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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Volkswagen enjuga sus pecados del Dieselgate en Estados Unidos indemnizando a los usuarios y sacando el 4×4 alemán más americano

Noviembre 4, 2016
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Volkswagen se enfrenta a la peor crisis empresarial de su historia. Con la consabida eficacia germana se enfrenta a ella con diligencia a través de nuevos productos, promesas de futuro y jugadas estratégicas de lavado de imagen. Los ecos del Dieselgate siguen resonando y sus consecuencias están pasando una onerosa factura al grupo. En Estados Unidos un juez ha dictaminado que los propietarios de los coches que han incurrido en el pecado de falsear los datos de contaminación cobrarán entre 5.000 y 10.000 euros; en Europa, de momento, no hay nada ni vagamente parecido, pero esta es sólo un síntoma de la enfermedad.

En el plano de la imagen, de manera sorprendente y contra todo lo afirmado hasta el momento, en poco más de una semana el equipo Audi, ganador de las 24 Horas de Le Mans en trece ocasiones, se retira de la mítica prueba al tiempo que Volkswagen lo hace del Mundial del Rallyes con cuatro títulos en sus vitrinas. El interés deportivo del grupo al completo se volcará en la Formula E, competición impulsada por motores exclusivamente eléctricos. Sus coches de carreras ya no usarán combustibles fósiles.

Todas las miradas a Estados Unidos

Paralelamente a todo esto, la respuesta lógica de uno de los fabricantes de coches más grandes del mundo ha de ser en línea con la satisfacción de su clientela, y si la Zona Cero de su crisis es EEUU, allí es a donde se dirigen sus mayores esfuerzos. Los norteamericanos pueden soportar muchas cosas pero no que les tomen la cabellera y las ventas de las diversas firmas del grupo VAG siguen hundiéndose como una piedra en la fosa de Las Marianas. Si en julio sus cifras ya fueron bajas al rozar las 50.000 unidades, este octubre están en la mitad, con dolorosas caídas en determinados modelos como el estilizado Passat CC con una bajada del 65%.

Volkswagen planea reencandilar al mercado yankee y lo ha hecho a través de una primera jugada sumamente lógica: usar exclusivamente motores gasolina en los que podrían funcionar muy bien los de gasoil, que quedan fuera de su catálogo. Si en la mitología griega Atlas era el titán sobre el que Zeus hizo apoyar el mundo, sobre el nuevo modelo Atlas, Volkswagen pretende apoyar el retorno de las buenas caras hacia la marca.

Fabricado en Estados Unidos y sólo para este mercado

Este crossover será ensamblado en la factoría de Tennessee y en principio se venderá sólo en este mercado, aunque se baraja una versión de construcción local para China. En principio no se espera que del salto hacia Europa a pesar del crecimiento exponencial que han experimentado en el viejo continente este segmento, que ha pasado en una década de ser apenas un nicho de mercado con un 6% del volumen total de ventas a acercarse a casi el 24% actualmente, y se cree que irá a más. De ocurrir ese viaje se cree que rozaría la zona de ventas del Audi Q7 y el VW Touareg, de buena aceptación y nivel superior.

El Atlas dispondrá de tres filas de asientos con espacio para siete pasajeros y su target serán las familias numerosas de extracción media. Con dos motores, un cuatro cilindros de 2.0 litros y 238 CV y un VR6 de 280, contará con refinamientos procedentes del arsenal tecnológico del grupo: luces LED diurnas, un sistema de audio de 480 vatios diseñado por Fender, el Digital Cokpit de la marca con diversos controles configurables, frenada de emergencia automática, sistema de aviso anticolisión, Cruise Control adaptativo, aviso de cambio de carril y sensores para la ayuda en aparcamiento. Para los largos viajes por el país de la Cocacola dispondrá de dispositivos de entretenimiento que quedarán a cargo de Apple Car Play, Android Auto y Mirror Link. Los asientos calefactados delanteros estarán presentes en toda la gama, y serán opcionales atrás. Con unas medidas de 5,04m y casi 2m de ancho, es obvio que su maletero iba a ser grande: 1.000 litros. Cuenta con elementos del Seat Ateca y el Skoda Amarok, y su planta emana del sistema modular MQB del grupo.

A la venta a principios del próximo año

El musculoso SUV saldrá a la venta a principios del próximo año y promete atender a precios muy competitivos. Un Touareg cuesta mucho menos que en su país de origen y su entorno gracias a los bajos tipos impositivos del gobierno de Obama, pero sigue siendo más caro que los vehículos de su entorno, así que es fácil pensar que VW pondrá “precios populares” a su nuevo modelo. Entre Ford, Toyota y Honda, marcas de coches no-premium, vendieron 544.000 vehículos similares en 2015, y Volkswagen pretende meterse entre ellos.

El Atlas, el llamado a lavar la cara de la firma en Norteamérica, será el coche alemán más grande construido allí y no hay nada que guste más a un americano que algo grande. Atlas será el redentor de los pecados, y de Atlas es el monumento que preside la plaza del Rockefeller Center de Nueva York. Dinero, negocios, pecados… ¿perdón? En la primavera de 2017 lo sabremos.

José M. Zapico

@VirutasF1