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Los asuntos de Mario Conde, Afinsa o José Manuel Parada han pasado por sus manos con un resultado desastroso

Últimos de Filipinas, pero primeros en Liechtenstein: El abogado José Luis Sainz Dochado intentará hacerse con la cuantiosa herencia de una anciana, supuestamente incapacitada, aprovechando la laxitud fiscal del país asiático

Noviembre 23, 2014

Puede suponer un nuevo caso de manipulación de ancianos-dependientes como los del Caso AFAL o la Residencia Ballesol. A través de la elusión de la lupa de Hacienda, se controla el capital en paraísos fiscales para que el interesado no pueda reclamarlo

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De nuevo la manipulación de ancianos incapaces y, de nuevo, los intereses de intermediarios allegados o ajenos a las familias. Una lacra asentada en España desde hace muchos años y que solo ahora comienza a ponerse de relieve gracias a investigaciones como las que emprendió Extraconfidencial.com en el caso AFAL, ya en manos de la Fiscalía. Tras la serie denuncias y litigios que envolvieron a la Fundación AFAL -que desgraciadamente vinieron acompañados de la trágica muerte de su presidenta, Blanca Clavijo-, la Residencia Ballesol, sita en Salamanca, se unía a esta lista de fraudes del capital de los dependientes a través de la intercesión de ciertos individuos y figuras de poder sobre ancianos carentes de autonomía. Ahora, un nuevo caso golpea a la realidad de mayores inhabilitados. Éste, a pesar de afectar a una familia española se sitúa en la República de Filipinas, un territorio virgen en naturaleza pero avezado en corrupción y argucias fiscales.

Unas condiciones que el abogado José Luis Sainz Dochado y su socio, José Antonio Gutiérrez Aboitiz, parecen haber visto como ideales para hacerse con la herencia de Cecilia Aboitiz Montenegro, una señora que “padece una enfermedad mental incapacitante desde hace más de 40 años, que ha ido degenerando hasta anular su voluntad y su capacidad de raciocinio, estando fuertemente medicada y atendida en sus necesidades más básicas por enfermeras y sirvientas 24 horas al día”.

Un modus operandi perfecto

No es la primera vez que el abogado José Luis Sainz Dochado emplea, supuestamente, las malas artes para granjearse importantes beneficios personales. Varios nombres propios de importancia se cuentan entre sus víctimas. En su perfil aparece el cargo de secretario del Consejo de Administración del Grupo de Telecomunicaciones de la Corporación Industrial de Banesto“simplemente con la labor de sacarle el dinero fuera de España a Mario Conde y con éxito además”. Como nos cuentan, “participó en la estafa piramidal de Afinsa/Forum Filatélico”, defraudó grandes cantidades al presentador televisivo José Manuel Parada y también habría tomado parte en la estafa de las cuentas del C.F. Real Valladolid, a través de su cargo como vicepresidente del Consejo de Administración. El modus operandi obedece a un mismo patrón: evade el dinero nacional más allá de las fronteras españolas para eludir la lupa del fisco y, una vez controlado en estos paraísos financieros, convierte en fútil cualquier esfuerzo de los interesados por recuperar su capital ya que “si reclamas ese dinero el que va a la cárcel eres tú por haberlo sacado”. Algunos ya lo denominan como el “abogado de referencia en España en labores de ocultación de capitales al voraz fisco”.

Estos métodos poco ortodoxos para escamotear importantes partidas del campo visual del Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro parece que se han vuelto a poner de manifiesto en el caso de Cecilia Aboitiz Montenegro. Una herencia “sustanciosa” -los Aboitiz son una de las familias más ricas de Filipinas-, que según fuentes cercanas, “no les correspondería en buena lid” al abogado y su socio.

El juicio interpuesto por la mayor tiene como objeto desheredar a sus hijas María Cecilia Gutiérrez Aboitiz, María Elena Gutiérrez Aboitiz y Nicole Gutiérrez Aboitiz. En enero de 2011, el único hijo varón de Cecilia Aboitiz y su socio, José Luís Sainz Dochado, idearon, supuestamente, un plan para quedarse con la totalidad de la herencia de la madre del primero.

Un supuesto secuestro encubierto

Según gente del círculo cercano a la familia, “hasta entonces, José Antonio Gutiérrez Aboitiz se había desentendido completamente del cuidado de su madre, ya con las facultades mentales muy mermadas, y que siempre había estado al cuidado de las tres hermanas que ahora demanda”. Pese a ello, el abogado Dochado, su socio JoséAntonio Gutiérrez Aboitiz y otra hermana de éste, Rosa María Gutiérrez Aboitiz, –“diagnosticada maníaca depresiva con trastorno bipolar”- que presuntamente se incluyó en la demanda para dotar de verosimilitud a ésta, comienzan a llevar a cabo un plan que consistía en “secuestrar la voluntad de Cecilia Aboitiz, alejarla de sus hijas llevándosela a Filipinas (para que no pudiese ser incapacitada), bloquear todo contacto con sus hijas (para que no pudieran desmentir las historias que la contaban sobre ellas), y presentar una demanda encaminada a desheredar a tres de sus hijas”.

Es aquí cuando la corrupción que existe en la antigua colonia española confiere sustento al proceso y da vía libre a la ejecución del plan. Según fuentes cercanas al socio de Dochado,José Antonio Gutiérrez Aboitiz, hasta entonces sólo español, consigue de forma ilegal un pasaporte Filipino que no tenía, se lleva a su madre a un piso en Filipinas dotado con guardias de seguridad a los que ordena que no permitan entrar a nadie sin su consentimiento, paga a psiquiatras que testifican la cordura de su madre, contrata testigos que refrendan sus testimonios y presenta el caso contra sus hermanas en nombre de su madre”.

Es éste el momento actual en el que nos encontramos. A pesar de que las demandadas poseen, a priori, documentación que refuta todos los testimonios de la parte demandante (informes médicos y administrativos), las hermanas  Gutiérrez Aboitiz deberán sentarse en los tribunales para luchar por algo que les corresponde.

El hecho de que después de haberse ocupado de asuntos de tal enjundia, ahora Dochado tenga que desplazarse hasta el otro extremo del planeta para otro de tan poca importancia, indica que los tiempos están cambiando, y que los trileros del trampantojo del fisco empiezan, por fin, a estar de capa caída.Todo lo contrario a lo que ocurre con la terrible manipulación de dependientes en España que se extiende silenciosamente como una gran mancha negra de fueloil que llega a los lugares más recónditos.