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Vodafone, presidida por Antonio Coimbra, y la empresa de Contact Center Unisono destruyen empleo en España para deslocalizarlo en Colombia y Portugal con la ayuda del Gobierno de Rajoy

Julio 31, 2017
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Mal verano para Vodafone. La filial española de la operadora británica de telecomunicaciones dirigida por Antonio Coimbra acaba de ser condenada por el Juzgado de Primera Instancia número 61 de Madrid a pagar al ex presidente de Ono, José María Castellano, cerca de 30 millones de euros. Esta cantidad corresponde al pago de 25 millones de euros que debería haber recibido Castellano tras la venta de Ono a Vodafone en 2014, a los que hay que sumar los intereses legales (4% anual durante tres años), que suponen otros 3 millones, así como los gastos, cercanos a los dos millones de euros. Vodafone se había negado a pagar a los directivos de Ono el bono al que tenían derecho después de descubrir un supuesto fraude del IVA que se saldó con un pago adicional a Hacienda de 60 millones de euros y por el que la operadora ha interpuesto una demanda de responsabilidad social.

Pero este no es el único problema de la citada empresa de telefonía. El lanzamiento de la tarifa Vodafone Pass ha desatado la crítica de usuarios y plataformas de Internet. Con dos módulos de 3 y 5 euros al mes, denominados Social Pass y Music Pass, permitiría navegar sin límites en Redes Sociales, el primero, y servicios de música online, el segundo, con independencia de los datos que tenga contratados. Esta tarifa rompe la neutralidad de la Red al dar prioridad al uso de determinados servicios por encima de otros y beneficia servicios de grandes multinacionales.

Sustituir trabajadores españoles por otros más baratos en Colombia y Portugal

Pero no sólo la operadora busca ganar más con sus polémicas tarifas. También intenta ahorrar costes. Y de la peor manera, despidiendo trabajadores españoles.  La empresa de Contact Center Unísono Soluciones de Negocio S.A. ha presentado el pasado 28 de junio un ERE que afectará a 170 trabajadores indefinidos y a 67 trabajadores de obra y servicio alegando causas organizativas, productivas y económicas.

Pero detrás de este despido, tal y como denuncia la Confederación General de Trabajo (CGT), se ha reconocido en la mesa de negociación, está el hecho de que la empresa Unísono, en connivencia con Vodafone, ha deslocalizado parte de los servicios afectados a su plataforma en Colombia. Además, Vodafone ha trasladado parte también de los servicios afectados a otra empresa de Contact Center, en este caso Konecta, en Lisboa (Portugal).

Promesas incumplidas

Con estas nuevas deslocalizaciones, Vodafone incumple sus promesas de retorno de servicios a España que había deslocalizado en el pasado. Cada vez más llamadas de la sociedad presidida por Antonio Coimbra de clientes españoles se atienden desde el extranjero en contra de la campaña publicitaria de esta multinacional británica.

En cuanto a las causas económicas, Unísono es una empresa que ha obtenido beneficios en todos sus ejercicios y cuenta con multitud de clientes y un futuro en el que han reconocido que mejorarán su cuenta de resultados. De hecho, en cuanto a las causas productivas, esta empresa ha sido adjudicataria del Servicio de Atención al Cliente 060, adjudicado por la Administración General del Estado siendo su socio el propio Vodafone. Sin embargo, el hecho más importante a resaltar es que, sólo en el mes de junio de este año, cuando ya se había presentado el despido colectivo ante la representación de los trabajadores, Unísono ha realizado 203 contratos nuevos con trabajadores de la calle. Precariedad en la contratación en España y deslocalización a países más baratos. Y lo peor para los clientes de Vodafone, un peor servicio. Eso sí, amparada, como han comprobado, por el Gobierno de Mariano Rajoy según el sindicato CGT.