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El detonante de esta decisión fue una trifulca entre su presentador estrella, el histriónico y mordaz Jeremy Clarkson al insultar y más tarde golpear a un ayudante de producción

Top Gear, la volatilización de un negocio redondo: La BBC, propietaria del programa con una audiencia de 350 millones de telespectadores suspende la emisión del popular magazine del motor

Marzo 26, 2015

La historia está repleta de capítulos en el que proyectos de éxito han acabado en ruina debido a algo relativamente pequeño, y los recientes hechos en el seno del espacio televisivo más exitoso de todos los tiempos pueden ser un ejemplo


La BBC, propietaria de un programa con una audiencia de unos 350 millones de telespectadores a nivel global ha decidido suspender la emisión del popular magazine del motor, a falta de tres episodios para finalizar la que es su vigesimosegunda temporada en antena. El detonante de esta decisión fue una trifulca entre su presentador estrella, el histriónico y mordaz Jeremy Clarkson al insultar y más tarde golpear a un ayudante de producción por no atender las peticiones referentes a su cena tras un rodaje (adujo que estaba fría y le llegó tarde). A resultas de la agresión, Oisin Tymon -el productor-, tuvo que visitar las urgencias de un Hospital donde fue tratado de un corte en un labio y alguna pequeña contusión debido a los golpes recibidos.

El acceso de ira de uno de los presentadores mejor pagados del Reino Unido ha dado al traste con un negocio que en principio estaba destinado sólo al público inglés, pero -debido a la excelente calidad del producto, lo original de sus propuestas y el enorme atractivo de los automóviles de gran cilindrada que mostraban acabó-, emitiéndose en 174 países. No solo eso, sino que cuenta con ediciones locales en EEUU, Australia, Rusia y Francia, una revista de la que vende unos 150.000 ejemplares cada mes, lanza de manera cíclica libros, DVDs y otros productos relacionados, y de Bedder 6, la productora en la que nació todo, han salido varios spin-offs como “Conozca a sus vecinos” o “Conexiones con la ingeniería”. En 2008 la lista de espera para asistir como público a su plató tenía cerca de 300.000 peticiones.

300.000 euros de coste por capítulo

En verano de 2013 Clarkson y el productor Andy Wilman vendieron la franquicia a la BBC y el periodista se embolsó alrededor de 16 millones de euros con el compromiso de continuar presentando el espacio. El presidente de la BBC, propietaria desde entonces del formato, tuvo que salir a la palestra a justificar el despido de uno de sus hombres franquicia más populares ante la avalancha de protestas tras el anuncio. Hasta un personaje apareció en la puerta de la dirección del canal de televisión con un vehículo blindado procedente de excedentes militares con una pancarta exigiendo el retorno del programa. La cadena se encuentra ahora con un verdadero problema porque han de buscar un sustituto al nivel de Clarkson para dar continuidad a su espacio.

Se calcula que cada capítulo cuesta a la cadena unos 300.000 euros en concepto de producción, pero factura anualmente alrededor de 60 millones de euros; es un negocio boyante y sin competencia. Se rumorean muchos nombres que disfrutan de cierta popularidad mediática, y entre ellos brillan, desde fuera de las Islas, el piloto David Coulthard, Eddie Jordan -director de la escudería de Fórmula 1 del mismo nombre y actualmente comentarista de las carreras de esta categoría-, o el mismísimo Rowan Atkinson, también conocido como Mr. Bean. Nada se sabe de los otros dos copresentadores, James May y Richard Hammond, que si en un principio parecían solidarios con el despido de su compañero, tras la oleada de críticas hacia su comportamiento desde la profesión, han decidido guardar silencio y esperar un poco

De incidente tras incidente
 
Jeremy Clarkson es un personaje tremendamente divertido por su puesta en escena ante las cámaras, su ironía y mordacidad, siempre y cuando no seas el blanco de sus comentarios. La BBC ya le había advertido ante alguna salida de pata de banca previa como cuando se fueron a Argentina a grabar un programa con un coche cuya matrícula rememoraba el conflicto armado de Las Malvinas. Los integrantes del programa conducían un coche con la placa ‘H982 FLK’ en clara alusión al año 1982, fecha del conflicto de Las Malvinas (Falklands en inglés, FLK). Fueron apedreados por el público asistente al rodaje y se vieron obligados a abandonar precipitadamente el país sin poder finalizar su tarea. Fue tal el calado de los incidentes que incluso la Embajada argentina en Londres presentó una queja formal ante el gobierno británico.

Algo parecido ocurrió cuando se dirigió al público mexicano con palabras gruesas y comparando los coches que allí producen con “lo vago y flatulento” de los aztecas, se mofó de un nativo en Birmania, pidió que matasen a tiros a huelguistas o bromas de poca o ninguna gracia acerca de las personas de raza negra. Tras el incidente argentino en octubre de 2013, Clarkson fue advertido de que no le pasarían ni una más. Desde la BBC aclaran que ha hecho un magnífico trabajo, que agradecen su ayuda al desarrollo del negocio, pero que hay límites que no se pueden traspasar, especialmente en una empresa que ha de ser modélica en el plano humano.

Un doctorado y una tarta en la cara de Clarkson

Al iracundo showman ha de reconocérsele una cosa: sabe que se equivocó y así lo ha reconocido. Asaltado literalmente por una nube de periodistas en las inmediaciones de su casa, dijo abiertamente que nadie debería culpar al productor agredido, sino sólo a sí mismo como agresor. Muchos espectadores han llegado a pedir que expulsen al Oisin por no haber hecho bien su trabajo, pero el propio Clarkson dijo que le dejasen en paz y que había sido él mismo el que había puesto en conocimiento de la BBC el incidente, mientras que el agredido no había abierto su boca.

En 2005 Jeremy Clarkson recibió un doctorado honorario en ingeniería por la Universidad de Oxford Brookes. Sus puntos de vista en cuestiones medioambientales hicieron que un grupo de personas se enfrentaran a este nombramiento, y en el acto de entrega le arrojaron una tarta a la cara. En esta ocasión, la tarta, y de hormigón, se la ha lanzado él mismo.

José M. Zapico
@VirutasF1