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Varapalo del Constitucional a la alcaldesa de Madrid… ¿Será la próxima en dimitir?

Una Botella más vacía que llena

Abril 29, 2013

Los responsables del Área de Gobierno de Las Artes, Deportes y Turismo, Fernando Villalonga, y de Medio Ambiente y Movilidad, Juan Antonio Gómez-Angulo, tendrán que dejar sus cargos

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Ya nadie dentro del Partido Popular da crédito y apoyo a la gestión municipal de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella. Precisamente, las dos mujeres del partido conservador con más mando y plaza, tanto en la calle Génova como en Moncloa, la secretaria general María Dolores de Cospedal y la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, le han dado definitivamente la espalda. Sólo Esperanza Aguirre, la presidente del PP de Madrid, le ha abierto una pequeña e interesada puerta a sabiendas que la mujer de José María Aznar es ya prácticamente un cadáver político. Nadie confía en ella y menos en sus dotes de gestión. La propia Esperanza Aguirre lo sabe, máxime cuando en su día, tras su renuncia, se enfrentó a ella y a su delfín Ignacio González por el poder en la capital de España

Ahora, Ana Botella debe afrontar la quinta crisis de gobierno en el Ayuntamiento, un número que en breve podría ser superado ampliamente. Se trata de laquinta crisis municipal en dos años y la cuarta en tan sólo doce meses. Esta nueva hecatombe de Botella se debe a que el pleno del Tribunal Constitucional ha echado para atrás las disposiciones legales que permitían a los municipios nombrar como altos cargos de la Junta de Gobierno Local a personas que no concurrían a las elecciones en las listas electorales. Se trata de lo que su predecesor en el cargo, el hoy ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, comenzó a hacer en Madrid con el nombramiento de los famososdelegados dentro de las diferentes áreas municipales (es decir, lo que antiguamente eran los concejales). Ahora el Constitucional obliga a los gobiernos municipales de las grandes ciudades a cumplir la Ley a rajatabla y a estar conformados única y exclusivamente por concejales electos que figuran dentro de las listas electorales correspondientes.

Esta importante decisión del AltoTribunal, órgano al que recurrió en su día la Generalitat de Cataluña, se traduce en la salida del Gobierno de Madrid de otros dos cargos municipales de entera confianza de Ana Botella. Los dos puestos a “dedo” por ella misma. Los dos muy amigos de la familia Aznar. Los dos sin figurar en la última lista electoral del PP en Madrid. Se trata del responsable de Área de Gobierno de Las Artes, Deportes y Turismo, Fernando Villalonga, y del titular de Medio Ambiente y Movilidad, Juan Antonio Gómez-Angulo, quien precisamente sustituyó a principios del pasado mes febrero a Antonio de Guindos, hermano del hoy ministro de Economía de Rajoy y hasta entonces mano derecha de Ana Botella, quien tuvo que abandonar el equipo municipal obligado por su imputación y presunta mala gestión en el Madrid Arena, un caso judicial que todavía se juzga y donde murieron cinco niñas. Un caso donde está imputado desde el pasado mes de febrero el inspector jefe de la policía municipal, Emilio Monteagudo, al que Ana Botella todavía mantiene en el cargo, y que tal y como van las investigaciones judiciales sobre la presunta negligencia esa trágica noche de la policía municipal de Madrid podría generar en breve otra gran crisis interna en el Ayuntamiento capitalino donde reina el caos y el “sálvese quien pueda”.

Pero la gravedad del caso, y es lo que nadie entiende en los círculos populares de Génova, es como sabiendo desde hace ya meses que el Constitucional iba a tumbar el nombramiento como altos cargos municipales de personas que no estuvieran en las listas electorales de los partidos, Botella se atrevió a nombrar hace sólo dos meses a Gómez Angulo como delegado sustituto de Antonio de Guindos. Ya en los círculos de poder de la capital de España se intuía a ciencia cierta esta sentencia del Constitucional, ya que el propio Alberto Ruiz Gallardón, a la sazón ministro de Justicia, así lo había comentado a sus más cercanos colaboradores, que sólo esperaban el nuevo fracaso de Ana Botella, con la que mantienen una guerra soterrada. Hoy sólo queda en los puestos de mando del Ayuntamiento de Madrid.una persona que ha sido próxima al gallardonismo. Se trata de Páz González, la actual delegada de Urbanismo. Atrás han quedado, entre otros, Manuel Cobo, Miguel Ángel Villanueva o Pedro Calvo.

Esta decisión judicial del Constitucional, que sólo está a la espera de la rúbrica de sus ponentes y magistrados, tumba la Ley de Grandes Ciudades por la que se daba más potestad reglamentaria a los municipios de gran población, así como a las mancomunidades con respecto de las prestaciones de servicios de su competencia. Una reglamentación que fue aprobada por el PP en el Congreso de los Diputados en diciembre de 2003 coincidiendo con el paso de Alberto Ruiz Gallardón de la presidencia de la Comunidad de Madrid al Consistorio de la capital de España, para así llevarse a sus más acólitos gestores que no figuraban en la listas electorales del PP en Madrid, controladas por entonces por Esperanza Aguirre en esa lucha sin cuartel que ya mantenían.

La próxima salida de Gómez-Angulo no representa temor alguno en los círculos de poder del Ayuntamiento madrileño, ya que precisamente en el área de Medio Ambiente y Movilidad donde le había situado su amiga “no es, ni ha sido ni será un gran experto, más bien un neófito”, afirman fuentes internas del propio ayuntamiento. Pero la salida del Área de Gobierno de Las Artes, Deportes y Turismo, Fernando Villalonga, puede ser mucho más problemática y traumática para Ana Botella, ya que se trata de una persona de su entera confianza a quien trajo personalmente al Ayuntamiento y en quien ha descargado importantes responsabilidades, como la gestión cultural –muy criticada por sus continuos recortes- y, sobre todo, la candidatura olímpica de Madrid para el año 2020. De todas formas, ambos ya han anunciado que no van dimitir hasta que la sentencia sea firme, es decir, publicada, ya que no cabe recurso alguno.

Ahora los rumores vuelven a ser la antesala de la noticia. Pero en este caso nadie sabe -dentro del desorden que vive el Ayuntamiento de Madrid- a quien puede situar Ana Botella en estos cargos, máxime si la persona elegida tiene que estar dentro de las listas municipales que el PP presentó en su día, donde no figura nadie de la entera confianza de la todavía alcaldesa, que llegó a este cargo de una manera dedocrática sin haber sido elegida como número uno de la candidatura. Si no más bien por la decisión unipersonal del anterior alcalde Alberto Ruiz Gallardón que la aupó sólo por el deseo de ser nombrado ministro del Gobierno de Mariano Rajoy, y así contar para ello con el beneplácito de un sector muy definido dentro del Partido Popular.

Las quinielas en los cenáculos de Madrid ya se suceden, pero lejos de citar posibles nombres…sólo se baraja una idea: ¿Hasta cuándo durará Ana Botella? ¿Será ella la próxima en dimitir?.. .Lo que sí es evidente es que cada vez le queda menos gente a su lado, y ya no cuenta con el apoyo de la calle Génova ni de Moncloa.

Juan Luis Galiacho