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El candidato socialista eligió la Fundación Jiménez Díaz para ser tratado de sus dolencias cardiacas

Tomás Gómez crítica la gestión del Hospital, privado, donde ingresó Pérez Rubalcaba

Noviembre 13, 2011
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La relación de Tomás Gómez, secretario general del PSM (Partido Socialista de Madrid), y Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato del PSOE a las elecciones del 20N, parece de amor/odio. Se enfrentaron abiertamente en las primarias del PSM, pactaron los nombres de la lista a los comicios electorales y, ahora, son uña y carne. La pasada semana, Tomás Gómez denunciaba en sede parlamentaria que Esperanza Aguirre permite que grandes empresas hagan negocio y aumenten sus beneficios a costa de la sanidad pública. Así, explicó que los hospitales privados están reduciendo el número de intervenciones más costosas y menos rentables, mientras aumentan las operaciones sencillas y más rentables. Como ejemplo, citó la Fundación Jiménez Díaz, que en 10 años hace tres veces menos trasplantes de riñón y tres veces más operaciones oftalmológicas.

Gómez recaía en su error a la hora de hablar de los supuestos recortes de la presidenta madrileña en Educación a la que acusaba de beneficiar a la enseñanza privada en detrimento de la pública. Esperanza Aguirre le sacaba los colores al recordarle que, por ejemplo, José Blanco, Ministro de Fomento y portavoz del Gobierno, lleva a sus hijos a un colegio privado amparándose el “campeón” en que en la zona donde reside no existen Colegios bilingües. Falso.

Defendiendo lo público pero pagando lo privado

Gómez ponía como ejemplo a la Fundación Jiménez Díaz. Reacción inmediata. Hasta 30 doctores del hospital firmaban una carta contra el líder del PSM que les acusó de derivar a los pacientes más costosos. Según Gómez, este Hospital deriva los tratamientos más costosos a los centros públicos y reserva para sus instalaciones las intervenciones más baratas. Para defender su tesis, la misma que ya formuló Rubalcaba en el debate electoral del pasado lunes ante Rajoy, Gómez aseguró que en la Jiménez Díaz se realizan tres veces menos trasplantes de riñón que hace 10 años, pero tres veces más operaciones de cataratas. Los responsables médicos de la Jiménez Díaz rebatieron los argumentos de Gómez por medio de una carta en la que lamentan que, por interés electoral, el PSM ponga en entredicho su «buen hacer profesional y la calidad de los servicios» que prestan.

Rubalcaba, de la pública a la privada

Conocidos son los problemas cardíacos que Rubalcaba sufre desde hace tiempo, por los cuales se somete periódicamente a controles de salud. En 2008, al finalizar la primera Legislatura de Zapatero, llegó a plantearle su desaparición del primer plano de la política. Durante días, Rubalcaba llegó a dormir en el Hospital Clínico y aparecía el primero en su despacho a la mañana siguiente, como si no pasase nada. Era su propia secretaria quien le avisaba personalmente de “la hora de la pastilla”, amenazándolo de que llamaría a su mujer si no se la tomaba inmediatamente.

Rubalcaba se chequeaba en el Hospital Clínico de Madrid, el mismo centro en el que fue atendida, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Harto de que cada visita al centro hospitalario derivase en un constante flujo de rumores y filtraciones, decidió cambiar de centro y acudir, en cambio, a la Clínica de la Concepción, situada también en Moncloa, y que pertenece a la Fundación Jiménez Díaz.

Sin palabras, pero con los tratamientos oportunos, quizás a golpe de talonario. Y ahora en Twitter y Facebook se preguntan: ¿Por qué Pepiño, por qué? ¿Por qué Alfredo, por qué? ¿Por qué engañaís? Pública para todos, pero privada para nosotros.