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El presidente de la Española dedica 266 días a sus cargos internacionales y a sus vacaciones

Villar le cuesta a la RFEF 351 euros por día trabajado, pero sólo lo hace 100 días al año

Diciembre 18, 2007

Angel María Villar, presidente de la Real federación Española de Fútbol (RFEF), le cuesta a las arcas federativas 351,69 euros diarios. Su sueldo anual se eleva a 128.365,06 euros. Pero el presidente sólo ejerce como presidente de la Española 100 días al año. Los restantes 365 los destina a sus vacaciones y a sus cargos en UEFA y FIFA. No se pierde ni un solo acto internacional, afecte o no al fútbol español.

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Dicen quienes le conocen que si se le pagara por lo que rinde, ni para sopas de Avecrem le llegaría el sueldo. Pero Angel María Villar es un hombre que aúna intereses de muchos sectores y mientras siga siendo útil a determinadas personas, seguirá siendo el candidato ideal para presidir la RFEF.
Villar tiene dividido el calendario anual en cuatro fases bien diferenciadas. Las vacaciones de un mes, los eventos de la UEFA, los actos de la FIFA, y el tiempo que resta a las labores de la RFEF. En realidad es el vicepresidente Juan Padrón quien lleva las riendas federativas junto con el director general José María Castillón y el secretario general Jorge Pérez. La presencia física en Las Rozas o en actos del fútbol español al acabo del año no pasa de los 100 días. Los continuos viajes para atender sus cargos de la federación europea y de la mundial se llevan el resto del tiempo. Nada menos que unos 220 día al cabo del año. Comisiones de trabajo, torneos de toda índole, entrega de premios, sorteos, partidos oficiales, homenajes, asambleas… cualquier disculpa es buena para liar el petate y salir disparado de Las Rozas. Villar es imprescindible en todos los actos a los que asiste. En todos le pagan dietas al margen de su salario en la RFEF.
De los 128.365 euros que cobra de la Federación, sólo justifica con su dedicación 35.168,50 euros. El resto digamos que es una contribución de España al mundo.


La Federación, en manos de sus colaboradores

Con tan escasa presencia del ‘presidente de los 100 días’, las riendas las llevan sus colaboradores. Juan Padrón, vicepresidente, es quien manda. Dicen que las relaciones entre Padrón y Villar no es lo que fueron, que están distanciados, pero se necesitan mutuamente; el uno para vivir por todo lo ancho y largo de este mundo, y el otro para mover sus hilos en su propio interés. Ya me dirán cómo se explica que la RFEF tenga sus cuentas y créditos en entidades bancarias como Cajacanarias y Banco Zaragozano, con todos los respetos hacia estas dos instituciones, cuando en España tenemos a varios de los bancos más grandes del mundo, que pueden mejorar las condiciones de estas otras entidades más locales. ¿Seguro que estas instituciones son las que dan mejores intereses a la RFEF? Todo el mundo sabe que Juan Padrón es canario y que el directivo Juan Larrea, presidente de la territorial guipuzcoana, trabaja en el Zaragozano. Nada ilegal, pero a lo mejor falto de perspectiva e incluso de ética.
Tampoco se entiende muy bien cómo el director de recursos humanos de la RFEF, Pedro Rubio, amigo personal de Larrea antes de aterrizar en la Federación, viva en Sevilla, resida de lunes a jueves en la Ciudad del Fútbol y sólo trabaje poco menos que cuatro días semanales, ocupando el cargo que ocupa.
No sorprende por tanto que la RFEF se gaste al año unos 600.000 euros en abogados, contratando a bufetes del nivel de los Sagardoy, Alzaga, Lobato o Bermejo. Son tantos frentes abiertos que no queda más remedio.
Y ante tanto clientelismo, tampoco sorprende la partida que se va anualmente en regalos a autoridades, instituciones, proveedores, clientes… y amigos en general, ya sean públicos o particulares. Porque a los listados oficiales siempre se añaden otros 30 regalos más aproximadamente, compromisos personales de los altos cargos de la RFEF.
Detalles que según parece se le han pasado al señor Beorlegui, responsable en el CSD del control económico de las federaciones. Así está de contento el Tribunal de Cuentas con el CSD. Y mañana, más.