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Transparencia en las vacaciones de la realeza europea mientras se mantiene el secretismo en torno a las dos privadísimas semanas de asueto de don Felipe y doña Letizia

Julio 27, 2017
vacaciones reyes

Con los duques de Cambridge de regreso de su exitoso viaje a Polonia y Alemania y don Felipe y doña Letizia recogiendo aún un amplio reconocimiento por su loada visita oficial a Inglaterra, la realeza europea planifica sus vacaciones estivales que, en algunos de los casos, ya han comenzado. Tal es el caso de la familia real danesa que, siguiendo una ya larga tradición establecida por la difunta reina Ingrid, se ha congregado en días pasados en el Castillo de Grasten en Jutlandia aunque este año el encuentro familiar se ha visto marcado por la intervención quirúrgica del ya retirado príncipe consorte Enrique, que probablemente pase unos días en su Castillo de Cayx en tierras francesas. A la familia danesa extendida le gustan estos grandes encuentros en los que, como ha sido el caso en estos días, siempre aparecen ante la prensa en un tono totalmente informal y vacacional que permite ir dando a conocer a las nuevas generaciones de príncipes.

Del mismo modo la familia real holandesa ya se tomó unos días de vacaciones a comienzos de julio en los Canales de la localidad de Warmond, durante los cuales los reyes Guillermo Alejandro y Máxima y sus hijas posaron ampliamente, y también de forma muy casual, veraniega y familiar, ante la prensa. Una primera vacación que, como otros años, probablemente se extienda más adelante a las tierras argentinas de Máxima donde, ahora en pleno invierno, todos aprovechan para practicar el esquí instalados en la propiedad que la pareja real holandesa posee en la localidad de Villa La Angostura, lugar en el que el hermano de la reina está al frente de grandes inversiones inmobiliarias. Con frecuencia, sin embargo, en verano prefieren optar por las playas y el sol de Grecia instalándose en la Villa que poseen en Kranidi, en el Peloponeso, mientras que su madre, la princesa Beatriz, suele decantarse por Italia, que tanto le gusta, y en particular por la Toscana.

Las europeas, vacaciones reales públicas

En Suecia la princesa heredera Victoria ha celebrado su 40 cumpleaños en un baño de masas en el Castillo de Solliden, en la isla de Oland, donde toda la familia ha pasado el primer tramo de sus vacaciones, y como suele ser tradicional los reyes Carlos Gustavo y Silvia partirán sus vacaciones entre uno de sus Castillos en Suecia y la Villa que heredaron de su tío el príncipe Bertil en la localidad francesa de Saint Maxime, en la Costa Azul. Por su parte, la princesa Madeleine y su esposo Chris O’Neill quizá aprovechen para un viaje por Europa en el que no faltarán al Festival musical de Salzburgo del que la suegra de la princesa es una de las principales mecenas.

Más conservadores son los reyes Harald y Sonia de Noruega que prefieren su Villa a orillas del Báltico, aunque con frecuencia se dejan ver por Mallorca donde les gusta navegar a Vela. Los reyes Felipe y Matilde de Bélgica prefieren marcharse a la Isla de Yeu tras haber participado este año en el Festival Tomorrowland en la ciudad de Boom, mientras que sus padres los reyes Alberto y Paola eligen preferentemente su propiedad en el sur de Francia y la princesa Astrid y los suyos se pronuncian en favor de Italia, país natal de la reina Paola, y en concreto por la región de la Puglia.

Sus primos reales de Luxemburgo marchan a su magnífica residencia de la Tour Sarrazine, en la Costa Azul, donde reúnen a  su larga progenie y reciben visitas de las hermanas del gran duque Enrique. Pero sin duda alguna la más previsible es la reina Isabel de Inglaterra, que en julio marcha a su Castillo de Balmoral, en Escocia, donde quizá aún pueda pescar salmones a su avanzada edad, mientras que el príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles marchan al Castillo de Mey, también en Escocia, y suelen hacer alguna escapada al continente. El príncipe Andrés, gran amante del golf, suele escaparse a Sotogrande y a los condes de Wessex les gusta mucho Portugal como destino.

Se mantiene el secretismo en torno a las dos privadísimas semanas de vacaciones de don Felipe y doña Letizia

En España la infanta doña Pilar marcha todos los años a aguas de Mallorca donde tiene casa propia, y su hermana doña Margarita prefiere siempre Portugal donde cuenta con grandes amistades de siempre y tiene piso propio en Estoril. Del mismo modo también es más regular doña Sofía que siempre regresa a la tranquilidad del Palacio de Marivent, donde ya se encuentra desde el viernes pasado en compañía de sus nietos Marichalar y Urdangarín. Allí la acompaña siempre su hermana la princesa Irene, siendo esperable que un año más también reciba a su prima más querida, la princesa Tatiana Radziwill, y a su esposo el doctor Jean Fruchaud.

Pero no es descartable algún desplazamiento privado a Grecia donde siempre es bien recibida y sus hermanos los reyes Constantino y Ana María pasan el verano en su Villa de Puerto Helli aprovechando para navegar por esas aguas con su amplia familia. Pero las grandes incógnitas son un año más don Juan Carlos, cuyos planes siempre son desconocidos aunque últimamente gustan mucho de las aguas del Caribe como invitado ya habitual a la República Dominicana de su gran amigo el poderoso empresario Pepe Fanjul, y don Felipe, doña Letizia y sus hijas. Por lo general los reyes de España pagan “tributo” pasando unos pocos días en su Casa de Son Vent, en el complejo de Marivent, a donde llegarán el día 29 de julio tras la marcha de sus sobrinos permaneciendo allí hasta el 5 de agosto para poder entregar los premios de la Copa del Rey de Vela y hacer su tradicional posado con sus hijas ante la prensa el lunes día 31 de julio por la tarde.

Luego, tras esas vacaciones de corte oficial, es posible que la pareja real y sus hijas hagan algún corto viaje por España, como ha sucedido en otras ocasiones, antes de sus privadísimas dos semanas de desplazamiento a un destino más imponente y absolutamente anónimo que se convierte en un secreto guardado con gran celo por mor de mantener una intimidad que les es muy cara. Un exceso de celo que no gusta en algunos foros y que contrasta con la naturalidad con la que otras familias reales orquestan sus vacaciones, en las que no faltan los posados sencillos y naturales que permiten a la opinión pública familiarizarse con los príncipes y princesas más pequeños de cada casa.

En España son muchos los que continúan echando de menos una mayor presencia mediática y natural de la princesa de Asturias y de la infanta Sofía, a quienes una vez más este verano solamente veremos en las fotografías del posado en Marivent que, en realidad, no dejan de tener un carácter fuertemente formal. Cabrá pues esperar a ver a dónde dirigen sus pasos don Felipe y doña Letizia si es que su destino secreto logra filtrarse a la prensa.

Ricardo Mateos