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El intento de algunos reventadores independentistas del acto se vio frustrado por sonoros aplausos

Un “visca el rei” arranca más aplausos en la visita de los reyes Felipe y Letizia a Gerona que en todas las ocasiones anteriores

Junio 29, 2014

Excelente discurso del rey, en su mayoría en muy buen catalán, ante el alcalde independentista de Gerona, Carles Puigdemont, y el presidente del Consejo Ejecutivo del gobierno catalán, Francesc Homs, que recibieron sonoras pitadas (no recogidas en la prensa) cuando el rey los llamó al estrado en el acto de entrega de premios de la Fundación Príncipe de Gerona
El jefe de la Casa Real, Jaime Alfonsín, y el jefe de prensa, Jordi Gutierrez, marcaron la diferencia con el equipo anterior
Este año se cumple el 600 aniversario de la creación del título de príncipe de Gerona para el primogénito de los reyes de Aragón, y don Felipe afirmó con rotundidad su deseo de que su hija doña Leonor lo lleve a mucha gala


Han pasado cien años desde el asesinato del archiduque Francisco Fernando y de su esposa la duquesa de Hohenberg en Sarajevo, y Europa aún continúa pagando las trágicas consecuencia de aquella primera guerra total que desgarró el mapa del continente y que, según el archiduque Karl de Austria, tuvo su origen en el problema del nacionalismo que a día de hoy vuelve a amenazar con generar nuevos conflictos. Por ello el archiduque Karl, que es nieto del último emperador de Austria- Hungría y esposo de Francesa Thyssen-Bornemisza, decidió pasar el sábado 28 en Sarajevo como acto simbólico de reconciliación por parte de su familia, cuya actividad política continúa siendo notable, y por parte de la casa de Habsburgo a la que representa como jefe indiscutido que no olvida sus glorias pasadas y que a día de hoy cuenta con cerca de 500 miembros.

Centenario del asesinato del archiduque de Austria
 
Pero estos días también se han prodigado en prensa las entrevistas con las bisnietas del archiduque asesinado, las princesas María Teresa y Sofía de Hohenberg, que afirman no guardar resentimiento con el asesino de su antepasado, su prima y hermana la duquesa Anita de Hohenberg, actual jefe de la familia, recibía el día 28 a 2.000 personas (numerosos archiduques austriacos incluidos) en su palacio de Artstetten para conmemorar la fecha, y en Belgrado el príncipe Alejandro de Serbia (su bisabuelo Pedro I reinaba en Serbia en 1914) y su esposa Katherine se han sumado a las distintas acciones simbólicas para restañar aquellas heridas.
 
Poco parece haber cambiado en Europa un cierto discurso político, pero si han cambiado enormemente los usos de las cortes pues allí donde la asesinada duquesa de Hohenberg tuvo que sufrir en sus carnes muchas humillaciones por parte de la puntillosa corte de Viena por ser una mera condesa Chotek, a pesar de pertenecer a la más alta nobleza checa, en la actualidad las familias reinantes han normalizado de forma completa los matrimonios de rango desigual (qué fea esa manía de hablar de “plebeyos”) como demuestra el reciente compromiso del príncipe Carlos Felipe de Suecia. Aunque durante años el rey Carlos Gustavo intentó evitar por todos los medios los matrimonios de sus tres hijos fuera del circuito real, una vez más ha tenido que ceder a otras razones con este tercer hijo que el año próximo contraerá matrimonio en verano con la ex modelo Sofia Hellqvist, que ha tenido que dar ciertos retoques a su imagen pública para ser aceptada.
 
La familia real Belga en horas bajas y en Mónaco hacen caja
 
El poder de los reyes y de las dinastías no es ni la sombra de lo que era en 1914 pues si en España es posible que la infanta Cristina se siente en el banquillo de los acusados, en Bruselas la princesa Claire, en un intento de limpiar su imagen pública y la de su esposo el baqueteado príncipe Laurent, acaba de dimitir de su cargo de administradora delegada de la empresa privada Rec Arlon 67, gestora de numerosos inmuebles en la capital belga, que se encuentra al borde de una bancarrota que puede salpicarles peligrosamente.
 
Y sincrónicamente los reyes belgas salientes, Alberto y Paola, cuya relación con su hijo el rey Felipe no pasa por el mejor momento, confirman que no estarán presentes en la fiesta nacional el 12 de julio por encontrarse de viaje por el extranjero. Todo cambia, y ahora Alberto II de Mónaco se decide a convertir en dinero las magníficas colecciones reales reunidas durante años por su bisabuelo el príncipe Luis II que fue un gran coleccionista de recuerdos del gran Napoleón con cuya familia los Grimaldi estuvieron tangencialmente emparentados a través de los duques de Hamilton. Cientos de valiosos artículos que como la espada de oro del zar Alejandro I, cuyo valor se estima en 300.000 euros, saldrán a subasta en lo que algunos ya denominan como la venta del siglo justo ahora que se cumple el bicentenario de los Cien Días del imperio napoleónico. Una venta innecesaria para los riquísimos Mónaco que es una prueba manifiesta del mayor poder del dinero sobre las glorias dinásticas del pasado.
 
“Visca el rei” en la visita de don Felipe y doña Letizia a Gerona
 
Entre tanto los foros echan humo hablando de los nuevos reyes de España aventando las más peregrinas opiniones (como afirmar que se suprimirán las reverencias a las personas reales), mientras don Felipe y doña Letizia han triunfado en esa difícil plaza que es Gerona durante su estancia allí del jueves pasado. Excelente discurso del rey, en su mayoría en muy buen catalán, ante el alcalde independentista de Gerona, Carles Puigdemont, y el presidente del Consejo Ejecutivo del gobierno catalán, Francesc Homs, que recibieron sonoras pitadas (no recogidas en la prensa) cuando el rey los llamó al estrado en el acto de entrega de premios de la Fundación Príncipe de Gerona.
 
Allí estaban el nuevo jefe de la Casa Real, Jaime Alfonsín, y el nuevo jefe de prensa, Jordi Gutierrez, que extremadamente amables y cordiales se ganaron a muchos de los asistentes que tras el acto se arremolinaron alrededor de don Felipe y doñaLetizia ávidos de tomarse fotografías con ellos (especialmente con la reina). Hasta el intento de algunos reventadores independentistas del acto se vio frustrado por algún “visca el rei” que levantó sonoros aplausos que acallaron esas voces. Este año se cumple el 600 aniversario de la creación del título de príncipe de Gerona para el primogénito de los reyes de Aragón, y don Felipe afirmó con rotundidad su deseo de que su hija doña Leonor lo lleve a mucha gala. La corona relanza su relación íntima y de afecto con Cataluña, donde la presencia de los nuevos reyes contribuye a limar asperezas fuera del discurso político.
 
Ricardo Mateos