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Toisón de Oro y estandarte propios para doña Leonor, la primera mujer de la Casa Real española en poseer la distinción

Noviembre 2, 2015
Princess Leonor de Borbon during Easter Sunday Mass in Palma de Mallorca.
Sunday 20 April 2014
Palma de Mallorca

Tras una semana de artículos en prensa en torno al décimo aniversario de la princesa de Asturias, y de especulaciones sobre la celebración del cumpleaños y sobre su ausencia en los premios que llevan su nombre, el viernes día 30, un día antes del aniversario de doña Leonor, la Casa del Rey notificaba sorpresivamente la expedición dos reales decretos, uno de la Jefatura del Estado y otro del Ministerio de la Presidencia, por los cuales se concedía a la princesa el collar de la Insigne Orden den Toisón de Oro y se creaban en su favor un guión y un estandarte propios. Dos medidas que vienen a oficializar y a reconocer de facto la posición muy principal de la princesa de Asturias tanto en el ámbito dinástico como en el institucional.

toison oro

El Toisón de Oro es sin duda la orden dinástica más prestigiosa del mundo, y su importancia ha sido siempre tan alta que se concede en muy contadas ocasiones y de forma muy exclusiva a pesar de ser actualmente una orden del Estado. El último afortunado fue, todavía durante el reinado de don Juan Carlos I, el uruguayo Enrique Valentín Iglesias García a quien se le concedió el 28 de marzo de 2014 por “su eficaz dedicación y permanente entrega al servicio de la Comunidad Iberoamericana. Numerosas fueron las concesiones de don Juan Carlos a figuras de la talla de Adolfo Suárez o Nicolás Sarkozy, y a monarcas extranjeros como el rey Harald de Noruega, la reina Isabel de Inglaterra, o las reinas Margarita de Dinamarca y Beatriz de Holanda, siendo los dos primeros agraciados de su reinado aquellas dos manos derechas suyas que le guiaron en su camino hacia el trono: Torcuato Fernández Miranda y el marqués de Mondéjar. Pero el más sobrio don Felipe ha querido que su primera concesión sea para su hija, revalidando con ello tanto la importancia de la orden como la futura supremacía de la princesa sobre ella, de la que una día será Gran Maestre, al igual que su padre, en su calidad de reina de España.

La primera mujer de la casa real de España en poseer la distinción

Aún no hay fecha prevista para la ceremonia de entrega del gran collar a doña Leonor -ya no hay ceremonias de investidura como antaño-, que es acto sencillo en el palacio de la Zarzuela al que se convoca al resto de caballeros y que en las últimas ocasiones ha contado siempre con la presencia de los caballeros residentes en España como Javier Solana o Víctor García de la Concha, del rey Simeón de Bulgaria y en otras también con la del rey Constantino de Grecia, que es más que probable que en su momento estén presentes para la ocasión acompañando a la familia real.

Don Juan Carlos concede el Toison de Oro a Sarkozy
Don Juan Carlos concede el Toisón de Oro a Sarkozy

Por otra parte, y, dado que tras el fallecimiento de los caballeros el gran y vistoso collar del que cuelga un Vellocino de Oro ha de ser devuelto al rey en ejercicio como soberano de la orden, es probable que el que ahora reciba doña Leonor pueda ser aquel del que antes gozaron los difuntos Adolfo Suárez, el infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias, o el rey Abdullah de Arabia Saudí. Así mismo, es de reseñar que la princesa de Asturias se convierte así en la primera mujer de la casa real de España en poseer la distinción, que solamente llevó antes que ella su antepasada Isabel II, pero en su caso por ser ella reina por derecho propio y jefe de la casa real de España. En ese sentido también es significativo que desde que en 1985 se dio cabida a las mujeres en la orden con la concesión del collar a la reina Beatriz de Holanda, y abolida en 1977 por deseo de doña Sofía, la histórica Orden de la Reina María Luisa para Damas, el Toisón nunca ha sido concedido ni a las hermanas de don Felipe ni a las de don Juan Carlos.

El rey Felipe VI procede de forma distintas a como se hizo con él

Pero además del muy imponente y vistoso collar, doña Leonor -que por lo general llevará la insignia o venera en lugar del pesado e incómodo collar-, ya cuenta desde el viernes de un guión y de un estandarte creados para ella “siguiendo la tradición de la Casa Real española, y contando con el asesoramiento de la Real Academia de la Historia”, según reza en el decreto de creación. Entendiendo por guión un pendón rodeado de un cordoncillo de oro con flecos del mismo metal, todo él con fondo color azul, que es el de la bandera del principado de Asturias, sobre el que aparecen bordadas las armas de la princesa de Asturias que son las mismas que ostentó su padre hasta su entronización; es decir, el escudo de la Casa Real con sus cuatro cuarteles que representan los reinos de Castilla, León, Aragón, y Navarra, la simbólica granada que representa a ese mismo reino, y sobre todo ello el escusón con tres flores de lis de oro sobre campo azul de la casa de Borbón.

El conjunto va tocado por un lambel azul de tres pies, tomado de la tradición heráldica francesa y que ya generó amplio debate entre genealogistas cuando se hizo el estudio de las armas de don Felipe, que denota su calidad de heredera, y timbrado por una corona real y rodeado del collar del Toisón de Oro. El estandarte es una bandera igual que el guión, pero sin el cordoncillo de oro y sus flecos. Si el rey actual fue presentado como príncipe de Asturias en Covadonga con tan sólo 9 años en 1977 y gozó del Toisón y de su guion a sus trece años en 1981, él mismo ha preferido proceder de forma distinta con su hija doña Leonor para quien el orden de estas cuestiones simbólicas parece invertirse recibiendo ahora estas distinciones pero aplazando a un futuro aún no definido su presentación como princesa de Asturias.

Se confirma así que, sin abdicar de las tradiciones antiguas propias de la dinastía, con el nuevo reinado de don Felipe y doña Letizia, siempre poco proclives a exponer a sus hijas a la imagen pública, en Zarzuela impera un aire nuevo y un deseo de actuar que se guían por criterios distintos de los anteriores y que buscan atender a lo que requieren las cambiantes coyunturas históricas.

Ricardo Mateos