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A QUIÉN CORRESPONDA

A QUIÉN CORRESPONDA

Un Real Madrid caótico naufraga ante el Betis (0-1) y se queda a 7 puntos del Barcelona

Septiembre 21, 2017
ronaldo suelo

Lucas Vázquez trataba, en vano, de explicar a sus compañeros cómo se debía posicionar el equipo. La situación era completamente caótica, tanto que el Real Madrid llegó a tener 12 jugadores sobre el campo. Esto sucedió cuando saltaron al campo Borja Mayoral y el propio Lucas. El único que se había retirado era Marcelo, lesionado. Finalmente, y tras la pertinente reprimenda de Mateu Lahoz (lo que le gusta a este tipo abroncar a unos y a otros) y cuando se palpaba en el ambiente otro ridículo semejante al de la Copa del Rey de hace un par de años, Modric se fue al banquillo. Corría el minuto 70 y al Madrid le entraron unas prisas horrorosas. Como este equipo es diferente y se rige por otras leyes -que a veces parecen divinas- Zidane decidió, simplemente, ir al ataque. Con todo y con todos. Sin orden ni dibujo alguno. Era un acoso similar al que podemos ver en un patio de colegio cualquiera cuando queda un minuto de recreo y alguien grita el típico ‘Mete-gana’. Y el que metió, en esta ocasión, fue el Betis.

El relato antes descrito habría despertado -seguro- alabanzas por la crítica si el desenlace hubiese sido un gol blanco. Pero eso no sucedió y la mística de Zidane tornó en osadía trufada de ignorancia. No sabemos si había plan o el plan era marcar, pero el caso es que salió mal. El problema, no obstante, no estuvo en ese último arreón, sino en el conjunto. De nuevo, el Madrid se mostró como un equipo completamente ganable que permite competir en su estadio a Valencia, Levante, Betis o cualquiera que pase por ahí (que no sea el Apoel). Da igual que juegues a defenderte o a combinar. En el Bernabéu están de rebajas y ahora puedes pescar algo siempre que vayas.

En cualquier caso, es difícil vislumbrar cómo juega este equipo cuando tiene el balón. El desorden y la libertad son tales que no se sabe si es espontáneo o está trabajado. Es como ese cabello despeinado que tal vez ha estado preparándose durante horas. Empezó el Real Madrid con una suerte de 4-3-3 con Bale e Isco a los costados. El malagueño, ahora que vuelve a estar tan de moda el término, jugó de falso. En general. Primero fue falso extremo, yendo de fuera hacia dentro, después un falso mediapunta, bajando mucho a recibir y casi terminó siendo un falso delantero. En todas las fases el rendimiento del equipo fue ligado al suyo. Si Isco carbura, el Madrid carbura. Por eso no se entiende que el primer cambio fuera él. En el centro del ataque estuvo casi siempre Cristiano, el hijo pródigo maltratado por la justicia arbitral que se reencontraba con su público. Fue más bien un reencuentro frío, con el muchacho agobiado y sin tino, y con la afición suspicaz. Bale, por su parte, fue cambiando de banda y volvió a demostrar que su lugar es la izquierda. A veces lo fácil es lo mejor. El galés tuvo la mejor ocasión merengue con un espectacular remate de espuela que repelió Adán y que luego dio en la madera. Fue un oasis en un partido plano del británico.

Enfrente, que no se nos olvide, estaba el Betis. El conjunto verdiblanco circula rápido y bien el balón, de eso no cabe duda. Pero el Bernabéu y las ansias de victoria pesan y los de Setién sacaron la bola en largo en varias ocasiones. También defendieron con una línea de 6 durante gran parte del segundo tiempo. Y hasta metieron el gol de la victoria a la contra, con el Madrid ya volcado. Antes que dar lecciones a los demás, quizás le convenga al míster del equipo andaluz respetar todos los estilos y tirar de coherencia. El Betis hizo un buen partido, un partido, pero da la sensación de que otro Madrid se hubiera merendado a un rival así hace unos meses.

A 7 puntos

De esta forma y así, a lo tonto, el Madrid ya está a 7 puntos del Barcelona. El líder, ahora más que nunca, abraza con fuerza a un inconmensurable Messi. Entre medias de los dos está el Atlético, que sacó una meritoria victoria de San Mamés. Meritoria por el escenario, por el rival y por las circunstancias. Los de Simeone se repusieron a un penalti en contra y terminaron por conseguir un triunfo trabajado. Por cierto, Oblak, ese portero que hace unos meses no valía un pimiento por no parar ningún penalti en la final de Milán, se está hinchando a detener penas máximas. Cuánto entendido hay por ahí suelto.

Felipe de Luis Manero

@FelipedeLuis99