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A un hombre de Bangladesh le crecen raíces en sus manos desde que tenía diez años

Febrero 5, 2016
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El joven de Bangladesh Abul Bazadar es la sensación de su localidad, Dhaka, y el foco de atención de la comunidad médica desde hace poco. La razón, no sólo por sufrir una terrible enfermedad, el papiloma humano, una infección relativamente común que suele causar pequeñas verrugas en las personas que la sufren, si no por los efectos de la misma. El extraño defecto genético en su sistema inmunológico hace que sus manos parezcan raíces de arboles.

Abul Bazadar sufre papiloma humano desde que tan sólo tenía 10 años, pero es ahora cuando su caso ha trascendido y ha llegado el interés de la comunidad médica en lograr su cura.  El virus del papiloma humano es en realidad un grupo de virus que afectan la piel con más de 100 variedades. Todas las infecciones de VPH pueden causar verrugas ya que se basa en una  infección que lleva a un rápido crecimiento de las células en la capa externa de la piel. Son especialmente comunes en brazos, cara y frente y más frecuentes en niños y jóvenes.

Un caso más común de lo que parece: el caso del hombre árbol de Insonesia

Pero este caso tan llamativo no es único. En 2007 salió a la luz lo que le ocurría a un pescador indonesio que temía morir por las excrecencias y ramificaciones que cubrían su cuerpo, y que desde entonces ha recibido tratamiento médico para poder mejorar su calidad de vida. Dedé Koswara, desconcertó a los médicos cuando sus verrugosas “raíces” comenzaron a crecer fuera de sus brazos y pies, después de un grave accidente que tuvo en su adolescencia.

Abandonado por su mujer, sin trabajo, crio sólo a sus dos hijos, incluso se unió a un “espectáculo de monstruos” local, desfilando delante de una audiencia junto con víctimas de otras enfermedades peculiares para conseguir dinero. El culpable de nuevo fue el virus del papiloma humano agravado por un raro fallo genético que bloquea su sistema inmunológico, es decir, su cuerpo es incapaz de detener el crecimiento de sus verrugas.

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El extraño caso de Dedé

Los mejores médicos del país acudieron en ayuda de Dedé. Se le practicaron operaciones delicadas y muy peligrosas para extirpar esas verrugas, que se parecían a cortezas de un árbol, mediante un láser. Se le cercenaron en total cinco kilogramos de verrugas. Dedé por primera vez en los últimos años vio sus manos y tuvo la esperanza de llevar una vida normal. Pero la enfermedad no cedía. Cierto tiempo después su cuerpo de nuevo comenzó a transformarse rápidamente en un “árbol”.

De modo que a Dedé no le queda más que extirparse cada año las nuevas verrugas que aparezcan. Desde luego que esto no se puede denominar vida pletórica. Pero no se rinde y tiene fe en que alguna vez aprenderán a tratar su enfermedad. Esperemos que la misma solución se encuentre a Abul Bazadar.