Menú Portada
El príncipe Alberto de Mónaco ingresa en el "Cuerpo de la Nobleza de Asturias"

Un aristócrata españolista en las elecciones catalanas

Noviembre 25, 2012
pq__Baltasar-de-Casanova.jpg

Las listas de las elecciones catalanas del pasado fin de semana incorporaban, una vez más, la presencia por la circunscripción de Lérida y por el partido “Ciutadans de Catalunya” de Baltasar de Casanova-Cárdenas y Habsburgo-Lorena, hijo del duque de Santángelo y nieto de aquel gran europeísta que fue el archiduque Otto de Habsburgo. Baltasar, que ha heredado la vena política de su abuelo y de sus tíos los archiduques Carlos y Jorge (en otro tiempo considerado uno de los “maridables” para la infanta Elena) y de sus tías las archiduquesas Walburga y Micaela de Austria.

El mencionado Baltasar de Casanova declaraba a unos amigos al final del mitin de cierre de campaña la voluntad de su partido de maridar la catalanidad con la españolidad, de luchar contra la corrupción, y de integrar a personas que no son políticos pero si hacen política de forma coyuntural. Pocos días antes, y en la casa del embajador de Mónaco en Madrid, su tío el conde de Cabra, que es quien recientemente ganó en pleito al padre de Baltasar el histórico ducado de Maqueda, organizaba una ceremonia para recibir en el “Cuerpo de la Nobleza de Asturias” al príncipe Alberto de Mónaco cuya ascendencia asturiana es poco conocida del gran público. Un acto en el que el príncipe monegasco no estuvo presente pero si otros miembros de la realeza como los grandes duques María y Jorge de Rusia, el príncipe Álvaro de Orleans-Borbón y su esposa (amigos personales de los príncipes de Mónaco), el príncipe Konstantin de Bulgaria y su esposa, la princesa Felizitas Obolensky, y Luis Alfonso de Borbón (que acaba de comprar una gran casa en uno de los lugares más exclusivos de las afueras de Madrid).

Repatriación del cuerpo del rey Zogú

Días más tarde el gran duque Jorge de Rusia viajaba a Tirana, la capital de Albania, para asistir allí a la ceremonia oficial de repatriación de los restos del rey Zogú, que llegados desde Francia fueron recibidos con todos los honores por el gobierno albanés. Zogú, que abandonó el país cuando las tropas fascistas italianas ocuparon Albania en 1939, es el único soberano de su dinastía que llegó a reinar en el país balcánico y con este modo ha sido oficialmente rehabilitado para la historia por las autoridades locales. La familia real albanesa es una vieja conocida en España donde la viuda de Zogú, la amable reina Geraldina, fue durante muchos años uno de los personajes más apreciados de la vida social madrileña a pesar de que su hijo, el rey Leka, fue expulsado de España en 1979 por almacenar en su casa de Madrid todo un arsenal de armas.

La ceremonia de repatriación, que fue todo un reconocimiento del difunto rey en presencia de la mayoría de líderes políticos albaneses y de unas tres mil personas, fue difundida en directo por televisión a todo el país y al entierro en el mausoleo familiar no faltaron algunos miembros de la realeza internacional como los príncipes Miguel y María Pía de Borbón-Parma, la princesa Chantal de Orleans y su esposo, el príncipe Radu de Rumanía, el príncipe Nicolás de Montenegro, el gran duque Jorge de Rusia, el príncipe Feisal Bey de Túnez y la princesa egipcia Nesrim Toussoun. En la noche hubo un concierto presidido por el presidente albanés de quien el príncipe Leka II, actual cabeza de la dinastía, nieto de Zogú y prometido de la actriz y cantante Elia Zaharia, es consejero como ya lo fue antes de otros gobiernos albaneses.

Leve recuperación del príncipe Friso de Holanda

Entre tanto, el príncipe Friso de Holanda parece dar tímidos signos de recuperación de un cierto grado de consciencia tras meses de mantenerse en un estado vegetativo, y en Noruega el rey Harald de Noruega se ha visto obligado a pasar por el mal trago de tener que pedir disculpas públicamente tras generarse todo un grueso escándalo en la prensa y la opinión pública noruegas por la concesión por parte del monarca de la Medalla de Plata al Mérito a Trond Ali Linstad, un noruego convertido al islamismo que es un reconocido homofóbico y antisemita, y que aboga por la destrucción del estado de Israel y legitima el terrorismo suicida.

Un triste episodio como también son tristes las noticias del grave padecimiento de cáncer del duque Franz de Baviera, jefe de esa rica y prestigiosa casa real y en otro tiempo considerado “maridable” para la infanta doña Pilar. El duque Franz, que ha tenido la valentía de declarar públicamente su homosexualidad y de asistir a actos y ceremonias en compañía de su compañero sentimental, permanece soltero siendo su heredero su hermano el duque Max en Baviera.

Ricardo Mateos