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UGT denuncia una discriminación por parte de Ibercaja, en manos de Víctor Iglesias, hacia los sindicatos que se opusieron al ERE que provocó 500 salidas del Banco aragonés

Junio 2, 2017
victor iglesias ibercaja

Hace apenas unas semanas, 500 personas de la plantilla del Banco zaragozano Ibercaja recibían la desgarradora y lastimera noticia que perdían las actuales condiciones de su trabajo. Lo harían a través de finalizaciones de contrato, prejubilaciones, jubilaciones y recortes de empleo. La salomónica decisión partía de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que el octavo grupo bancario de España ejecutaba con unos resultados aparentemente buenos y en una situación de generación de beneficios. Curioso es, cuanto menos, que el anterior presidente de Ibercaja, Amado Franco, abandonase el barco hace apenas tres meses porque, según sus propias palabras, “hay que irse cuando las cosas van bien, cuando nadie te lo pide y cuando lo dejas en buenas manos”. Amado Franco delegó sus funciones en el vicepresidente José Luis Aguirre como presidente no ejecutivo, y Víctor Iglesias comanda la entidad como Consejero Delegado, y unos cien días después se produjo el ERE. Una reestructuración que provocó una fuerte polémica entre los seis sindicatos que representan a los trabajadores de la entidad bancaria, llegando a una completa división entre los partidarios y firmantes del EREComisiones Obreras (CCOO), Confederación de Sindicatos Independientes de Cajas y Afines (CSICA) y la Asociación de Cuadros (ACI)– y los detractores que se opusieron al expediente –Unión General de Trabajadores (UGT), Confederación General del Trabajo (CGT) y Asociación Sindical Independiente de Profesionales del Ahorro (ASIPA)-. Los tres grandes sindicatos de España: la UGT de Josep María Álvarez, CCOO de Ignacio Fernández Toxo y la CGT de José Manuel Muñoz, en pleno desacuerdo.

El ERE se firmaba confirmando las 500 salidas -más un margen abierto de otras 90 opcionales para los trabajadores que no acepten el traslado y su nuevo status– frente a las 686 planteadas en un principio por la entidad y con el cierre de 140 oficinas en lugar de las 160 comunicadas al inicio del periodo de consultas. El porcentaje de representación de CCOO, CSICA y ACI (64,04%) pesaba más   que el 34,8% que suman UGT, CGT y ASIPA, a pesar de ser la primera (FeS-UGT) la organización más votada en las elecciones sindicales de Ibercaja con un 25,49% de los apoyos.

Diferencia de opiniones

El representante de CCOO, Miguel Ángel Villalba, expresaba hace días su alegría por lograr “un principio de acuerdo” y por conseguir “una indemnización de entre el 85% y el 90% del salario neto, según los casos, para los trabajadores de 57, 58 y 59 años que dejen la entidad”. Extraconfidencial.com se ha puesto en contacto con Miguel Ángel para conocer los detalles de esta supeditación al ERE que según el representante sindical se han centrado en tres puntos: “garantizar la voluntariedad, ya que hay más solicitudes que plazas; minimizar la movilidad geográfica, consiguiendo solo la obligatoria por el cierre de oficinas; y que el ERE no suponga ningún coste a las personas que permanecen en la entidad”. Además, Miguel Ángel Villalba ha asegurado que “la última propuesta mejoraba las alternativas”.

La “satisfacción” de CCOO contrasta abiertamente con la indignación del sindicato con mayor representación, UGT, que en declaraciones a este medio ha expresado su malestar con el ERE ejecutado por Ibercaja y por el trato recibido. “Nosotros, en las negociaciones que realizamos no solo defendemos unas condiciones de salida buenas, sino que también miramos la plantilla que se queda”, reconocen. Además, los representantes de UGT apuntan que “todos los sindicatos reconocieron que las causas del ERE no estaban acreditadas ya que en una situación de beneficios no es necesaria una reestructuración como la planteada por el ERE”, haciendo alusión a las cuentas presentadas por Ibercaja ante la Comisión Nacional de Mercados y Valores (CNMV) y a la información financiera trimestral de la entidad que, una vez ejecutado el ERE, arrojó de nuevo beneficios. Por todo ello, dice UGT, que para poder llevar a cabo su ERE, Ibercaja presentó un “informe manipulado, unas cuentas sesgadas  y una interpretación interesada”. Por último, el sindicato con mayor representación denuncia una discriminación por parte de Ibercaja que marginó a los sindicatos no firmantes “para hablar y negociar solo con los firmantes” por lo que estudian una demanda sobre la tutela de derechos fundamentales.

Consenso roto

Del resto de sindicatos opuestos a la firma del ERE, CGT ha asegurado no querer realizar declaraciones al respecto, mientras que ASIPA ha destacado el tema de la movilidad geográfica como el factor de mayor peso que provocó su desacuerdo. También en declaraciones a Extraconfidencial.com han asegurado que Ibercaja “no ha puesto las medidas necesarias para que los destinos sean elegidos de manera voluntaria” y que “no se ha garantizado la movilidad geográfica, algo que perjudica sobremanera a los compañeros mayores”. El acuerdo para la reestructuración introdujo un máximo de 200 personas a las que se podrá mover con una horquilla de 50 kilómetros para cien compañeros y otra de 35 kilómetros para otros cien.

Esta es la crónica de un acuerdo sin consenso, que nació con la oposición de todos los sindicatos que representan a los trabajadores de Ibercaja por estar injustificado pero que fue ganando poco a poco terreno en detrimento de los intereses de los empleados. Fue CCOO quien llevó la bandera de la negociación hacia un acuerdo con mayoría sindical porque “la entidad no iba a retirar el ERE”  y quien también buscó la unión de todos los sindicatos en torno a una sola voz para que el expediente contara con la firma de todos los actores. UGT, CGT y ASIPA no pasaron por el aro, y CGT ya ha dicho en más de una ocasión que “no iba a firmarlo sino en todo caso impugnarlo”. Parece que este no será el último capítulo de un conflicto sindical laboral.

Doinel Castro