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Le agredió brutalmente durante un concierto en Pozuelo de Alarcón

Un fan de Natalia Jiménez lleva a Antonio Alcol al hospital

Noviembre 9, 2009

Un mes de reposo moderado. Antonio Alcol tuvo que ser enyesado para intentar recuperarse de la brutal agresión que recibió a manos de un fan de la cantante Natalia Jiménez, que meses antes plantó al empresario a los pies del altar.

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Formaban una pareja feliz. Nada hacía presagiar que un día antes de pasar por la vicaría, Natalia Jiménez iba a dejar compuesto y sin novia a Antonio Alcol. Una extraña situación personal, que desvelamos en este medio en exclusiva, provocó que la cantante escribiera el punto final a su relación. Agarró sus bártulos, los introdujo en una maleta acartonada y se refugió en un pequeño pueblo de Alicante. Allí vivía su madre, con la que mantenía una muy buena relación personal. Su padre, sin embargo, se guareció de la tormenta en su domicilio madrileño. Era el único que veía con buenos ojos que su pequeña contrajera matrimonio con el que había sido su novio durante años. No obstante, nada pudo hacer girar la decisión de Natalia. Ni siquiera que Antonio le confesara no importarle vivir con esa traición. El padre de él se encargó de comunicar a todos los invitados, a través de mensajes de texto, que el bodón se cancelaba sine die. “Fue algo insólito, lo pasó muy mal”, me comentó hace ya algún tiempo uno de los miembros más importantes de esa saga. Fueron tiempos muy duros. El silencio fue la única respuesta a las incesantes preguntas que, durante semanas, atormentaron al célebre empresario, hasta que una mañana Natalia volvió a aparecer. No decía nada, pero su voz al otro lado del teléfono resultó como una auténtica inyección de vitalidad. Antonio lloraba sin cesar. Sus lágrimas empañaban su mirada a cada momento y la situación empezaba a ser más que preocupante. El contacto telefónico con la Jiménez corroboró la intriga palaciega de su historia. Hasta que decidió a comparecer en un programa de televisión. Allí contó a medias. Fue cauto por precaución, pero su imagen se vio algo perjudicada. Demasiada tensión, quizás. Miedo, tal vez.
La agresión fatal
 
A pesar del desplante en lo sentimental, haber convivido con la vocalista de La quinta estación le despertó la pasión por su música. Antonio es un melómano reconvertido y no esconde que escuchar a la que iba a ser su mujer sigue erizándole la piel. Aunque la suya es una relación amistosa algo titubeante, sigue manteniendo contacto con Ángel, el eterno acompañante de Natalia en los escenarios. Por eso, hace unas semanas no quiso perderse el concierto que la banda ofrecía en Pozuelo de Alarcón. Quizás con un talante provocador, Antonio se adentró entre la muchedumbre para intentar pasar desapercibido. No lo consiguió. Un abultado número de seguidores del grupo fijaron su agresiva mirada en él. Los insultos cada vez sonaban con más fuerza, y el cerco se estrechaba. Fue un golpe seco seguido de varias patadas y empujones. Las lágrimas desbordaron sus ojos. La brutal agresión recibida provocó que tuviera que ser asistido inmediatamente. Pronóstico leve. Tuvo que ser enyesado durante prácticamente un mes. Reposo moderado. Ahora, después de tanto trajín, Antonio está dispuesto a hablar por primera vez. Contarlo todo. Desinhibirse y largar todo aquello que no ventiló en su primera comparecencia ante los medios. Se acabó. No hay vuelta atrás.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)