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La sanción a Renault de la FIA acarreará graves trastornos económicos para la organización del GP de Europa

Valencia se teme un Gran Premio ruinoso si Fernando Alonso no corre el 23 de agosto

Julio 28, 2009

La Federación Internacional de Automovilismo (FIA) impuso el pasado domingo una sanción a Renault de una carrera sin poder competir por el incidente de Fernando Alonso que perdió una rueda tras un repostaje. Una sanción que no hubiera pasado a mayores de no mediar que el próximo gran premio es el de Europa, que se correrá el 23 de agosto en el circuito urbano de Valencia. En plena guerra de la FIA con los constructores, esta sanción hay que enmarcarla como una batalla más de esa pelea. Bernie Ecclestone, el patrón de la Fórmula 1, tiene intereses personales en la carrera y en el circuito valenciano.

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La ciudad de Valencia paga un canon de 18 millones de euros a Ecclestone para albergar el gran premio. El inglés va a ser de los pocos que ganen dinero con esta carrera porque lo que es la organización lo va a tener crudo si Fernando Alonso no está en la parrilla de salida. Las audiencias televisivas ya se está viendo que con el asturiano fuera de la pelea por el triunfo han caído en picado. El anuncio de la sanción a Renault ha hecho que la venta de localidades para el gran premio se hayan ralentizado y va a ser difícil que el circuito urbano se llene.
Por si fuera poco, será más de uno los patrocinadores locales que no corran el riesgo si Alonso no está como reclamo, aunque otro español, Jaime Alguersuari, sea de la partida y un tercero piloto hispano, Marc Gené, pueda subir al Ferrari del lesionado Felipe Massa. Ni tan siquiera que ese volante lo lleve Michael Schumacher hará que Valencia se llene.
La empresa que tiene los derechos del gran premio, Valmor, con Fernando Roig y Jorge Martínez Aspar como máximas cabezas visibles, presionan a Bernie Ecclestone para que lo arregle. El máximo dirigente inglés, que tiene sociedades junto al principal responsable de Renault, Flavio Briattore, y a un conocido empresario español ex político, está entre la espada y la pared en el conflicto, porque ante los posibles intereses económicos se oponen por parte de la FIA los de seguridad. La muerte de un piloto la pasada semana cuando le golpeó la rueda que perdió otro coche, y el grave accidente de Massa, golpeado por una pieza de otro monoplaza, están lo suficientemente cerca como para exigir que se perdone a Renault, negligentes al no atornillar bien una rueda del coche de Alonso.
La afición valenciana va a ser la víctima deportiva de las componendas empresariales. Y el río baja demasiado revuelto para que nadie se la quiera jugar.