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Denuncia de un Agente de esta localidad madrileña

Un grupo minoritario de la Policía Local de Colmenar Viejo, camino del Chicago de los años 20 ante la indiferencia de la concejalía de Seguridad y Jefatura

Julio 16, 2015

"Este gran problema, creado por un minoritario grupo que ha visto que con su unión, acompañada a la desunión del resto de la Plantilla, pueden hacer y deshacer a sus anchas lo que quieran. Donde la mayoría de ellos se encuentran constantemente dados de baja médica por uno u otros motivos – algunos incluso estar involucrados de forma personal o profesional en episodios violentos que bien pudieran tener una calificación de delito-, todo ello valiéndose de saber que aquellos que quieren impedir su proceder, no pueden, y que los que deben y si pueden, no quieren".

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Esta Redacción ha recibido un escrito-denuncia de un Agente de la Policía Municipal de la localidad madrileña de Colmenar Viejo (48.000 habitantes) y regido por Miguel Ángel Santamaría del PP, que prefiere mantenerse en el anonimato y que reproducimos íntegramente por su interés:

 “Sé que la convivencia entre personas es difícil, incluso con aquellas que amamos y queremos, por eso es bueno comprender, entender, aguantar y perdonar, pero hay momentos en los que hay que decir basta, y dejar al menos de aguantar y perdonar.

Es normal que en cualquier trabajo o colectivo de personas surjan y existan discrepancias entre ellas por múltiples motivos, creándose pequeños “roces” que siempre pueden ser solucionados sin convertirse en un problema.

El colectivo policial de Colmenar Viejo no iba a ser menos, porque, como antes dije, es normal que donde conviven muchas personas haya diferentes modos de ser y pensar.

Pero cuando, por un lado, hay gente que no cumple con las normas, que abusan descaradamente de su condición de funcionario público y que con sus actos perjudican seriamente al servicio, a compañeros y a la imagen de la Policía y que, por otro lado, quienes pueden evitarlo no lo hacen y se tapan los ojos y oídos para no ver ni oír nada, esos “roces” se convierten en un gran problema, que es lo que existe ahora en el seno de la Policía Local de Colmenar Viejo.

Este gran problema, creado por un minoritario grupo que ha visto que con su unión, acompañada a la desunión del resto de la Plantilla, pueden hacer y deshacer a sus anchas lo que quieran. Donde la mayoría de ellos se encuentran constantemente dados de baja médica por uno u otros motivos – algunos incluso estar involucrados de forma personal o profesional en episodios  violentos que bien pudieran tener una calificación de delito-, todo ello valiéndose de saber que aquellos que quieren impedir su proceder, no pueden, y que los que deben y si pueden, no quieren.

La gota que ha colmado el vaso y la que ha hecho que yo deje de comprender, entender aguantar e incluso perdonar a estos personajes, es la de un presunto escrito a Alcaldía realizado por uno de ellos a causa de su mal proceder, en el que acusa a varios Agentes, buenos compañeros y excelentes profesionales, de actos que posiblemente puedan ser los realizados por ellos, explicando en ese escrito que actualmente (una vez más) se encuentra de baja médica, relacionada al parecer por brotes de ansiedad y de tipo psicológico, atreviéndose a amenazar con que puede ocurrir una tragedia, no sabiendo cómo puede llegar a reaccionar.

Lo peor de todo esto es que quien realiza esa amenaza no es la primera vez que se encuentra en esas condiciones psíquicas, siendo portador de un ARMA DE FUEGO, además  de existir en su puesto de trabajo  muchas más armas de fuego a las que el acceso a ellas para las personas que tienen vinculación con dependencias policiales es muy fácil,  por lo que puede llegar a suponer un grave peligro, tanto para los propios componentes de la plantilla policial, como para el resto de ciudadanos y todas aquellas personas con la que pueda tener relación por motivos personales o profesionales.

El motivo de sacar a la luz y  poner este caso en conocimiento de los ciudadanos, no es otro que obligar a actuar a aquellos que, con su silencio, han permitido que este gravísimo problema haya llegado a este punto, y que adopten las medidas necesarias que dieran lugar, haciéndolo de una forma legal y justa, y no como hasta ahora, que se han limitado únicamente a hacer a pagar justos por pecadores, y a vulnerar y violar los derechos de otros trabajadores.

Ya no podrán decir que son desconocedores de la situación y, contrariamente, si ocurriese algo, serían responsables y, posiblemente, puedan evitarlo  tomando medidas, y así evitarán también  que Colmenar Viejo pueda llegar a ser una ciudad como lo fue Chicago en los años 20”.

Colmenar Viejo, Julio 2015.