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Todos pendientes de la brillante entronización del rey de Holanda

Valiosas joyas, en otro tiempo pertenecientes a la familia real española, vuelven a llenar las casas de subastas

Abril 28, 2013

 

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La entronización del príncipe de Orange reunirá mañana día 30 en Ámsterdam a todos los príncipes herederos de Europa en torno a los nuevos reyes Guillermo Alejandro y Máxima en un contexto de jovialidad en los Países Bajos. Hasta el príncipe de Gales, poco generoso a la hora de asistir a estos eventos, estará allí en compañía de su esposa la duquesa de Cornualles recordando como treinta y tres años atrás también fue testigo allí mismo de la entronización de la ahora reina saliente, Beatriz en circunstancias bien diferentes. No faltarán los príncipes de Asturias (hace treinta y tres años fue la infanta Pilar quien representó a los Borbones de España), sobre quienes se posarán muchas miradas en momentos de tanta fragilidad para la familia real española y poco después de las revelaciones sobre doña Letizia y su familia por parte de su primo hermano David Rocasolano, de las cuales se ha hecho eco la prensa extranjera.

Y es que el libro “Adiós, princesa”, salido de su firma y hasta ahora difícil de encontrar en las grandes librerías (¿por renuencia de los propios libreros?), hizo su aparición en el puesto de cualquier esquina en la festiva jornada de Sant Jordi en Barcelona. Un texto con enjundia del que poder extraer muchas conclusiones, y en el que queda claramente patente ese fenómeno ya estudiado de como el icono siempre pierde gran parte del brillo cuando se le lleva a las distancias cortas. Un trabajo que se muestra compasivo con Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, y del que sólo salen incólumes una doña Sofía atenta y capaz de ver al otro, un príncipe Felipe bienintencionado, y una infanta Margarita cariñosa y cercana sin pose. Una historia que bien podría haber sido llevada al cine por Berlanga. Un “Bienvenido Mr. Marshall” redivivo y muy español que retrata la pequeñez de lo grande en ese tan difícil maridaje entre la sangre histórica y las personas de a pie. Pero quizá su contribución más importante (y el libro tiene numerosas lecturas), sea el normalizar lo normal, si es que se tiene una mente verdaderamente abierta, y esa devolución de una imagen de doña Letizia que aquí viene a aportar carne y hueso a una figura de la que tenemos una imagen demasiado de cartón.  

Nada espanta ya a la familia real británica

Una realidad bien distinta de la que se vive en Inglaterra donde Lord Romsey, nieto del último virrey de la India, primo y ahijado del príncipe de Gales, y antiguo mentor del príncipe Guillermo durante sus años de formación en el aristocrático colegio de Eton, acaba de anunciar sin gran empacho para sus regios parientes su compromiso matrimonial con la enfermera Raz Tedros, una joven de color de 28 años originaria de Eritrea que trabaja en un hospital en Chelsea.

Y es que Romsey, en realidad el Honorable Nicholas Knatchbull, futuro barón Brabourne y heredero de una fortuna estimada en 100 millones de libras esterlinas y de una propiedad de 5.000 acres en el condado de Hampshire, fue un drogadicto notorio adicto a la cocaína, el crack y la heroína en sus años de DJ tecno bajo el apodo “safe as milk”, que dio grandes quebraderos de cabeza a sus padres que estuvieron a punto de desheredarle. Nada espanta ya a la familia real británica, cuya plasticidad y capacidad de adaptación son sin duda mucho mayores que la de los Borbones de España. 

Joyas de la familia real española, a subasta

Entre tanto algunas valiosas joyas en otro tiempo pertenecientes a la familia real española vuelven a llenar las casas de subastas. Por una parte, unos valiosos pendientes de brillantes y otras piezas que salen de casa del príncipe Marco de Torlonia, primo hermano de don Juan Carlos, y por otra la diadema de brillantes con motivos de flores de lis que la reina Isabel II regaló a su hija la infanta Paz con ocasión de su matrimonio con el príncipe Luis Fernando de Baviera. Dicen que en este caso el vendedor es el príncipe Leopoldo (“Poldi”) de Baviera, un bisnieto de aquella infanta tan española que es íntimo amigo del rey de Suecia pero que anda escaso de fondos (ser parte de la smart society alemana no es barato), y por eso también vende un impresionante aderezo de amatistas de la casa real de Baviera. La crisis se nota hasta en esas alturas, y por eso pronto veremos también salir a la venta alguna otra importante joya más procedente de la herencia de la familia real española.

Una situación bien distinta de la que goza la dinastía serbia, que cada día goza de mayor prestigio en su país de origen. Allí, a Belgrado, llegan hoy lunes con todos los honores oficiales los restos de la vieja reina María de Yugoslavia, abuela del actual príncipe Alejandro, que en días pasados fueron exhumados en el cementerio real de Frogmore, en el parque del castillo de Windsor, con permiso especial de la reina Isabel de Inglaterra. Y es que pronto asistiremos en Belgrado a un gran funeral de estado por sus viejos reyes y reinas cuyos restos se vienen repatriando desde meses atrás.

Ricardo Mateos