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Pertenece además a un directivo del FC Barcelona, Javier Bordás, quien inauguró el local un año antes de que finalice el periodo de clausura decretado por el Ayuntamiento de Madrid sin el correspondiente permiso

Una de las discotecas de las juergas de los jugadores del Real Madrid, Opium, denunciada por continuas ilegalidades y escándalos públicos

Febrero 18, 2015

El directivo blaugrana ha conseguido esquivar, con la permisividad del Ayuntamiento de Ana Botella, la sanción que duraba hasta diciembre de 2015 simplemente cambiando el nombre, la propiedad del local y sin ni siquiera cambiar de actividad
Javier Bordas llegó a asociarse con José Mestre, ex director de la terminal de carga del puerto de Barcelona, detenido por intentar introducir 186 kilos de cocaína en España y, actualmente, en prisión por tráfico de drogas, para adquirir Opium Mar
Los vecinos ya han denunciado en continuadas ocasiones la situación ilegal al Ayuntamiento madrileño mediante denuncias oficializadas sin ser tenidas en cuenta hasta el momento: carecer de permisos, exceso de ruidos y escándalos en la vía pública


La apertura presuntamente ilegal de la discoteca Opium, regentado por el directivo del FC Barcelona, Javier Bordás, ha causado gran ruido mediático tras conocerse las juergas que allí materializan los jugadores del Real Madrid, de Florentino Pérez encabezado por su estrella mediática, el portugués Cristiano Ronaldo, gran amigo del relaciones públicas y director de esta discoteca, Rafa de Gonzalo, otro de los contactos en la noche madrileña de los jugadores merengues y conocido profesional del sector de ocio nocturno.

No obstante, esta discoteca al pertenecer al holding nocturno de este controvertido directivo del FC Barcelona, también acoge a muchos de los jugadores blaugranas que se dejan caer de vez en cuando por Madrid, como Gerad Pique o Lionel Messi, sólo dos nombres entre otras conocidas estrellas tanto de fútbol como de basket que la frecuentan. Aunque por ella también aparecen con asiduidad personajes “famosos” muy dispares, como el pequeño Nicolás,con quien el jugador portugués Ronaldo coincidió en Opium hace unos días en uno de sus privados reservados al que solo tienen acceso los Vips con tarjeta oro. Esta discoteca es referencia de esos jugadores que acuden a Madrid para disputar un partido y que quieren salir a dar una vuelta por la capital. 

Permisividad total: se vulnera el artículo 37.6 de la Ley de Espectáculos Públicos

Sin embargo, la gravedad del caso radica en que la discoteca Opium, antiguo Moma, ubicada en el céntrico barrio madrileño de Chamberí, fue clausurada por el Ayuntamiento de Madrid a finales de diciembre de 2013 al superar excesivamente el aforo (la Policía contó a más de 1.500 personas cuando tenía que haber menos de 300). Según las denuncias oficializadas, el directivo catalán Javier Bordás ha conseguido esquivar, con la permisividad del Ayuntamiento de Ana Botella, la sanción que duraba hasta diciembre de 2015 simplemente cambiando el nombre, la propiedad del local y sin ni siquiera cambiar de actividad.

Esto hace contravenir el artículo 37.6 de la Ley de Espectáculos Públicos que considera una infracción grave “la reapertura de establecimientos y locales sobre los que haya recaído sanción firme en vía administrativa de clausura o suspensión, durante su período de ejecución” .El trámite que ha utilizado la empresa catalana es el que existe actualmente y que sustituye a las antiguas licencias.

Se trata de una “declaración responsable” que consiste en que la empresa declara que cumple con toda la normativa y el Ayuntamiento comprueba -una vez abierto el local-, si esto es cierto. Sin embargo, la gravedad radica en que la discoteca Opium no ha hecho una sola “declaración responsable” sino cuatro. Trata así de aparentar que tiene cuatro negocios distintos (bar, discoteca, sala de fiestas y restaurante), cuando en realidad tiene un sólo nombre, una única entrada, unos únicos aseos y así sucesivamente… Esta táctica se produce para poder presuntamente multiplicar el aforo del antiguo MOMA, con la permisividad del Ayuntamiento de Ana Botella y de suconcejal de Seguridad y responsable máximo de la Agencia de Gestión de Licencias de Actividades (AGLA), Enrique Núñez.

Ana Botella hace oídos sordos

Pero por si esto fuera poco, al rediseñar los espacios interiores buscando ampliar el aforo, han distribuido el local de tal manera que provocan ruidos y vibraciones en las casas de los vecinos, que ya han denunciado en continuadas ocasiones la situación ilegal al Ayuntamiento madrileño mediante denuncias oficializadas y sin tener en cuenta hasta el momento los responsables municipales dichas denuncias por continuas ilegalidades cometidas: sin permisos, exceso de ruidos y escándalos en la vía pública.

Ahora la pelota está en el tejado del Ayuntamiento, que se encuentra al corriente de todo y es el que tiene que supervisar las declaraciones responsables y la contaminación acústica. Por el momento, el Ayuntamiento de Ana Botella, con una policía municipal cada día más en entredicho tras el escándalo del Madrid Arena, con su anterior jefe Emilio Monteagudo imputado por varios delitos, y los coches y mandos municipales al servicio del pequeño Nicolás, se ha dejado “convencer” por el directivo del F.C Barcelona, Javier Bordás.

Por el momento, según las denuncias que han llegado a Extraconfidencal.com, la Policía de Madrid permite la concentración masiva de personas en pleno centro urbano cada noche, recordando episodios anteriores, como el del Madrid Arena o el del propio Moma. Nadie en la actualidad se responsabiliza realmente de la seguridad ciudadana en esta discoteca usada habitualmente por los jugadores del Real Madrid para sus fiestas privadas, como también por muchas estrellas del mundo del deporte de elite.

Una discoteca ya precintada en el año 2013

El Ayuntamiento de Madrid ya precintó a finales de diciembre de 2013 la discoteca Moma 56, ahora Opium, como “medida cautelar” por haber, presuntamente, quintuplicado el aforo que permitía su licencia de restaurante-espectáculo. Desde entonces, el asunto pasó a la Agencia de Gestión de Licencias de Actividades (AGLA) del Ayuntamiento quien dictaminó el precinto cautelar de esta discoteca, sin afectar a su restaurante ni a su cafetería, Los propietarios fueron castigados con una sanción de 24 meses de clausura y una multa en torno a los 300.000 euros. 

Esta discoteca también fue objeto de gran controversia por la actuación de la jueza  María del Coro Cillán, entonces titular del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid, quien fue acusada de prevaricación por ordenar en su día el cierre de la discoteca madrileña por presuntas peleas entre los porteros y la desaparición de ordenadores. El Consejo General del Poder Judicial suspendió cautelarmente a la jueza tras la apertura de un juicio oral contra ella y le abrió un expediente disciplinario por la presunta comisión de tres faltas muy graves y una más de carácter grave en relación con la clausura de la discoteca madrileña y la designación de los administradores judiciales de la misma. Fue al día siguiente del precinto del local, cuando Coro Cillán nombró administrador judicial a una persona que tenía relación de amistad con ella. 

La controvertida vida del directivo Javier Bordas

El empresario catalánde la noche, Javier Bordas, es integrante de la actual Junta del FC Barcelona y figura como uno de los responsables del Grupo Costa Este de Restauración. Un holding que estaba en declive hace una década porque sus negocios no funcionaban en toda Cataluña (Búcaro, Universal, Astoria, etc…), habiendo cerrado un sinfín de locales (Carpas de Calella, Torremelina y Jimmy’s (Princesa Sofía), en el que tenían como socio al ex presidente del Barca, Joan Gaspart.

En esa época, según las denuncias recibidas, José Mestre Fernández, ex director de la terminal de carga del Puerto de Barcelona detenido por intentar introducir 186 kilos de cocaína en España y actualmente en prisión por tráfico de drogas, decidió asociarse con Javier Bordas y adquirir Opium Mar en Barcelona pagando a un empresario holandés unos siete millones de euros por una concesión de diez años. Cuando se destapó el denominado Caso Puerto, y según las denuncias recibidas, el ex presidente del FC Barcelona, Sandro Rosell, amigo de la infancia de Javier Bordas, acudió en su ayuda financiera para ayudarle y presuntamente seguir financiando la operación de Opium desde la sombra, tras la entrada en prisión de Mestre.

Según las denuncias recibidas en Extraconfidencial.com, la operación inversora siguió su curso:

 “Las inversiones siguieron y la asociación Bordas y Rosell continuó. Algún tiempo más tarde adquirieron un restaurante muy cerca del local de Opium, el antiguo Posit, hoy Sotavento, por la cifra de dos millones de euros. A pesar de la ilegalidad de la licencia y con la anuencia municipal y la mediación de Rosell (es sabida la influencia de la actual directiva en la Zona del Puerto Olímpico del Hotel Arts) consiguieron reconvertir la zona en zona de ocio especial y donde antes tenían un restaurante ahora tienen un bar musical sin disponer de licencia para ello. Aquí interviene Quilez también en prisión (caso Riviera). Con la sociedad en marcha, Rosell da entrada en la Junta actual del Barça a Bordas a quién avala por no disponer de patrimonio suficiente (en su sector es muy conocido por los presuntos desfalcos que ha cometido; por ejemplo, fue denunciado por la Inspección de Seguridad Social por tener más de 20 trabajadores sin papeles trabajando en sus locales). Luego adquirieron el restaurante Nuba y a pesar de las continuas quejas de los vecinos en el distrito sus influencias políticas lograron desoír cualquier protesta y abrieron ilegalmente como bar musical una terraza absolutamente prohibida. (3 millones de euros). Hace unos meses Rosell y Bordas, utilizando la imagen de alguno de los jugadores del Barça, adquirieron un local en la Calle Tuset, 8 para abrir una macrodiscoteca, cuyo anterior propietario había perdido todas sus licencias por haber caducado. Rosell-Bordas contactaron con capital ruso (la propiedad la adquiere Bordas con inversores rusos por 11 millones de euros). Las licencias caducadas se reabrieron “de forma milagrosa” en el distrito gracias a un senador de CIU, con la permisividad de la Unidad de Control Ambiental, que ha sido ya denunciada ante la Generalitat. El expediente desapareció del distrito, se realizaron obras sin permiso a pesar de las múltiples oposiciones vecinales

Ahora, la discoteca Opium, que abrió sus puertas en diciembre de 2014 en el mismo espacio que ocupó la famosa MOMA, un local clausurado por el Ayuntamiento de Madrid hasta 2015, ha logrado esquivar la normativa para las fiestas de los jugadores del Real Madrid y del FC Barcelona sólo con el hecho de cambiar de dueño y rediseñar los espacios interiores, tras realizar una “declaración responsable” (el trámite que sustituye a las anteriores licencias). Los vecinos no están de acuerdo, han denunciado y solicitan al Ayuntamiento de Ana Botella que aplique la normativa vigente “sin excepción, se trate de quien se trate, sea del Barcelona o del Real Madrid”.

Juan Luis Galiacho
@jlgaliacho