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UGT y CC OO recibieron más de mil millones de euros durante la segunda Legislatura de Zapatero en subvenciones de todo tipo

Valeriano Gómez concedió 66 millones de euros a sindicatos y empresarios diez días antes de su relevo como ministro

Enero 31, 2012
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La futura reforma laboral ha entrado en su cuenta atrás. Si se cumplen las previsiones y en el próximo Consejo de Ministros aprueba la reforma financiera este viernes 3 de febrero, en pocas semanas verá a la luz la Reforma Laboral, la cual para Mariano Rajoy le costará una Huelga General.
 
La última de estas movilizaciones generales con José Luis Rodríguez Zapatero tuvo un escaso seguimiento, gran parte por el resquemor de trabajadores hacía unos sindicatos que no se movieron en defensa de los trabajadores, mientras cobraban millones de euros en subvenciones.
 
Las últimas, aprobadas el pasado 12 de diciembre, a diez días de que los miembros del Gobierno socialista abandonaran oficialmente sus cargos para dar paso al nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy tras la aplastante victoria popular en las elecciones generales del 20-N, el ya ex ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, destinó más de 155 millones de euros para acciones dedicadas a la formación y el fomento del empleo. Estas ayudas, concedidas por el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), corresponden al tercer trimestre de 2011, según publicó el Boletín Oficial del Estado el pasado 13 de enero, y fueron con cargo a las arcas del Estado.
 
El concepto de estos subsidios, es “para familias e instituciones sin fines de lucro; reserva para la gestión directa del SPEE de créditos destinados a políticas activas de empleo; ayudas del subsistema de formación profesional para el empleo; planes de reinserción y de mejora de la capacidad de ocupación de demandantes de empleo; actuaciones de orientación profesional para el empleo y el autoempleo; cuotas de seguros de alumnos, becas a estudiantes y subvenciones a centros y entidades de formación profesional para el empleo para desempleados; apoyo al colectivo de personas con discapacidad; o el fomento del empleo autónomo, cooperativas y sociedades laborales”.
 
La lluvia de millones, una vez más, benefició sobre todo a los sindicatos, algo nada extraño si se tiene en cuenta que el propio Gómez fue sindicalista de la Unión General de Trabajadores (UGT), que se llevaron 49 millones de euros, mientras que los empresarios se repartieron casi 17 millones, y el resto fue a parar a ayuntamientos, delegaciones del Gobierno, diputaciones, particulares, el Ministerio de Cultura de Ángeles González-Sinde (2.094.623 euros) y el de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de Rosa Aguilar (403.654 euros).
 
Sin embargo, estas ayudas millonarias para la creación de nuevos puestos de trabajo, a las que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero siempre otorgó una prioridad absoluta, parece que nunca llegaron a cumplir con sus objetivos, ya que la cifra de parados fue en aumento estrepitosamente durante la segunda Legislatura del ex presidente socialista, hasta colocarse en casi cinco millones de desempleados.
En esta última maniobra de Valeriano Gómez antes de dejar su sillón azul en el Congreso de los Diputados, la UGT recibió 7,6 millones de euros, la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CC OO) otros 7,6 millones, la Federación de Industrias Afines de UGT 1,1 millones, la Federación de la Industria Textil-Piel, Químicas y Afines de CC OO 932.009 euros, y la Fundación Metal, Formación, Cualificación y Empleo, controlada por CC OO, UGT y la Confederación de Organizaciones del Metal, se llevó más de 30 millones.
 
 
Objetivo no cumplido
 
Por otro lado, entre las subvenciones a las entidades empresariales destacan los 6,5 millones de euros que fueron otorgados a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), los más de 6,6 millones de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), o los 454.656 euros de la Confederación Empresarial Española del Vidrio y la Cerámica. Además, en este apartado, la finalidad de las ayudas no cumplió en absoluto con su objetivo, ya que fueron destinadas a la formación profesional de personas en situación de alta laboral.
 
En ese tiempo convulso de la segunda etapa de Zapatero al frente del Gobierno (2008-2011), con el país patas arriba y en una situación de extrema gravedad económica a la que el Ejecutivo socialista fue incapaz de poner freno al encontrarse absolutamente noqueado, los sindicatos, sin embargo, no se vieron en absoluto perjudicados, ya que ingresaron más de mil millones de euros en subvenciones de todo tipo, repartidos casi en su totalidad por los mayoritarios: la UGT de Cándido Méndez y CC OO de Ignacio Fernández Toxo.