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Violencia en el fútbol: Los clubes se quedan a medio camino y los ultras siguen entrando en los estadios

Enero 25, 2017

Atlético de Madrid, Real Madrid o Sevilla son algunos de los ejemplos

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La contradicción inunda el mundo del fútbol cuando hablamos de violencia. Los máximos mandatarios de los diferentes clubes se esfuerzan en repudiarla verbalmente en cualquier acto público, pero en el terreno de los hechos se quedan a medio camino. Las declaraciones son tan contundentes como reprobables sean las acciones de los grupos ultras. Es casi una cuestión de moda. Ahora que varios integrantes del grupo sevillista ‘Biris’ han mostrado su apoyo a un violador ya condenado, la exigencia hace que estas alocuciones se multipliquen. Uno de los últimos en pronunciarse al respecto ha sido el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez: “Aplicamos tolerancia cero con los que insultan o lanzan objetos”.  Lo hizo en la presentación de la campaña ‘Sin respeto no hay juego’. Campañas, actos, reuniones, spots… Todo vale cuando la cosa se complica. La realidad, por más que traten de modificarla desde las entidades futbolística, es que los violentos siguen entrando sin mayor problema a muchos de nuestros estadios.

Los clubes siguen haciendo la ‘vista gorda’

Hay muy pocos clubes que se salven de la presencia de ultras en sus estadios. En el Real Madrid, por ejemplo, Florentino Pérez siempre se ha vanagloriado de expulsar al grupo ‘Ultras Sur’ del Santiago Bernabéu, exclusión que se limita, en muchos casos, al nombre de la banda. La directiva encabezada por el constructor siempre ha guardado silencio al respecto de la posición de José Luis ‘Ochaíta’ -histórico líder de ‘Ultras Sur’- en el nuevo organigrama de la grada de animación del Real Madrid. ‘Ocha’ -como le conocen en la jerga ultra- viene siendo uno de los responsables de la ‘Grada Fans’ desde su creación. Algunos miembros de esta grada además de Ochaíta han tenido conductas violentas en los últimos años (tenencia ilícita de armas, peleas callejeras, etc). Al parecer, varios son integrantes de la vieja guardia de ‘Ultras Sur’ y han conseguido encontrar acomodo en el Santiago Bernabéu. En el otro lado están los miembros de ‘Ultras Sur’ cuyos abonos sí que fueron requisados e invalidados. Son ellos mismos los que denuncian a algunos de sus antiguos compañeros. La fractura en el grupo se crea, básicamente, cuando unos consiguen seguir entrando en el estadio y otros no.

En el Atlético de Madrid, los miembros del ‘Frente Atlético’ fueron “bienvenidos” (según las propias palabras de Enrique Cerezo) en el Vicente Calderón poco tiempo después del ‘caso Jimmy’. Desde esos entonces, con o sin pancarta en la que se lea el nombre, los ultras han tenido acceso al estadio rojiblanco. Incluso ex jugadores como Tomas Ujfalusi han mostrado públicamente su apoyo a la banda en las redes sociales de forma reciente. Los ultras vinculados a la entidad colchonera han estado involucrados en varios conflictos graves (entre ellos el asesinato de Aitor Zabaleta) y la respuesta del club siempre ha sido tibia.

En Nervión la cosa no es muy diferente. Más allá de los insultos a futbolistas como Sergio Ramos, el grupo ‘Biris’ ha protagonizado acciones salvajes, como el linchamiento a unos pacíficos hinchas de la Juventus. Es cierto que algunos de los integrantes de este grupo han sido expulsados por el club hispalense, pero muchos otros siguen portando la bandera de la violencia. En las últimas horas los ‘Biris’ se han desmarcado oficialmente de la pancarta en apoyo a uno de los violadores de San Fermín. Sea como fuere, lo que está claro es que esa pancarta existió y que sus creadores son aficionados del Sevilla. ‘Biris’ o no, no deberían tener cabida en ningún estadio de fútbol nunca más.

Incluso el Barcelona, uno de los clubes más limpios de ultras sobre el papel, se ha visto salpicado por diferentes incidentes en los alrededores de su estadio (como por ejemplo dos apuñalamientos a hinchas del Paris Saint Germain). Urge que las entidades tomen medidas cuanto antes.

La expulsión es la única solución

Estos grupos suelen ampararse bajo el paraguas de la animación. Así, consiguen que parte del resto de la afición consienta su presencia. El manido argumento del “si no están, no anima nadie” les sirve como parapeto para prolongar su estancia. Aun a sabiendas de que no todos los integrantes de estos grupos cometen acciones violentas, lo lógico sería expulsar a todos sus componentes de los estadios de fútbol. Los clubes no son los únicos culpables de la situación actual, pero deben aceptar su cuota de responsabilidad.

La respuesta de las entidades debe estar respaldada por hechos y no solo por palabras. De lo contrario volverán a repetirse, sistemáticamente, los acontecimientos que tanto nos esforzamos en condenar. Y el mayor peligro, no nos engañemos, no son los insultos. Son las muertes.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99