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Un nuevo libro, "La partida final", desvela nuevos datos de la supuesta relación sentimental entre el rey Juan Carlos y la alemana

¿Un nuevo órdago de Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn a la corona?

Abril 20, 2015

La autora, Ana Romero y Corinna, son grandes amigas, además de confidentes, desde que años atrás trabaran relación en el lujoso marco de Abu Dhabi donde la princesa, ahora convertida en terror de la realeza alemana y definida por algunos como una aventurera de altos vuelos, llevaba a cabo sus lucrativos negocios y donde la periodista residía por encontrarse su esposo destacado allí por su trabajo

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Si no entendíamos los últimos movimientos, para muchos incomprensibles, de don Juan Carlos durante los últimos meses con sus viajes a Beverly Hills, República Dominicana, Londres y Barbados en compañía de lo que parecen ser sus “nuevos amigos”, una nueva bomba informativa que se cierne sobre Zarzuela quizá nos permita comprender algunos de los por qués de lo que parece ser la nueva actitud del rey emérito, que pareciera funcionar por libre al margen del nuevo rumbo marcado por Zarzuela. El pasado domingo, el periódico El Mundo nos regalaba un capítulo de un libro que promete ser toda una bomba mediática, pues La partida final que publica La Esfera de los Libros -miembro al igual que El Mundo del Grupo Unidad Editorial-, y que pronto veremos instalarse en record de ventas, abre gruesas grietas en las versiones hasta ahora oficiales tanto de la abdicación de don Juan Carlos como de su sentir y de su posición actual en la vida, y de su relación con su propia familia y con la siempre inevitable y polémica Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn.

Un libro del que ya habíamos oído hablar con sordina y que nos llega de la pluma de la periodista Ana Romero Galán, que nos presenta a un rey que llegó e encontrarse “sólo, sentado sobre un sofá vacío frente a una tele” y al que “no le dejaron nada, excepto la soledad de un viejo león que se retira solo a morir”. Un rey calificado por muchos de egoísta y de gran manipulador, en el marco de una familia desaparecida que, según la autora, en realidad “nunca existió”, y que solo fue objeto del afecto y la compasión de la rubia princesa alemana que, aunque perseguida en España con fiereza, se conmovía viéndolo abandonado en su soledad “sin más compañía que sus ayudas de cámara” y un puñado de amigos. Un don Juan Carlos en momentos de gran fragilidad física que temió quedar como su madre confinado a una silla de ruedas y que, en palabras de Corinna, habría sido la víctima de un golpe de palacio que habría forzado su abdicación. Todo ello sobre un escenario de presiones políticas, intereses personales, miembros de la familia real, y hasta la presencia del primer marido de Corinna, Philip Adkins, convertido en figura de apoyo del rey doliente en su casa de Sussex.

La periodista y Corinna, grandes amigas

Nada extraño, sin embargo, que sea la citada periodista quien redacte este libro, pues ella misma fue la autora de la controvertida entrevista a Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn aparecida en el periódico El Mundo en febrero de 2013 y también la gestora de la famosa portada de la princesa alemana en la revista ¡Hola!. Y es que ambas, Ana Romero y Corinna, son grandes amigas, además de confidentes, desde que años atrás trabaran relación en el lujoso marco de Abu Dhabi donde la princesa, ahora convertida en terror de la realeza alemana y definida por algunos como una aventurera de altos vuelos, llevaba a cabo sus lucrativos negocios, y donde la periodista residía por encontrarse su esposo destacado allí por su trabajo al tiempo que ella oficiaba de corresponsal del periódico en el que trabajaba.

Una clave de amistad que permite entender la génesis de este libro que tanto promete y del que Corinna podría ser la inspiradora ya que siempre ha buscado a esta amiga para hacer de vehículo de transmisión de sus opiniones, sus justificaciones, y sus aspiraciones, a pesar de sus reiterados alegatos de querer permanecer en el anonimato. Tanto es así que esa amistad habría estado en el origen de la salida de la periodista del diario El Mundo y del grupo Unidad Editorial, en el que había estado muy unida a Pedro J. Ramírez, cuando en junio pasado tuvo una sonora bronca con el nuevo director del periódico, Casimiro García-Abadillo, que la habría conminado a censurar parte de un artículo dedicado a la abdicación de don Juan Carlos en el que la periodista hacía referencia a la princesa alemana definiéndola como “introductora internacional de capitales y amiga íntima del monarca”.

¿Pudo ser Corinna Alteza Real española?

Ana Romero, que en sus escritos ha pedido de forma reiterada la renuncia de la infanta Cristina a sus títulos, rango y derechos sucesorios, conoce bien el entramado de “negocios a puerta cerrada” que se cierran en Abu Dhabi y los Emiratos Árabes y que son el caldo de cultivo de Corinna y, sin duda, habrá sabido retratar muy bien los particulares hasta ahora no conocidos de la relación de don Juan Carlos con laalemana, que no habrá dudado en guiarla pues algo así no se escribiría sin su permiso. Además, y no hay duda de ello, habrá tenido acceso a fuentes de gran relevancia en el entorno del rey emérito cuyo fin de reinado, sin reconocimiento público alguno y por la puerta de atrás, han generado también muchos lamentos. Por ello en este libro ya se asoman nuevas grietas, secretos aún sin desvelar, intrigas entre bambalinas y esa Corinna con quien don Juan Carlos parece que hubiera querido casarse para con ello elevarla desde el Alteza Serenísima de los príncipes de Sayn-Wittgenstein-Sayn a un más imponente Alteza Real propio de la casa real española, aunque ella se lamente por tener que ser quien sostiene a un rey que ya ha hecho historia arrostrando con ello innumerables críticas en España.

Pero en las páginas también apuntan elementos tantas veces escuchados off the record como esa frialdad familiar instalada en el seno de nuestra familia real a la que tantas veces nos ha hecho referencia un gran amigo de don Juan Carlos que siempre pone el énfasis en la frialdad de doña Sofía que, a decir suyo, “nunca supo crear ni sostener afectivamente una familia en la que nunca hubo hogar”. Mas si hasta el momento ninguna editorial ha querido seguir la estela literaria emprendida por David Rocasolano con su “Adiós, princesa” a pesar de los amagos de él de “seguir contando”, pues doña Letizia es presente, no sucede lo mismo con don Juan Carlos, que ya es pasado y aquí esta La partida final para recordarlo.

Ricardo Mateos