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LA GUERRA DEL PAN: OTRO PUNTO DE VISTA DEL CONFLICTO CATALUÑA-ESPAÑA (II)
Hasta siete establecimientos se encuentran en una situación delicada

Varias tiendas de la empresa Granier en Madrid acumulan expedientes de cierre por falta de licencia y demandas por incumplimientos de la normativa municipal

Diciembre 15, 2013
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“Hay siete tiendas de Granier ahora mismo que tienen un expediente de cierre por falta de licencia, por no cumplir la normativa del Ayuntamiento en cuanto a aires acondicionados”, entre otros. Además, “tienen baños de minusválidos en sótanos, algo que está absolutamente prohibido”. Estas son dos de las muestras de cómo enfila la empresa Pans Granier Barcelona SL el negocio de la panadería. Tras una semana en la que el presidente de Cataluña, Artur Mas, lanzaba su últimos dos dardos en forma de señera -¿Quiere que Cataluña sea un Estado? ¿Quiere que sea independiente?-, la guerra del pan abierta en Madrid sigue aportando otro puntos de vista al conflicto que envuelve a Cataluña y España. Primero fueron los precios minúsculos, la competencia desleal y la extorsión a proveedores. Ahora, parece que las tiendas de Granier incumplen buena parte de los textos aprobados por el cabildo municipal madrileño, algo en lo que tendrá que ver el consistorio de Ana Botella, que es quien otorga los permisos.

En total, extraconfidencial.com obra en su poder con hasta seis demandas que se han interpuesto a las panaderías de la empresa catalana Granier. Todas ellas apuntan hacia el mismo concepto: establecimientos en los que “se está desarrollando la actividad de cafetería, panadería, pastelería incumpliéndose normativas y ordenanzas de aplicación por el Ayuntamiento de Madrid, por lo que no se están respetando los niveles mínimos de seguridad y medioambientales”. En concreto, la amenaza se cierne sobre los locales sitos en las calles madrileñas de Alcalá, O´Donnell, Alonso del Castrillo, Avenida Monte Igueldo, Jaén y Santa Engracia. La solución parece la misma: “se procede a inspeccionar dicho local por parte del Departamento de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Madrid y se exija el cumplimiento de todas las normativas y ordenanzas de aplicación”, por lo menos así lo solicitan los demandantes. El Ayuntamiento pues, debe tomar cartas en el asunto y favorecer al consumidor, que pueda comprar y consumir pan en las mejores condiciones. Sin embargo, ¿por qué no se cierran los locales de Granier? ¿Qué tipos de intereses mueven a ambas entidades?

Como comenta Francisco Valverde, fundador de la cadena de panaderías Valpan, Granier va más allá en su política díscola y rebelde e incluso distorsiona la imagen del Madrid clásico atentando contra su patrimonio: “hay fachadas protegidas muy importantes para el Ayuntamiento que, por ley, tú tienes que tener como están en la foto del Ayuntamiento. Ellos llegan quitan la fachada entera, la ponen de cristal y a funcionar”.

Los franquiciados, contra la pared

Como era de esperar, la compañía matriz no sufre grandes pérdidas por este comportamiento, descargando las desgracias sobre el pequeño empresario, en este caso, el franquiciado. “Granier mete al franquiciado en locales sin verificar si cumplen o no la normativa del Ayuntamiento por lo cual luego el Ayuntamiento va y se lo cierra”. Una situación que provoca importantes déficits para el trabajador, “quizás los ahorros de toda su vida”.

Una vez más la política de Granier parece quedar al descubierto: exprimir al pequeño para que los beneficios repercutan en el grande. Francisco Valverde, al igual que ocurría con los proveedores, defiende a ultranza al humilde empresario: “Granier se tira a la piscina, y dice oye, igual abro y no me lo cierran nunca, pero eso hazlo con tu dinero, no con el dinero del franquiciado. No puedes hacerle correr ese riesgo a un franquiciado”.