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Un inusitado lunes

Septiembre 24, 2012

Lunes. Y como todo lunes la resaca del fin de semana golpea el inicio lectivo en forma de réplicas galopantes. Un lunes que viene a echar por tierra viejos adagios, ya que en el terreno político, las gallinas sí que ponen. Tras un sábado y domingo en el que las críticas al modelo económico implementado por los populares –ese que llevó al CPFF a situar a Galicia como líder en solvencia y reducción de gasto- se produjeron en masa, parece que la oposición comienza a deshojar la margarita de sus finanzas.

La deuda y los recortes

El líder socialista, ha sido el primero en dar un paso hacia adelante y presentar una propuesta tan sorprendente como singular. El candidato del PSdeG a la Xunta ha augurado que en los 100 primeros días de gobierno podría recabar el montante de 52 millones de euros –a través de un impuesto a la banca- que permitirían sufragar “los 33 millones que cuesta a los pensionistas pagar sus medicamentos”. Así pues, con estas declaraciones, Vázquez atina dos pájaros de un tiro. Por un lado, carga contra el copago sanitario aplicado en la Comunidad desde el 1 de julio, y por otro despliega una de las claves de su estratagema para acceder a Monte Pío, “blindar la sanidad pública, la educación pública y las pensiones”. Veremos si del dicho al hecho, un trecho.

A renglón seguido, el aspirante socialista, se dedicó a alimentar ideas conspiradoras acerca de lo últimos sucesos acaecidos en el ámbito judicial y considera la detención en período prelectoral del socialista Francisco Rodríguez –alcalde de Ourense- fruto de la deliberación y no como una coincidencia fortuita. “Cuando las casualidades coinciden varias veces seguidas es difícil creer en ellas”, peroró Vázquez, en un momento en el que todavía está por esclarecer la inocencia o culpabilidad del edil. Quizás esta atmósfera enrarecida que sobrevuela al PSdeG fue el acicate que llevó a su candidato -durante la presentación de las listas del PSdeG por Ourense- a lanzar un alegato que englobó como destinatarios a concejales, alcaldes y candidatos socialistas a los que pidió encarecidamente una campaña optimista pero realista, “porque hay algo peor que la derrota, que es ganar y decepcionar a la gente”.   

El presidente de la Xunta de Galicia y candidato popular, Alberto Núñez Feijóo, compareció en la mañana del lunes en Ourense –ciudad a la que el PP de Galicia mima entre algodones conscientes de la importancia del enclave provincial- donde se mostró incólume ante las palabras de los grupos rivales y conocedor de las posibilidades de su grupo. Tanto es así, que Feijóo despejó cualquier atisbo de duda que pudiese mantenerse a flote sobre una posible coalición con otro grupo político –Sociedad Civil y Democracia o UPyD- categorizando que su partido, “gobernará con los escaños del PPdeG, con ninguno más”. En un derroche de aplomo, el líder popular zanjó polémicas y dejó la pelota de los pactos sobre el tejado de la oposición, quienes no aclaran qué ocurrirá en el futuro.

Portugal en la mirilla

El país vecino, a pesar de vivir una de las épocas más angustiosas de su historia, ocupó varios de los epígrafes de la actualidad prelectoral. El candidato a la Xunta por el BNG, Francisco Jorquera, siguió la pauta marcada por Vázquez y puso como ejemplo a la población lusa, la cual, consiguió paralizar las reformas económicas promovidas por el Gobierno de Passos Coelho a través de un movimiento social de masas. Sin embargo, no aportó un plan B ni dejó entrever que medidas se adoptarían tras la acción social. Jorquera olvidó del mismo modo relativizar. Portugal es a día de hoy un país muy mermado por la crisis, una situación económica adversa lesiva para un producto interior bruto en clara recesión desde 2001.

Feijóo, por su parte, utilizó al espejo portugués para reclamar un cambio en el sistema electoral gallego que lo acerque más al modelo europeo. Así, se refirió a una posible reforma legislativa para que gobierne la lista más votada, tal y como sucede hoy día en Portugal. De no contar con el beneplácito de todos los grupos, Feijóo propuso como alternativa la llamada segunda vuelta, que permite a los candidatos beneficiarios del mayor número de votos retarse en otra batalla electoral, modelo instaurado en el Elíseo francés.

Una lucha por los escaños en la que sobresale, indudablemente, la proposición original e irreverente de Escaños en Blanco. Un grupo que, como ellos mismos aducen, intenta captar el voto “de la gente que está cabreada”, a la que asegura no tomar posesión de los asientos que logre en el Parlamento gallego. “No somos un partido político, ni somos partidistas. Sólo somos ciudadanos normales y corrientes”, comentan. Queda claro que en política nunca estará dicha la última palabra.

Jesús Prieto