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Poco tardó la Unión Europea en salir al paso de estas acusaciones tachando los argumentos del ministro de "basura"

Wert intenta cargar a Bruselas sus recortes a los Erasmus al tiempo que subvenciona con 50.000 euros a los sindicatos de la Enseñanza

Noviembre 13, 2013
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El Gobierno esquilma a los estudiantes Erasmus. Si bien la propuesta del denostado ministro, José Ignacio Wert, se empotró contra la defensa de los derechos de la enseñanza, no tardó el Gobierno en buscar otra salida para hinchar sus desnutridas arcas en detrimento de la formación de lo que en años será el presente de este país. Ayer, en el seno de la Conferencia General de Política Universitaria, el propio Wert trataba de tapar la eliminación de las ayudas de su Ministerio a los estudiantes con un cambio de rumbo de Bruselas en la gestión del programa Erasmus + del que España saldría claramente perjudicada al ser repartida la ayuda económica entre los habitantes de cada país, lo que nos situaría por detrás de Alemania, Reino Unido, Francia o Italia. Poco tardó la Unión en desmentir tal acusación y en dejar en evidencia el trampantojo de Wert tachándolo de “basura”. Y es que solo hay una verdad: el ministro se cargará gran parte de las ayudas a Erasmus a partir del curso que viene.

Muchas de estas ayudas se podrían mantener si el Ministerio de Educación. Cultura y Deporte dedicase a otro objeto los 50.400 euros que, por disposición del BOE del pasado 11 de noviembre, destinará a sufragar las “subvenciones para financiar medidas de apoyo institucional a los sindicatos del sector, representados en la Mesa Sectorial de Universidades”.

Subvenciones para todos

A través de estas subvenciones, la secretaría de Estado de Educación, formación Profesional y Universidades beneficiará a los sindicatos del sector representativos del profesorado universitario. Según el texto publicado en el boletín, “un 15% del importe de la subvención se distribuye por partes iguales”, mientras que “el 85% restante, proporcionalmente según la representación reconocida a cada sindicato en el sector de personal docente universitario”.

Con este sistema, Comisiones Obreras (CCOO) percibe un total cercano a los 20.000 euros (19.189 euros); Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F) se hace con una ayuda de casi 15.000 euros (14.896 euros); la Federación estatal sectorial de la Unión General de Trabajadores (FETE-UGT) recibe 13.367 euros; y la Confederación Intersindical Galega (CIG) apenas llegas a los 3.000 euros (2.948 euros).

Sin embargo, no todos los organismos anotados a esta convocatoria corren la misma suerte. El sistema exige a los sindicatos llegar al 10% de la representación para poder acogerse a las mismas por lo que solo los sindicatos más poderosos se ven agraciados. Así, la disposición también resuelve “denegar la subvención al sindicato Confederación Intersindical (CI) por no haber obtenido la representatividad exigida de acuerdo con los criterios establecidos” en la Ley Orgánica de Libertad Sindical y Ley Orgánica de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas.   

 Mientras el colectivo estudiantil ve mermados sus derechos, el alumnado poco hace para protestar por la pérdida de su status más que asistir a las características huelgas como la pasada del 24 de octubre, un jueves lectivo y laborable. Ante la palmaria falta de efecto de este tipo de manifestaciones, quizá los estudiantes deberían ser más coherentes y alzar su voz imitando el estilo japonés. Esto significaría protestar sin llegar a perder aquello que se reclama -en este caso la educación-, por lo que las quedadas masivas y las marchas deberían realizarse en días festivos sin entorpecer el calendario escolar. Quizás así, y solo quizás, los políticos comenzarían a prestar mayor atención a sus demandas.