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Triple crimen de Usera: La Fiscalía estudia eliminar la protección, levantar el secreto de sumario y la Policía no logra cerrar el círculo ni con los sicarios mexicanos, ni con el militar venezolano marido de la amante alemana del abogado peruano, al que querían matar

Octubre 21, 2016
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Extraconfidencial.com ha podido constatar de fuentes de toda solvencia –a pesar del secreto de sumario existente-, que la Fiscal estudia eliminar la protección policial de 24 horas a la que todavía sigue sometido el abogado peruano Víctor Joel Salas Cobeñas, la persona a quién se pretendía asesinar esa fatídica tarde, y que se levante definitivamente el secreto de sumario del triple crimen de Usera (Barrio de Usera, Madrid), ante la falta de concreción de las investigaciones que llevan los Agentes del Grupo V de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

A pesar de que son varias las líneas de investigación llevadas a cabo desde que el pasado 22 de junio, a plena luz del día, se materializara este triple asesinato, ninguna de ellas se ha cerrado a día de hoy con veracidad, por lo que se estudia el levantamiento del secreto sumarial y la retirada de la protección policial de 24 horas al día que sigue manteniendo este abogado peruano al que alguien pretendía matar como represalia.

Una de las líneas de investigación abiertas, como avanzó nuestro periódico, era la posibilidad de que el triple crimen fuera llevado a cabo por sicarios de uno de lo más violentos cárteles de México. Según las fuentes consultadas, estos sicarios llegaron a España para intentar asesinar al abogado Víctor Joel Salas Cobeñas, de 37 años, natural de Perú, de donde había huido por otras cuestiones muy diferentes a las que ahora se investigan. Estos sicarios llegaron a España para realizar exclusivamente su trabajo contratados por unos clientes que habían tenido serios problemas con el letrado. Se sabe, porque que el mismo lo ha confirmado, que Víctor Joel Salas Cobeñas había cobrado importantes cantidades por trabajos que no había realizado o cumplido.

Además fuentes de la investigación señalan que el abogado peruano era confidente activo de la Brigada de Extranjería del Cuerpo Nacional Superior de Policía  y que, por eso, alguno de estos clientes se encontraba muy contrariado por lo que éste “había cantado a la policía sobre ellos”. Por las investigaciones, se sabe con veracidad que el abogado peruano recibía a menudo amenazas y desplantes por parte de clientes insatisfechos o supuestos acreedores.

Investigado un militar venezolano de los marines americanos

Otra de las líneas de investigación abiertas por la Policía es que la autoría intelectual o material del crimen fuera cometido por un militar venezolano, que ejerció como marine en el ejército americano y que era el compañero sentimental de una chica alemana residente en España con la que el abogado peruano Salas Cobeñas mantenía relaciones extramatrimoniales. Esa línea de investigación tampoco ha dado a día de hoy resultado positivo para esclarecer el caso.

Así, aunque la Policía comenzó a investigar el caso con rapidez de una manera un tanto contradictoria, con muestras de ADN de este sospechoso, estas no han coincidido con ninguna de las encontradas en los registros del despacho del Barrio de Usera, situado en el nº 40 de la calle de Marcelo Usera, donde se cometió el triple crimen. El peruano Víctor Joel Salas Coveñas, único superviviente de la masacre por encontrarse fuera del despacho en el momento del ataque, mantuvo una relación con esta mujer unida sentimentalmente con este militar venezolano al que la Policía tiene ya identificado desde hace meses, extremo que reconocen los propios investigadores. La hipótesis también barajada es que la víctima de este adulterio habría contratado los servicios de unos sicarios para vengarse de Víctor Joel. Pero nada de esto está confirmado con pruebas fehacientes.

Dado que la investigación está resultando muy farragosa, la Fiscalía estudia pedir el levantamiento del secreto de sumario, que fue prorrogado el pasado día 22 de septiembre por un mes, así como que se retire la protección al abogado peruano, al menos como se mantiene a día de hoy.

Nada que ver con su trabajo en Perú

Según las líneas de investigación abiertas, aunque Víctor Joel Salas Coveñas se vio en su día involucrado en la lucha contra el narcotráfico cuando trabajaba como administrativo en la Fiscalía de su país de origen, nada de eso tiene que ver con lo que pasó esa tarde del pasado 22 de junio. Por eso, aunque inicialmente se habló de que la principal sospecha era que alguien relacionado con su trabajo anterior en Perú intentase matarle, no hay nada de cierto en eso.

Tanto como que Víctor Joel nunca ejerció de fiscal en su país como se dijo, sino que era funcionario administrativo. Se publicó que en 2006, una jueza peruana le pidió al abogado Salas, que entonces ejercía de asistente de actas de la Jueza, manipulara un proceso judicial contra un narcotraficante de origen israelí. A raíz de dicho proceso, fue apartada de la judicatura la Jueza Ana Luzmila Espinoza, acusada de cambiar el tipo penal por el que se juzgaba al narcotraficante Zeev Chen para rebajar la pena impuesta, de modificar la sentencia con el fin de reducir la indemnización que debía pagar de 500.000 a 50.000 soles y de modificar la fecha de un recurso de nulidad para que entrase en plazo. Sus problemas en Perú le llevaron en el año 2008 a emigrar a España y a ejercer aquí primero como abogado en extranjería, para posteriormente pasar a ser confidente de la policía.

“Un hombre extraño”

Las investigaciones señalan que en el bufete de Salas Coveñas se presentó a primera hora de esa fatídica tarde “un hombre extraño”, tal y como indicó por teléfono la recepcionista y secretaria del despacho, Maritza Osorio Riverón, una cubana de 46 años que trabajaba desde hace tiempo para el abogado peruano. Al parecer estos sicarios, en concreto uno de ellos, acabó con la vida de tres personas: una joven abogada cubana del bufete de nombre Elisa (31 años), de la citada secretaria Maritza, y de un cliente, John Pepe Castillo Vega, de nacionalidad ecuatoriana y de 42 años.

Se sabe por la investigación que primero se asesinó a las dos mujeres cubanas y más de una hora después al cliente ecuatoriano y que durante ese largo periodo de tiempo se estuvo esperando la llegada al lugar del crimen del abogado peruano que nunca apareció a pesar de que su secretaria le había avisado con anterioridad. Fue horas después cuando éste llegó al bufete, en torno a las 18.15 horas en su moto, y abrió el portal a unos clientes porque nadie respondía al telefonillo, cuando subió con ellos y, al ver el humo por debajo de la puerta, huyó despavorido. Salió corriendo hasta por dos veces. Los bomberos entraron en el despacho y, al apagar las llamas, borraron muchas de las pruebas que podían haber sido vitales para la Policía.

Además, hallaron los tres cadáveres: una mujer degollada, otra con la cabeza aplastada y el hombre con el cráneo fracturado. Tras el crimen el sicario o los sicarios trataron de quemar los cuerpos para borrar las pruebas y huellas y huyeron precipitadamente. Según las investigaciones, emplearon una barra de hierro o palanqueta y un puñal para cometer los homicidios. Llevaban gasolina para acelerar el fuego. Por ahora, el titular del Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado, que lleva el caso con el más absoluto recelo y sólo en colaboración directa con la Policía, no ha facilitado información clave a los abogados de los fallecidos que siguen sin tener acceso a los detalles de la pesquisas y al desarrollo de las averiguaciones policiales. El Juez Peinado ha prohibido a las tres familias repatriar los cadáveres para que fueran inhumados en sus países de origen en aras la investigación, por lo que están enterrados en España.

Un personaje singular conocido en Usera

El abogado Víctor Joel Salas Cobeñas era muy conocido entre la comunidad extranjera que residía en Usera, chinos y sudamericanos fundamentalmente, ya que les tramitaba documentos y les asesoraba en materia de extranjería, reafirmando su presencia en el Barrio madrileño a través, incluso, de publicidad que repartía su secretaria asesinada. Su despacho, donde ocurrieron los crímenes, de nombre Euroasia, era una vivienda alquilada del Barrio de Usera. Hoy está  vacía y sin inquilino alguno.

Por ahora, la investigación no tiene las pruebas definitivas para la puesta a disposición judicial de alguno de los sospechosos que baraja la Policía. “Una cosa son indicios y otras las pruebas para incriminar en un juicio ante jurado a estos asesinos o sicarios”, afirman fuentes de la investigación. Y mientras tanto, la Policía continua con sus pesquisas en una investigación muy farragosa, con una comisión rogatoria a Alemania en busca del militar venezolano que todavía no ha dado fruto alguno, aunque paralelamente no se descartan otras hipótesis de trabajo.

Se han cumplido ya más de tres meses de este triple crimen que conmocionó a la sociedad española. Hacía una década que Madrid no era escenario de un triple homicidio y por ahora la Policía no ha podido concretar absolutamente nada con pruebas fehacientes. Varias líneas de investigación siguen abiertas y podría levantarse ya el secreto de sumario.

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extraconfidencial.com

@jlgaliacho