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El jefe de prensa de "El Pocero" pretende lavar su imagen al precio que sea

Urdaci ultima un libro sobre su jefe, el constructor Francisco Hernando

Julio 6, 2010

Fredy, como le llama el empresario, quiere sacarlo a la luz para el próximo otoño

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Al constructor Francisco Hernando nada le sale ya. Ni siquiera podrá disfrutar este verano de su cacareado super yate, el Clarena II, que vendió hace poco por 58 millones de euros, dos menos que lo que le pagó en los Astilleros italianos que lo construyeron. Y en Seseña es un moroso.

Hoy, todo lo que rodea al constructor Francisco Hernando Contreras (66 años), Paco “El Pocero” en España, “Tío Paco” en Guinea, es un bluf. Ni sus inversiones en el país africano, ni su equipo de motociclismo, ni sus yates, ni la mega ciudad de Seseña, nada le sale. Por eso su Jefe de prensa, el comunicador y ex presentador de televisión de los Telediarios de La 1 de Aznar, Alfredo Urdaci, intenta levantar su imagen al precio que sea. Urdaci ultima la salida al mercado de un libro sobre su jefe en el que cuenta “sus verdades”.

Dicen sus conocidos que, actualmente, Hernando arrastra una cruz de problemático, que no tiene crédito en el mercado financiero, que debe dinero a mucha gente que no le denuncia por miedo a represalias, que ahora intenta penetrar en Hispanoamérica (Ecuador, Paraguay y México), y que como abrelatas usa al ex periodista Alfredo Urdaci (al que llama Fredi), ya que su vida es una huida hacia adelante como lo fue hace años, cuando quebró su antiguo buque empresarial, Horpavisa.

Esta es la vida ciclotímica de Hernando, un hombre salido de la nada, sin estudios ni formación, que ha sabido tirar de la sabiduría que le ha dado la calle y conseguir los apoyos políticos necesarios para fomentar sus proyectos (Bono y Zaplana). Y si no, los ha creado con su dinero. Sin embargo, dicen sus amigos que su prepotencia -«hago siempre lo que quiero»- le ha traicionado. Hoy sus proyectos fallidos se cuentan por doquier.

Guinea en casa

Su inversión en Guinea ha sido su último gran fracaso, aunque de nuevo intenta recuperarla como sea. Por ahora no ha logrado plasmar la constitución de empresas mixtas con financiación pública para iniciar su nuevo megaproyecto inmobiliario de 36.000 viviendas. Y eso, a pesar de tener residiendo en su casa de Madrid al hijo de un integrante del Gobierno guineano, quien apoda a HernandoTío Paco“, como ya se le conoce en todos los ambientes gubernamentales de Malabo.

Esta amistad con ciertas familias del organigrama de poder de Guinea no ha servido para conseguir el espaldarazo a su proyecto especulativo. Tampoco en países vecinos como Angola o en otros estados como Dubai, donde mantuvo conversaciones con el Emir. El Pocero pretendía establecer dos centros de atención preferentes en Guinea: uno en Malabo, la capital situada en la Isla de Bioko, y otro en Bata, la ciudad costera más importante. Ambas serían protagonistas de un ambicioso plan de reconstrucción, ampliación y desarrollo urbano. Hernando pensaba llevar a estas ciudades hasta 50.000 trabajadores, a los que pretendía duplicar su sueldo español con dos meses seguidos de trabajo y quince días posteriores de libranza. Quería aprovechar el aumento de población producido por los empleados de las multinacionales que se dedican a la extracción y comercialización de hidrocarburos.

No se sabe si Urdaci contará en su libro los verdaderos problemas que hoy acechan a Francisco Hernando y compañía. Una familia cuyo progresivo enriquecimiento va unido al tamaño de sus caprichos. Nuevos ricos, con rápidas fortunas, que levantan cada día más interrogantes en España.

Juan Luis Galiacho