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Volkswagen pagará por sus pecados sin quemar petróleo: todo por el coche eléctrico

Octubre 16, 2015
phaeton

Compras anuladas incluso tras haber adelantado dinero, caídas en ventas del orden de entre el 20% y 50% en según que mercados y marcas, clientes que reclaman su dinero a cambio de entregar las llaves de sus recientemente comprados coches, dolorosas bajadas en Bolsa, batallas legales en el horizonte, dimisiones o destituciones en cascada, gobiernos pidiendo explicaciones y una bien ganada reputación arruinada por un detalle relativamente pequeño. Volkswagen está en plena tormenta perfecta pero afortunadamente las reacciones están siendo rápidas. En su sede central ya planifican como salir del lodazal del Dieselgate, y la primera jugada publicitaria ha sido la de desviar las miradas industriales de sus coches de gasoil al que a ser el primer Volkswagen de producción salido de sus factorías impulsado exclusivamente por electricidad, un viejo conocido: el Phaeton.

Volkswagen intenta dar la vuelta al calcetín dando vida a uno de sus modelos más muertos y que, a pesar de su indudable calidad y tecnologías, nunca gozó del favor del público. Construido como tope de la gama muy por encima del más popular Passat, reunió una serie de soluciones poco vistas en coches Premium de la competencia. Cuatro zonas climáticas, suspensión activa adaptativa o motores de hasta 12 cilindros formaban parte de su arsenal tecnológico en la que se implantaron más de un centenar de patentes nunca antes usadas. Incluso no todos los concesionarios tenían la certificación para repararlo. Su principal baza era la de colocar a su clientela una berlina de representación de líneas discretas. El problema es que cuando alguien se gasta 100.000 en un coche no repara en su discreción, sino en su calidad, y a pesar de que a este no le faltaba, la clientela prefirió ser fiel a firmas como BMW, Audi, y Mercedes, tradicionales dominadoras de este segmento. En el ampuloso mercado americano duró tres años en el escaparate de los concesionarios tras unas ventas discretas, que no fueron mucho mejores en la vieja Europa. Curiosamente el mercado en el que mejor ha funcionado fue el chino.

El mercado del nuevo Phaeton

El plan germano es utilizar el mejor de sus productos con una VW en su morro y desarrollar las tecnologías necesarias lo antes posible para poder cubrir una distancia de 250 kilómetros en un principio para que lleguen a ser al menos 500 más adelante. A día de hoy, el coche puramente eléctrico más exitoso desde el punto de las ventas es el Nissan Leaf que tiene homologados 300 kms tras su última actualización. El Leaf acumuló en todo el mundo unas 30.000 unidades vendidas en 2014, la mitad de ellas en Europa, pero su mercado es muy distinto al del futuro ‘electroPhaeton‘.

La idea de los alemanes es usar el renacido Phaeton como plataforma de desarrollo de tecnologías y que estas soluciones caigan en cascada hacia abajo hasta llegar a los modelos más pequeños de su catálogo, justo la jugada inversa que han hecho la mayoría de las marcas “electrificadas”. Poco ha trascendido de las características del nuevo modelo pero la marca ha dejado claro que será su buque insignia y referente tecnológico para una nueva gama de vehículos completamente eléctricos. Se ha puesto un rival claro: el Mercedes Clase-S. Para ello será dotado de una autonomía “de larga distancia“, una alta conectividad, un sistema de conducción asistida y un diseño tildado de “emocional”.

La cuesta arriba de Volkswagen no ha hecho más que empezar

El giro hacia lo eléctrico empezó para el grupo con la llegada el Audi e-Tron (que ha sido lanzado esta semana en Estados Unidos), y el proyecto Porsche Mission. Con el Phaeton eléctrico todas las tecnologías recibirán el impulso necesario para hacer olvidar el ruidoso Dieselgate. El primer problema de Volkswagen es satisfacer a sus clientes y se habla desde sustituir coches completos (algo que con casi toda seguridad no se va a hacer), cambiar motores, el sistema de inyección, o tan solo el software del mapa-motor. Si quieres que un coche polucione menos tendrás que consumir menos. El problema es que para que esto ocurra con casi total seguridad las prestaciones serán otras, y a nadie le gustará que su Audi A4, su Golf GTD o su Seat León nuevos corra menos que cuando lo sacó del concesionario.

Paralelamente, al anuncio del Phaeton eléctrico, Herbert Diess, responsable de la firma, ha hecho público el cambio de estrategia industrial alrededor de sus actuales coches diésel, que pasarán a tener de manera única la tecnología AdBlue en sustitución de los actuales catalizadores. AdBlue añade una suerte de “trampa” de urea que filtra las emisiones de NOx, cuyo exceso es el que ha desencadenado todo el escándalo. La cuesta arriba de Volkswagen no ha hecho más que empezar.

José M. Zapico