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Top Gear II, o cómo dinamitar el mejor producto televisivo de la historia

Junio 29, 2016
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Los antiguos propietarios de Top Gear, programa de televisión más popular del planeta, deben estar sonriendo. Dejaron en la BBC un producto Premium con audiencias que rondan los 350 millones de espectadores y se ve en casi un centenar de países y los herederos del producto parecen esforzarse en dinamitarlo a base de malas elecciones, pésimas decisiones, y una aciaga estrategia. En buena lógica el resultado no puede ser bueno, y las quejas de los exigentes espectadores británicos no se han hecho esperar. Apenas llevan un mes de emisiones y las audiencias se hunden, las protestas del público amplificadas por las redes sociales son en algunos casos lacerantes, y en el seno de la cadena empiezan a acumularse los problemas.

La principal fuente de quejas se ceba con su nuevo presentador, el radiofónico Chris Evans. Muy popular en el Reino Unido gracias a su programa de radio mañanero pero un perfecto desconocido fuera de las islas, resulta diametralmente opuesto al popular Jeremy Clarkson. Clarkson era mordaz, sardónico, socarrón y resultaba casi hierático ante las cámaras, apenas gesticulaba. Él y sus dos acompañantes creaban una extraña y muy especial química en la que parecían odiarse y quererse al mismo tiempo, un poco como una familia de extrarradio urbanita. Al contrario Evans es chillón, exagerado, muy pagado de sí mismo, sobreactuado, pretende estar por encima de todo, y esto es algo que irrita especialmente no sólo a la audiencia, sino al propio equipo de rodaje. No pocos altercados ha habido ya entre ellos durante el periodo de grabaciones de pretemporada, sino que los roces, el desdén y la poca empatía con Matt LeBlanc (Joey en la teleserie “Friends“), que ejerce de invitado permanente pero no forma parte del trío presentador, ha hecho que el actor norteamericano haya dejado caer en alguna ocasión que quiera dejar el programa.

El incidente del Ford Mustang

Muy a su pesar, el de Massachussets protagonizó en marzo un incidente que saltó a los siempre críticos y puntillosos tabloides. En el rodaje de un episodio, ejercía de pasajero en el Ford Mustang que usa el piloto Ken Block en sus populares vídeos. Block es un piloto de carreras mediocre que se ha hecho mundialmente famoso por unos increíbles vídeos en los que sale derrapando a toda velocidad por el centro de ciudades, estudios de cine, puertos deportivos o cualquier entorno en el que se lo permitan. La municipalidad de Londres otorgó el permiso a Top Gear para desplegar los 850 caballos del Mustang del 65 por las calles de su ciudad con el poco tino de hacerlo, dejando unas aparatosas marcas de derrapadas, en el entorno de tres señalados monumentos memoriales erigidos en recuerdo de militares fallecidos. No fueron pocas las voces que se alzaron en contra del suceso y entre ellas Perry McCarthy, el primer piloto de pruebas del espacio televisivo —The Stig— y el propio Roger Moore, el James Bond de los 80.

No paró ahí la cosa sino que en una parte del rodaje el ruidoso “muscle car” dejó perplejos a los novios de una boda que se celebraba en la catedral de Saint Paul. El ruido, chirrido de ruedas, y la humareda organizada a escasos metros sorprendió a los invitados, que si en un principio pensaron que formaba parte de la celebración, pasaron rápidamente a la indignación ante la interrupción del evento. Los productores del espacio decidieron no emitir el reportaje de cómo sería conocer Londres a bordo de un coche de carreras y haciendo el cabra por sus calles. Las autoridades locales se defendieron alegando que solo dieron permiso para conducir por esas vías y ayudar a controlar el tráfico aledaño, pero no estaban al tanto de los excesos al volante en este lugar de especial sensibilidad pública.

Imparable caída de audiencia

La figura de Evans, ferrarista confeso, divorciado tres veces y ex novio de Geri Halliwell (actual esposa del director de la escudería Red Bull), no parece en entredicho, mientras que los otros dos copresentadores del espacio, Sabine Schmitz y Chris Harris, especialmente este segundo, parece saber nadar en río revuelto. Muy popular en el ciberespacio, abandonó su canal de YouTube para incorporarse al equipo de la BBC y precisamente tiene un plan en marcha para hacer lo mismo pero con el sello de la prestigiosa cadena pública con una suerte de spin-off del programa principal con miras a su emisión por Internet.

El otro problema que tiene el espacio de la segunda cadena de la BBC es su imparable cuesta abajo en el plano de las audiencias. Si en su programa inaugural acumuló un pico de 4,6 millones, el segundo apenas pasó de tres con un pérdida del 30% de una semana para otra. El espacio más visto de BBC Two durante la última década nunca había sufrido de esa manera, de hecho en la etapa anterior solían rozar los seis millones. De las casi 400 quejas que recibió el defensor del espectador de la BBC en casi todas se repetía una palabra de manera sistemática: aburrido. Esto puede ser más grave para la televisión pública pagada con los impuestos directos de los británicos. Top Gear no sólo vende sus programas a más de 80 países, sino que además publica revistas, vídeos; la web del espacio tiene catorce ediciones, y el programa cuatro, en Francia, Corea, China y Estados Unidos. En el país de la Coca-Cola es donde le acaba de salir la última cuita a BBC. Su edición local, la más sólida de todas, acaba de ser suspendida en el canal History, que es donde se emitía hasta ahora. Representantes de la franquicia han salido a la palestra a aclarar que tan sólo se deja de emitir, no que el espacio cesa, pero tampoco aclaran por donde se podrá seguir viendo. Gracias a él, y al resto de productos derivados, BBC facturó en 2015 casi setenta y cinco millones de euros, todo ello por ser el programa de televisión más visto del mundo según el Libro Guinness de los Récords.

Mientras esto todo ocurre, el trío presentador previo de Top Gear, el citado Clarkson, James May y Richard Hammond siguen rodando a toda máquina los doce episodios de la primera temporada (tienen un acuerdo por al menos dos), de su nuevo producto, The Grand Tour, que se empezará a emitir a través de Amazon Prime en otoño. De su éxito o fracaso dependerán muchas cosas, porque será el primer programa de televisión pensado, diseñado y producido para verlo a nivel planetario. Estén atentos a sus pantallas.

José M. Zapico

@VirutasF1