Menú Portada
Fue contratado por Cebrián en la SER pese a haber declarado la guerra a PRISA en la adquisición de los derechos de la Champions League

TVE protegió los intereses de Mediapro en tiempos de Javier Pons en contra de Sogecable

Julio 11, 2011
pq_927_roures.jpg

En julio de 2008, TVE decidió recuperar los derechos de emisión de la UEFA Champions League para las temporadas 2009-2012. Y para ello concurrió ante la entidad deportiva con una oferta conjunta con la FORTA. La trampa que escondía la propuesta –tal y como demuestra el documento que adjuntamos-, consistía en que el entonces director de TVE, Javier Pons, vinculó la oferta a que la UEFA cediese a MEDIAPRODUCCION S.L. la posibilidad de emitir el resto de partidos contemplados en el paquete a través de canales de pago. Fuentes del sector consultadas por Extraconfidencial.com confiesan su sorpresa porque es una práctica inédita y muy difícilmente justificable que una televisión condicione sus objetivos a los de un operador de la competencia, sin que entre ellos exista relación empresarial de ninguna clase.

 
Cabe preguntarse cómo y por qué el máximo ejecutivo de la televisión pública de España llevó de la mano a Mediapro. La respuesta es sencilla y sólo hay que buscarla en la trayectoria profesional de Pons y en su paso por la productora “El Terrat”, que también disfrutó de un trato exquisito en RTVE, además de figurar como una de las piezas del complicado puzzle de La Sexta dentro del entramado audiovisual de Jaume Roures.
 


A nadie se le escapa otra serie de interrogantes de esta anormal forma de concurrir a una licitación de derechos por parte de la persona que, al frente de un Ente de titularidad pública, había declarado personalmente la guerra del fútbol a SOGECABLE a través de maniobras para beneficiar a su anterior empresa.
 


Con la batalla de la Champions perdida, la televisión del Grupo Prisa recibió un torpedo en su línea de flotación que contribuyó a generar la complicadísima situación financiera por la que hoy atraviesa la compañía y que ha dado lugar a la venta de parte de las joyas multimedia de la familia Polanco, entre ellas la Editorial Santillana, así como a expedientes de regulación de empleo y a una considerable pérdida de audiencias.
 


Todo queda en familia


Sin embargo, el primer ejecutivo del emporio, Juan Luis Cebrián, dejó patente su muy mala memoria al contratar al propio Javier Pons como Consejero Delegado Adjunto de Unión Radio, esa cadena SER cuyos trabajadores juran en arameo contra los gestores de la casa. Como las casualidades no existen, no es un dato menor que Pons fichase con anterioridad a Eva Cebrián, la hija del factotum de Prisa, a un puesto en la Dirección de Programas de TVE, de complicada explicación y desconocido cometido pero con una muy generosa retribución. Los romanos lo llamaban quid pro quo.
 
De modo que Pons, desde TVE, hizo más fuertes a sus antiguos jefes y a su amigo Roures, en perjuicio de quienes más tarde le ficharían como si se tratase de un crack del negocio. Con estos antecedentes, es lógico preguntarse si Javier Pons ha venido actuando como un submarino de Jaume Roures y del lobby catalán dentro de PRISA. Así mismo, sería bueno conocer si para el fondo Liberty, que es quien ahora controla las cuestas del Grupo, un ejecutivo con tan arraigadas amistades en el bando enemigo puede ser acreedor de algún tipo de confianza y de la confidencialidad de la compañía que en estos momentos le paga.
 
También hay quien exige trasladar el asunto a los miembros del Consejo de RTVE y plantearles si conocían estas extrañas prácticas de “solidaridad empresarial” y, en caso afirmativo, por qué no tomaron ninguna medida.
 
El cambio de Pons tiene también una singular doble vertiente. Pasó de formar parte de la productora de productoras catalana que ha venido mimando sin ningún disimulo a Zapatero y al matrimonio Barroso-Chacón a terminar cobrando del holding que oficia de guardia de corps de Rubalcaba, la bestia negra de la pareja.