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Una de las prioridades del comisario Pamiés y sus colaboradores era salvaguardar la identidad de ´Romano´

Una docena de ´patas negra´ de la Policía cubrieron al confidente que declaró en el juicio del ´Faisán´

Octubre 8, 2013
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El juicio por el ‘caso Faisán’ ha dejado una escena inédita en la Audiencia Nacional: la declaración de un miembro de ETA como confidente de las Fuerzas de Seguridad. El testimonio de ‘Romano’ era una de las coartadas del comisario Enrique Pamiés para demostrar al tribunal que si envió al inspector Ballesteros el 4 de mayo de 2006 a la zona del bar Faisán fue para que le informara de la presencia policial en la zona, ante la cita que había concertado con su confidente al otro lado de la frontera. Pero la prioridad de Pamiés y sus colaboradores era salvaguardar la identidad de ‘Romano’, el hombre que facilitó algunas de las más importantes operaciones dirigidas por el comisario en sus más de 30 años en primera línea de la lucha antiterrorista.

Para ello, Pamiés recurrió a compañeros de toda confianza, amigos hechos durante tres décadas de trabajo en Euskadi, que han combatido a la organización allí o en el sur de Francia. Una docena de veteranos agentes que cubrieron el periplo de ‘Romano’ desde su llegada a España para declarar en la sede de la Audiencia Nacional, en San Fernando de Henares, hasta su salida del país, algunos días después. ‘Romano’ vive en el extranjero, visitó en Euskadi a su familia un par de días antes de ser conducido a un hotel en una provincia limítrofe con Madrid, donde esperó a la mañana del 16 de septiembre. Esa mañana, los agentes, fuera de servicio, aguardaron a que  hubiera comenzado la sesión del juicio y las cámaras dejaran de montar guardia fuera del tribunal. Fue entonces cuando entraron varios coches en el aparcamiento de la sede de San Fernando. En uno de ellos, viajaba ‘Romano’.

Declaración sin público ni prensa

La defensa de Pamiés pretendía que el confidente declarara sin público ni prensa, con la voz distorsionada. Finalmente, solo logró que lo hiciera tras una mampara. En su testimonio, ‘Romano’ ratificó la versión de Pamiés, al que durante 20 años ha llamado “Carlos”. Relató que dependió económicamente del policía durante todo ese tiempo y que si aquel día acudió a Baiona fue para reunirse con él. Cuando el fiscal Carlos Bautista le preguntó por el peligro de la zona elegida, enclave abertzale, ‘Romano’ respondió que había estado en peligro en todo momento durante las últimas dos décadas. Bautista, en su alegato final, dijo que la coartada del confidente constituye “una falacia, envuelta en un bulo, envuelto en una mentira” y que si ‘Romano’ había accedido a declarar era sólo por pagar un favor al policía.

Al término de su declaración, parte de los policías que participaron en el dispositivo sacaron a ‘Romano’ de la Audiencia Nacional e hicieron perder su rastro camino del País Vasco, donde permaneció unas horas antes de abandonar de nuevo el país. Sus delitos habían sido declarados prescritos el pasado abril. En unas semanas se conocerá la sentencia del juicio por el chivatazo a la red de extorsión de ETA. Y si la declaración de ‘Romano’ ayudó a que Pamiés y Ballesteros sean declarados inocentes.

Pedro Agueda