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LAS CUENTAS DE GALICIA AL DESCUBIERTO (I)
Imprevisión y falta de rigor en el diseño y programación de las actividades promocionales

Turgalicia adjudica proyectos utilizando criterios prohibidos por Directivas comunitarias

Febrero 10, 2009

A pesar de las advertencias del IGCA Turgalicia continúo utilizando la experiencia previa como criterio de selección
La ausencia de planificación de compras lleva a un sobrecoste en la contratación
Los contratos no recogen con precisión las obligaciones del contratista e incluso en algunos casos el importe de la contraprestación
Las comisiones de selección dejan la elección en la práctica por la de un técnico que sólo debe ser asesor
En algunos contratos ponderan conceptos subjetivos como el diseño y creatividad con hasta el 40% de la puntuación total


La Sociedad de Imagen y Promoción Turística de Galicia, S.A. (Turgalicia) es una sociedad pública, constituida como instrumento primordial de la política del turismo en Galicia, encargada de realizar una adecuada promoción de los recursos turísticos en Galicia. Desde su creación en 1992 ha ido aumentando sus presupuestos, contratos e irregularidades como ha detectado el último de fiscalización del Consello de Contas de Galicia.
El último informe de fiscalización correspondiente al año 2005 es claro en sus conclusiones, por un lado en la falta de criterio económico que lleva a pagar costes más elevados y múltiples irregularidades desde utilizar criterios subjetivos en la elección de proyectos como otros criterios como la experiencia de la empresa que prohíbe las Directivas de la Unión Europea para evitar que siempre las mismas empresas consigan adjudicarse los contratos, impidiendo el acceso a nuevas empresas. Así, la contratación realizada es significativa, aunque materializada en múltiples contratos de poca cuantía, con carácter general de un importe inferior a los 30.000 euros, lo que denota un elevado grado de atomización del gasto. Así aunque han aumentado el número de adjudicaciones por concurso, continúa existiendo, al mismo tiempo, un importante uso de la contratación menor en la provisión de servicios o medios que tienen un mismo fin o cuando menos relacionado. Este hecho pone de manifiesto la ausencia de planificación en la gestión de compras, que permitiría realizar concursos por mayor importe obteniendo de esta forma ventajas económicas.
Falta de información en los contratos
En general, los contratos examinados no recogen con precisión el objeto contractual, las obligaciones del contratista e incluso en algunos casos el importe de la contraprestación, realizando una remisión en bloque a los pliegos de condiciones. Aunque las prescripciones relativas al contenido de los documentos de formalización de los contratos, no sean de aplicación en este caso por su carácter de legislación no básica, se considera que a efectos de una mayor seguridad jurídica el contenido de los contratos suscritos debiera ser más amplio.
En los expedientes de contratación de gasto no se guardan copias de las facturas de proveedores correspondientes a cada expediente. Tampoco constan, con carácter general, las certificaciones y/o actas de recepción de los trabajos o servicios contratados por la Sociedad acreditativas de la correcta ejecución de los mismos.
En ninguno de los procedimientos examinados se exigía fianza provisional o cualquier mecanismo que garantizase la seriedad de las ofertas.
Criterios subjetivos
Otra irregularidad importante es la falta de criterios objetivos a la hora de adjudicar un proyecto, ya sea según los criterios que se utilizan o la forma en la que se adjudican. Así, en la práctica totalidad de los expedientes analizados por el Consello de Contas, las respectivas comisiones de selección encargan un informe técnico sobre las ofertas presentadas. Las comisiones de selección asumen siempre la valoración realizada por los técnicos sobre las ofertas admitidas a la licitación. Esta práctica supone que las decisiones de las comisiones son sustituidas por la de un técnico que debe ser meramente asesor y que no puede asumir la función de asistencia al órgano de contratación que corresponde a la comisión de selección, sobre todo –como acontece en la entidad– cuando valora todos los aspectos de las proposiciones, posean o no carácter técnico, tales como el precio ofertado.
Con relación a los criterios básicos de baremación de las ofertas contenidos en los pliegos de condiciones de las contrataciones licitadas por medio de concurso, se observa en algunos de los expedientes examinados, una significativa ponderación de aquellos con una mayor carga de subjetividad, de forma que criterios como el de diseño y creatividad pueden alcanzar el 40%  de la puntuación total.
Incumplimiento de las Directivas comunitarias
 Pero en los puntos anteriores no acaban las irregularidades, ya que incluso llegan a incumplir normativas comunitarias, impidiendo en la práctica el acceso de nuevas empresas, mientras que otras que han ganado concursos anteriores juegan con ventajas. En dos de los concursos examinados –la contratación del diseño, creatividad, realización y ejecución de la promoción de las Semanas de Galicia 2005 y la contratación de la promoción en Frankfurt– se incluye la experiencia de la empresa entre los criterios básicos de valoración de las ofertas presentadas, cuando según se desprende de las Directivas comunitarias en materia de contratación pública y de los dictámenes de la junta consultiva de contratación administrativa, la experiencia no puede utilizarse como criterio de adjudicación por afectar al principio de libre concurrencia. En todo caso, cuando se considere necesario deberá exigirse como un requisito de solvencia para concurrir a la licitación. Esta incidencia fue puesta de manifiesto por la IGCA, órgano responsable del control financiero permanente de las sociedades y fundaciones públicas de la Comunidad Autónoma, con carácter previo a las adjudicaciones. Sin embargo, la Sociedad resolvió las mismas a favor de las empresas propuestas por las respectivas comisiones de selección.
En algunos de los contratos examinados se detectó la existencia de múltiples adicionales –hasta un máximo de seis en uno de los expedientes– justificados por la Sociedad en las memorias de gasto que se acompañan. Sin embargo, la mayoría de los mismos no responden a nuevas necesidades o a imprevistos surgidos durante la ejecución de los contratos que no pudieran ser tenidos en cuenta en el momento de la redacción de los pliegos de prescripciones técnicas y jurídicas. Por lo que denotan, más bien, imprevisión y falta de rigor en el diseño y programación de las actividades promocionales de la entidad.