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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Veinte años sin Diana de Gales, una tragedia convertida en mito: marcó un antes y un después en los Windsor, aunque los motivos de su muerte siguen sin aclararse pese a que Mohamed Al-Fayed no dudó en apuntar de forma particular al ahora anciano duque de Edimburgo

Septiembre 1, 2017
diana de gales

Este 31 de agosto se cumplen 20 años del fallecimiento de la princesa Diana en el túnel del Alma de París tras su salida precipitada y tempestuosa del lujoso Hotel Ritz de París, ubicado en la elegante Plaza Vendôme, en compañía de Dodi Al-Fayed. Dos décadas de especulaciones y no pocas teorías de la conspiración tras las cuales, sin embargo, la familia real británica ha conseguido mantener su prestigio intacto gracias a esa particular habilidad de los ingleses para convertir en mito, en leyenda, y en fuente de jugosos dividendos turísticos, las tragedias más cruentas de la realeza local como ya hizo William Shakespeare en el siglo XVII. Diana marcó un antes y un después en la historia de los pacatos Windsor, por ser más estrella que ellos mismos y por poner color y calor en un país donde el contacto humano y cálido de la realeza con las personas del común aún no se había conocido.

Aunque hija de grandes aristócratas de primera línea, Lady Diana Spencer creció en una familia difícil y carente de afecto al margen de las grandes luminarias de la Corte y, sin embargo, fueron su abuela Lady Fermoy y la reina madre Isabel quienes orquestaron su matrimonio con el príncipe de Gales siguiendo los modelos de tiempos ya muy pretéritos. De ahí el estrepitoso fracaso de un matrimonio de dos personas con apenas nada en común y que, por otra parte, y en palabras de ella misma, fue un trío desde el primer momento. Ella ni supo ni pudo aguantar el embate de la Corte más rígida de Europa ni vivir en el seno de una familia regida por la frialdad emocional, por cuyos miembros fue fuertemente detestada. Tanto es así que Mohamed Al-Fayed no dudó en apuntar de forma clara a la corona como la causante de su muerte, y, en particular, al ahora anciano duque de Edimburgo.

Una muerte todavía sin aclarar

Mucho se ha escrito y se sigue escribiendo sobre Diana, su estilo, sus formas, su compromiso con causas humanitarias que iba más allá de presidir organizaciones caritativas al uso, su impronta, su valentía y su muerte para muchos todavía sin aclarar. Pero ahora que se cumplen los 20 años de su fallecimiento los Windsor han sabido hacer las paces con su pasado, y como tantas veces ha sucedido todo queda lavado en casa pues sus hijos han podido hablar ante las cámaras para recuperar su memoria sin merma alguna para la corona. Entronizada en el mito, este está siendo un año de recuerdo y conmemoración de su figura y ya en enero el duque de Cambridge y el príncipe Harry notificaron a la prensa la creación de una comisión para elegir una estatua de ella financiada con fondos privados que se colocará a fines de año en los jardines del palacio de Kensington.

En febrero la prestigiosa revista Bazaar dedicó un número especial a su elegancia y a su estilo con ocasión de la inauguración de la exposición Diana: her fashion story en el mismo palacio de Kensignton, para cuyo cartel se utilizó una fotografía elegida por sus hijos. Días después era la BBC la que le dedicaba el programa Diana: Designing a Princess, el 19 de mayo sus hijos presidían la entrega de los premios que llevan su nombre, y días más tarde se publicaba en Francia el libro ¿Quién mató a Lady Di? En julio, la Cadena de televisión ITV difundía un exitoso documental que contó con la participación del duque de Cambridge y el príncipe Harry titulado Diana, nuestra madre, su vida y su legado, y sincrónicamente la exposición estival del palacio de Buckingham, residencia oficial de la reina Isabel, recogía muchos de los regalos recibidos por ésta en sus 65 años de reinado aprovechando la ocasión para rendir homenaje a Diana al incluir algunos de sus objetos personales. Y el colofón será la emisión el próximo domingo a través de la BBC de un documental titulado Diana, 7 días”, que recogerá los emotivos momentos que siguieron a la muerte de la princesa en Inglaterra y en el que participarán sus hijos, su hermana Lady Sarah McCorquodale el ex primer ministro Tony Blair, y su antigua dama de honor Anne Beckwith-Smith.

Los Windsor se reinventan

Los Windsor han vuelto a reinventarse, y Diana ha quedado incorporada a la familia como un elemento más de su amplia y extensa imaginería pudiendo ahora convivir con quienes en otro tiempo fueron sus bestias negras: su ex marido el príncipe de Gales, la cada vez más valorada duquesa de Cornualles, el duque de Edimburgo y la propia reina Isabel. Otros, como la princesa Margarita, ya no están aquí para asistir a esta ceremonia de reconciliación general que pretende poner fin a los siete días que pusieron a la reina Isabel contra las cuerdas. Diana ya es mito y leyenda, y ahora podrá seguir siendo recordada, como aún lo fue durante la reciente visita oficial de los reyes de España a Inglaterra, pero sin molestar a nadie ni perturbar las conciencias.

Pero muchos aún echan en falta su proximidad y tu tibieza en los fríos entornos de los palacios de Buckingham, Kensington, Sandringham o Balmoral, y quizá algunos hasta recuerdan que su muerte se produjo tan sólo cinco días después de la de aquella que fue una de sus amigas en el compromiso social: la Madre Teresa de Calcuta.

Ricardo Mateos