lógicamente, es un peligro muy lejano, pero nosotros vamos a hacer todos los esfuerzos para que no ocurra“, añadió el secretario de Estado. Seguro que a estas alturas, el señor Blatter ha comenzado a arrepentirse de sus amenazas. Y si Villar fuera inteligente, se dejaba convencer el lunes, pedía el aplazamiento o convocaba directamente el proceso. Es mejor perder democráticamente a que te echen.