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Según el abogado de Ingrid Sartiau la habría reconocido como pariente dándole el trato de sobrina

Un príncipe falso, José Guijarro Romanov de Sutton-Borbón y Schleswig, es el gran apoyo de la supuesta hija del rey emérito Juan Carlos I

Febrero 12, 2015

Es un español de 68 años que se define a sí mismo como banquero, economista y auditor financiero y que, desde hace años mantiene las más imposibles pretensiones dinásticas que ciertos medios de prensa han dado por buenas por mero desconocimiento de estas cuestiones
José Guijarro Torija y de Sotto, su nombre real, es únicamente conde de Clonard desde que en diciembre de 2002 ganó el pleito por mejor derecho que había interpuesto al anterior titular del condado, Francisco Javier Sánchez-Puelles y Antuñano, como así se lo reconoce el ministerio de Justicia español
Se dice pariente de la familia real española y se auto titula conde Brassov y asegura ser nieto del “zar Miguel II de Rusia”, hermano del asesinado zar Nicolás II, que solo fue portador de los derechos al trono de Rusia por unas horas en los aciagos días de la Revolución Rusa


En estos días hemos podido saber por fin que las bases argumentales para la admisión por parte del Tribunal Supremo de la demanda de paternidad de Ingrid Sartiau dirigida al rey don Juan Carlos son fundamentalmente dos, y están sostenidas por lo que la sala estima como “los contactos con personas de las que se dice que son parientes del demandado (don Juan Carlos), que constituyen un principio de prueba bastante para la admisión a trámite de la demanda». Sobre una de ellas, la confirmación que ella habría recibido de su verdadera identidad por parte de un cierto Felipe, que sería también hijo de don Juan Carlos y que trabajaría en el entorno de Zarzuela, ya hablamos en este medio restándole fiabilidad en base a las afirmaciones de varias personas del círculo cercano del rey emérito que no le conceden la menor credibilidad.

Pero más extraña aún es la segunda razón que la Sala admitió como argumento, que son algunos correos electrónicos que la interesada intercambió con José Guijarro Romanov de Sutton-Borbón y Schleswig, que sería el “pariente de don Juan Carlos” que según el abogado de Ingrid Sartiau la habría reconocido como pariente dándole el trato de sobrina. Un español de 68 años que se define a sí mismo como banquero, economista y auditor financiero y que, desde hace años mantiene las más imposibles pretensiones dinásticas que ciertos medios de prensa han dado por buenas por mero desconocimiento de estas cuestiones. ¿Pero quién es este “príncipe” que ha trabajado en empresas como Roussef Uclal Laboratories, American Express y el International Banking Group, que se hace acompañar por un profesor de derecho internacional de la UNED, y que se dice pariente de la familia real española y se auto titula conde Brassov y hasta heredero del trono de los zares dándose tratamiento de Alteza Real e Imperial?

Los Clonard, hipotéticos hijos de la reina Isabel II de España

Las pretensiones de la familia Clonard son ya antiguas, pues desde hace años mantienen ser descendientes de la reina Isabel II de España cuyos hijos (entre ellos el mismísimo Alfonso XII), afirman que habrían sido,  según ellos, el fruto de los amores de la reina con aquel conde de Clonard que dirigió un gobierno efímero (el llamado “gabinete relámpago”), que solo resistió dos día allá por 1849. Pretensiones nada fundadas, habida cuenta que ninguno de los historiadores que han investigado la paternidad de los hijos de Isabel II da la menor credibilidad a esta hipótesis que hace de Serafín Segismundo de Sotto y Aguilar, nacido en 1856 e hijo del conde de Clonard, el antepasado que vincula a este “príncipe” de nombre imposible, José Guijarro Romanov de Sutton-Borbón y Schleswig, con la casa real de España. 

Nada de esta historia ha tenido ningún recorrido hasta ahora pero, como ha sucedido en tantos otros casos de príncipes de fantasía, con el paso del tiempo José Guijarro, nacido en 1945, ha ido añadiendo otras pretensiones, todavía más increíbles, a las anteriores pues ahora se dice nieto del “zar Miguel II de Rusia”, hermano del asesinado zar Nicolás II, que solo fue portador de los derechos al trono de Rusia por unas horas en los aciagos días de la Revolución Rusa. Este “zar Miguel II” fue asesinado por los bolcheviques en 1918 y sólo dejó un hijo que fue titulado conde Brassov, al que José Guijarro añade ahora una hermana, a quien titula gran duquesa Pilar Romanov-Brassova, que sería su madre fallecida en 1979.

Toda una historia hija de la fantasía más fértil pues ni los Clonard descienden de la reina Isabel II, ni el gran duque Miguel fue nunca zar titular de Rusia, ni tuvo una segunda hija llamada Pilar. Porque José Guijarro Torija y de Sotto, su nombre real, es únicamente conde de Clonard desde que en diciembre de 2002 ganó el pleito por mejor derecho que había interpuesto al anterior titular del condado, Francisco Javier Sánchez-Puelles y Antuñano, como así se lo reconoce el ministerio de Justicia español

Malos compañeros de viaje para Ingrid Sartiau

Malos compañeros de viaje se ha buscado Ingrid Sartiau en su deseo de ser reconocida hija de don Juan Carlos en un caso que quedará resuelto antes de verano y que, con toda probabilidad, poco preocupa en Zarzuela pues el propio ponente del auto del Tribunal Supremo, el magistrado José Ramón Ferrándiz, asegura que pese a que los medios de prueba «serían hoy insuficientes para la estimación de la demanda, tal y como admite la propia demandante», la jurisprudencia de la sala estima que hay que hacer una «interpretación flexible» del artículo 767 del Código Civil apartado uno, en cuanto a que el requisito de prueba «debe de ser creíble y verosímil».

Entre tanto el rey don Felipe sigue los pasos de su padre cultivando la amistad de los príncipes árabes, pues en días pasados recibía en Zarzuela al jeque Khaled Al-Hamad Al-Sabah, vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Asuntos Exteriores de Kuwait y miembro de la familia real kuwaiti, en momentos en los que el extremista Zacarias Moussaoui, sentenciado a cadena perpetua por su participación en el atentado del 11 de septiembre en los Estados Unidos, ha declarado que Al-Qaeda recibió donaciones por parte de miembros de la familia real saudí incluso después de la declaración de guerra contra los Estados Unidos por parte de Osama Bin Laden en 1998.

Ricardo Mateos
ricardomateos@extraconfidencial.com