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Ventajas, límites e inconvenientes de las tarjetas prepago

Septiembre 21, 2017
tarjetas

El auge de las compras por Internet, que crece en España a un ritmo del 25% anual, los fraudes con tarjeta y en menor medida, el control de los gastos llevó a que se multipliquen las tarjetas virtuales y prepago, en el que se limita el riesgo al saldo que tenga la tarjeta, pero más allá de la utilidad, hay límites y costes que el cliente tiene que considerar.

Los nuevos medios de pago siguen creciendo centrándose especialmente en la seguridad. El aumento de uso de sistemas de pago por el móvil no está siendo tan rápido como se presumía y tardará mucho en convertirse, si lo logra, en los medios de pago más usados superando a las tarjetas bancarias. En mercados maduros en el uso de la tarjeta, como es Estados Unidos y Reino Unido, el crecimiento de estas soluciones está siendo algo mayor pero lento. En otros países donde el sector de las tarjetas no ha llegado a su punto máximo, el uso de tarjetas sube más que el de las aplicaciones. En definitiva, que por distintos motivos –especialmente la adaptación de los comercios a nuevos métodos de pago- las tarjetas seguirán reinando durante mucho tiempo.

Aunque los emisores de tarjeta cada vez invierten más en seguridad, son muchos los usuarios que temen usar sus tarjetas de crédito como medio de pago en las transacciones online. Es este grupo de clientes quién más usa las tarjetas prepago, por seguridad, pero también para que pueda utilizarla un menor o para controlar los gastos. De hecho, las tarjetas prepago han sido durante los años de la crisis uno de los pocos segmentos que han crecido.

Dos tipos de tarjeta

El mercado de tarjetas prepago se ha desarrollado bajo distintos nombres por muchas entidades, generalmente nos dan un soporte en papel o cartón en el que se incluyen la numeración y códigos de validación necesarios para efectuar el pago.

Pero dada estas ventajas de seguridad, también han surgido otra modalidad de tarjeta prepago bajo el soporte y apariencia de una tarjeta normal (con banda magnética y/o pin), que permite pagar en todos los establecimientos.

Con ambas tarjetas además de seguridad gana en otro punto, el control del gasto. Al tener que recargar nuestra tarjeta contra la cuenta corriente nos ayudará más a evitar compras compulsivas y controlar mucho mejor nuestros gastos. Este es un punto muy importante, siempre tiene que existir una cuenta detrás, no se posibilita las recargas por ejemplo desde tarjetas de otras personas para evitar usos fraudulentos o blanqueo de dinero.

Limitaciones y coste

Pero también tiene otras limitaciones. Por ejemplo, no son aceptadas en muchos casos para pagos recurrentes, como pueden ser renovaciones de programas informáticos o servicios contratados dado que no tienen ninguna garantía de que en ese momento haya saldo para cargar el importe. Esto por ejemplo ocurre con el servicio de pago Paypal, al cual se asocia tanto una cuenta bancaria como una tarjeta como segundo método de pago si no hay saldo en la cuenta.

También tienen contras, especialmente en operativa y coste. Aunque muchas son gratuitas en su emisión y renovación, su coste está tanto a la hora de recarga como por disponer o devolver el efectivo que no se use a nuestra cuenta corriente. Es muy importante para el cliente que antes de contratar el producto analice todas las comisiones como la existencia de mínimos tanto en cantidad como en las comisiones, por ejemplo, un 1% por recarga con un mínimo de 2 euros.

Y, por último, aunque son muy útiles por la limitación del riesgo, cuando viaje al extranjero debe asegurarse que tenga acceso a la posibilidad de recarga. Al no poderse hacer por cajeros u oficinas, esta tendrá que ser exclusivamente por los servicios de banca online de su entidad.