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Los medicamentos genéricos, con prescripción; los de marca, de acceso libre

Trinidad Jiménez “receta” las ganancias a la industria farmacéutica

Mayo 10, 2010
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La Unión Europea acaba de apretar más las exigencias a España con un recorte adicional del déficit público, toda una muestra del fracaso de las políticas de gasto en las que nos embarcó el Ejecutivo cuando la crisis crecía. Ahora toca el tijeretazo, según el Secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, esta disminución adicional se basará especialmente en las Comunidades Autónomas, pero aunque diga que hay margen hay muchas dudas.

Para muchos al final no habrá más remedio que meter la tijera en aspectos políticamente incorrectos e intocables para nuestro Gobierno, como puede ser el final del cheque bebé de 2.500 euros para toda madre trabajadora con independencia de sus ganancias o el copago sanitario, que ya se está barajando.

Frenar la factura de los medicamentos es una obsesión para los distintos ejecutivos, y una de las medidas ha sido la introducción de los medicamentos genéricos, más baratos entre un 25% y un 50% de media que los medicamentos de marca. Una ganancia para el Estado y ¿una perdida el negocio farmacéutico?

El consumidor paga lo que las administraciones se ahorran

La paradoja está en que mientras que el las Administraciones se esfuerzan en promocionar todos los beneficios del medicamento genérico, que tiene la misma eficacia terapéutica que el medicamento original de marca pero más asequible, impiden que el consumidor pueda acceder a estos libremente.

No hablamos de adquirir antibióticos, si no medicamentos tan normales como omeprazol, paracetamol o ibuprofeno. Si el consumidor no lleva receta, el farmacéutico puede negarse a darle esta especialidad genérica, mientras que perfectamente si pueden conseguir el mismo si es de una marca, de las que gastan millones de euros en publicidad, sea gelocatil, termalgin, o nurofen. Por ejemplo una caja de este medicamento cuyo componente es ibuprofeno, de tan sólo 10 comprimidos, cuesta más de 6 euros mientras que una de un genérico de 40 comprimidos cuesta poco más de la mitad.

Mientras la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) que ofrecía en su página web una herramienta para identificar medicamentos genéricos de manera sencilla y ágil la mantiene inactiva, bajo el título de “página en remodelación”. ¿Casualidad o quizá no?