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La lesión del portero del Barça en el amistoso Euskal Herria-Catalunya provoca una crisis en el seno azulgrana

¿Y ahora a quién reclama por Jorquera, señor Laporta?

Diciembre 30, 2007

Las carga el diablo. Dos meses después de que el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, cargara contra las federaciones nacionales por la obligación de ceder a cambio de nada a sus jugadores, el portero del Barça Albert Jorquera caía gravemente lesionado en una rodilla durante el amistoso Euskal Herria-Catalunya. Estará seis meses de baja y el club deberá fichar otro portero. ¿A quién reclamará ahora Laporta?

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Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Joan Laporta, presidente blaugrana, se va a aprender este refrán de memoria y lo tendrá en cuenta cada vez que vaya a abrir la boca. Porque cuando hace dos meses clamaba al cielo de forma iracunda porque media plantilla de su equipo se iba de bolos con sus respectivas selecciones y su equipo no percibía nada a cambio, más bien problemas -de hecho, desde ese momento el equipo ha ido a menos, a mucho menos-, ahora no sólo no grita sino que calla y agacha la cabeza sabedor de que en estos momentos sus gritos sonarían a anticatalanismo. Y eso, nunca.
Escribíamos aquí hace dos meses que Laporta tenía razón, que no era ni normal ni justo que quien paga a los jugadores se quede sin ellos a cambio de nada, y si encima se lesionaban, tenía que pagar las consecuencias. Los que no nos quisieron entender nos tacharon de ´procatalanistas´. En aquel momento tenía y sigue teniendo razón el presidente azulgrana y todos los presidentes que se han quejado, algunos como el del Atlético de Madrid llevando a los tribunales la lesión de Maxi Rodríguez en uno de estos amistosos. Lo que ocurre es que en estos momentos el señor Laporta está perdiendo toda la razón con su silencio. Tan amistosos eran aquellos partidos como los de esta semana, y tan lesionados fueron aquellos como los son estos. Y si entonces hubo quejas, gritos y reclamaciones, la lesión de Jorquera exige la misma contundencia verbal. Ni más ni menos. La misma.
Lo peor para Laporta es que llovía sobre mojado. Porque al partido Euskal Herria-Catalunya fueron varios azulgranas, uno de ellos estando lesionado como es el caso de Carlos Puyol, con los clavos de la bota de Raúl aún visibles en su pierna. Pero de ser duda para disputar el partido de Copa del Rey del día 2 de enero ante el Alcoyano, a estar recuperado para el partido de San Mamés del día 29 de diciembre. Y como Laporta no se opuso a la presencia del internacional español en un partido de reivindicación de las selecciones vasca y catalana, ahora debe callar como puta por la lesión de Jorquera en ese mismo encuentro.
Al Barcelona la baja de su portero suplente le supone la necesidad de fichar a un nuevo guardameta, porque en la plantilla sólo le queda Víctor Valdés. O sea, desembolso económico que no estaba previsto. Deportivamente habrá una solución rápida y hasta buena, ya que es más que probable que el portero suplente del Getafe, el argentino Ustari, sea el elegido. Pero hay que pagarlo.
Y como Laporta calla, entendemos que o se equivoca ahora o se equivocó en octubre. Creemos que ahora. En cualquier caso, su credibilidad está por los suelos.

Un partido reivindicativo

La intención de la información de hoy era hablar del encuentro de San Mamés, pero la lesión de Jorquera, con su rotura de ligamentos cruzados que le tendrá seis meses de baja, ha añadido actualidad al tema, si de por sí no la tenía.

Hasta ese instante, el partido era una fiesta de la que disfrutaban los más de 6.000 hinchas catalanes que se habían desplazado a Bilbao y que, sorprendentemente, coreaban como si fuera su ídolo el nombre de otro azulgrana lesionado. ¿Adivinan quién? “¡Oleguer, Oleguer!“, era el grito de guerra en la tribuna donde se reunía la mayor parte de la afición catalana.
Ya en el partido, con la afición local entregada hacia una causa más que nacionalista, con excesivas bengalas lanzadas al campo y que curiosamente no aparecían en las imágenes de ETB, lo deportivo era lo de menos. También se lesionó Joseba Exteberría, con lo que Jokim Caparrós debe estar encantando con la fiesta nacionalista que se montó con nueve de sus jugadores. Los mismos que pelean la permanencia en la liga española.
Decía que lo deportivo era lo de menos porque lo que se pedía no era simplemente ´una nación, una selección´, sino algo más. Todos me entienden. Por mucho que se organicen partidos como éste, saben todos los actores que las federaciones internacionales no van a admitir representaciones de territorios sin soberanía. Lo que está por ver es las consecuencias de un acto como el de San Mamés, que esta vez ha ido un poco más allá que en ocasiones precedentes. Por ejemplo, si al ´nacionalista´ Oleguer le arrecian las broncas en los partidos -no hablo ya de las críticas de los periodistas nacionalistas españoles-, ¿cómo van a recibir los seguidores del Getafe a su capitán Belenguer? ¿o los del Zaragoza a Sergio García? ¿O los del Almería a Bruno? Porque ellos fueron tan reivindicativos como todos los demás, el público y los organizadores. No no está bien utilizar a los deportistas para reivindicaciones políticas. Por muy justas que sean o dejen de serlo.

El Sevilla, ´el mejor del mundo´

Y quiero aprovechar esta despedida del año para aclarar algo. Resulta que la pasada semana escribíamos un reportaje sobre el final de la temporada de invierno en la liga española. Y decíamos que el Sevilla era el equipo que había empeorado más respecto al mismo período del año anterior, pese a que la IFFHS, una entidad privada alemana que hace sus propios baremos al margen de la FIFA y de la UEFA, le siga considerando el mejor del mundo. Pero es que el reportaje era sobre la Liga española, nada más.
Resulta que los hay que no entienden o no quieren entender entre nuestros lectores. Si el Sevilla lleva 14 puntos menos que hace un año, no se puede decir. Si entonces era líder y ahora es octavo, no se puede decir. Si es el equipo que más ha variado su situación en negativo de un año a otro, tampoco se debe decir. Hay inquina, odio, cobardía y no sé cuantas cosas más. Se ve que el Sevilla es líder, gana todos sus partidos de Liga y lo de esta temporada no cuenta.
Para todos, incluidos los que no saben leer, los nostálgicos y los que se aferran al pasado, feliz año nuevo.