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Sarah Fergusson está encantado con Jack, el novio de su hija la princesa Eugenia de York

Un camarero para la nieta de la reina de Inglaterra

Diciembre 15, 2013
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Lo impensable hasta hace tan solo unas décadas ya parece ser completamente posible para la realeza europea, desaparecidas para siempre las en otro tiempo inviolables cuestiones de rango. Con razón la difunda Emanuela de Dampierre, abuela de Luis Alfonso de Borbón, se nos quejaba amargamente de lo que ella consideraba como las “malas bodas” de los hijos de los reyes de España cuando ella, hija del duque de San Lorenzo y de una princesa Rúspoli, no había sido considerada en su época suficiente para un infante de España. La brecha la abrió Margarita de Inglaterra allá por los años 50, y son tantos los que vinieron después que no es extraño que en estos días se hable de un futuro compromiso de la princesa Eugenia de York, nieta de la reina Isabel de Inglaterra y séptima en aquel orden sucesorio, con el ex camarero ahora convertido en servidor de copas y canapés de alto standing Jack Brooksbank. Parece que la cosa va muy en serio para ambos jóvenes y que la madre de ella, la singular Sarah Fergusson, está encantada con Jack a quien considera “un chico adorable”. Además, el club en el que él trabaja, el Mahiki del Mayfair londinense, se ha convertido en un lugar de moda frecuentado por los duques del Cambridge y también por el príncipe Harry cuya novia, Cressida Bonas, es gran amiga de la princesa Eugenia que vive en Nueva York donde trabaja para la casa de subastas on-line Paddle8. Hasta hay quien dice que la pareja ha pactado esperarse el uno al otro hasta el regreso de la princesa a Gran Bretaña, pues algunos los ven camino de un compromiso en un futuro no muy lejano.

Los esfuerzos de los príncipes no reinantes

Pero si los “royals” en ejercicio tienden a mantener relaciones cada día más laxas entre si, ocupados como están en hacerlo bien en sus tareas representativas, los príncipes no reinantes hacen esfuerzos denodados por mantenerse en las posiciones más dignas posibles, por no caer en el completo olvido, y por mantenerse unidos entre si contra viento y marea. Y en esa línea de actuación el pasado día 7 tuvo lugar en Bruselas un gran baile benéfico con motivo de la celebración del 400 aniversario de la dinastía imperial rusa: los Romanov. Un acto organizado por el conde Gregori Tolstoy (descendiente del gran literato) y presidido por la madrileña gran duquesa Maria Wladimirovna y por su hijo el gran duque Jorge al que han querido dar apoyo algunas de las familias todavía reinantes, pasados ya aquellos lejanos años en los que don Juan Carlos y doña Sofia tenían tiempo para dar apoyo a los Romanov establecidos en Madrid. Alli, en el palacio Egmont, sede del ministerio belga de Asuntos Exteriores, se dieron cita los grandes duques herederos Guillermo y Stephanie de Luxemburgo, los príncipes Laurent, Claire y Léa de Bélgica, y un largo etcétera de no reinantes como el rey Fouad de Egipto o los príncipes Miguel de Yugoslavia, Chantal de Orleans, María Gabriela de Saboya, Carlos de las Dos Sicilias, Paul de Rumanía o Joaquín Murat.

La riqueza del soberano “absoluto” de Lichtenstein

Otros, por el contrario, prefieren dedicarse directamente a los negocios y al incremento y mantenimiento de lo que parecen inconcebibles fortunas. Ese es el caso del príncipe Hans Adam de Liechtenstein, que además de ser soberano prácticamente absoluto de su pequeño principado alpino, es el noveno hombre más rico de Suiza con una fortuna estimada entre los 7 y los 8 billones de francos suizos, y diversificada en propiedades rurales puestas en explotación (19.000 hectáreas), inmuebles en todo el mundo, valiosísimas colecciones de arte, inversiones en compañías y empresas como la alimentaria Rice Tec afincada en los Estados Unidos, y la gestión del banco LGT en la que participan numerosos miembros de su extensa familia.

Y mientras tanto en Noruega persisten los rumores de fuerte crisis en el matrimonio del príncipe heredero Haakon y su esposa Mette-Marit, sobre los que el palacio real de Oslo se ha negado a hacer comentario alguno. Rumores que partieron de la prensa alemana, según la cual Mette-Marit habría sido infiel a su esposo con el multimillonario de 42 años dueño de la cadena de supermercados noruegos “Rema” llamado Ole Robert Reitan. Un adulterio que para muchos es poco creíble, pero que está dando mucho que hablar en Noruega y que trae a la memoria el pasado turbulento de la esposa del príncipe Haakon que, sin embargo, en los últimos tiempos parece haber sentado completamente la cabeza y haber adoptado las formas propias de una acomodada señora burguesa.

Ricardo Mateos