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Carmen Thyssen disparada a convertir en líquido los elementos más simbólicos de la imponente herencia Thyssen-Bornemisza

Tita Cervera vende el gran prendedor de diamantes de la reina Cristina

Abril 8, 2015

Se subastará en Ginebra el próximo mes de mayo, en un catálogo en el que es más que probable que también aparezcan otras valiosas piezas de joyería que pertenecieron en otro tiempo a miembros de la familia real española


La prestigiosa casa de subastas Christie’s anuncia ya a bombo y platillo una gran venta de joyas magníficas entre las que aparece, como pieza estrella, el gran y espectacular prendedor de diamantes que la baronesa Thyssen adquirió en 1984 a una prima del rey don Juan Carlos y que perteneció a la reina María Cristina de España, viuda de Alfonso XII, y regente de España que lo recibió como regalo de bodas a su llegada a España en 1879. Una pieza muy valiosa y cotizadísima que saldrá a la venta en subasta en Ginebra en el próximo mes de mayo, en un catálogo en el que es más que probable que también aparezcan otras valiosas piezas de joyería que fueron en otro tiempo de miembros de la familia real española y que ponen a la venta algunos descendientes de este reina. Aún no se sabe cual será el precio de partida de esta pieza histórica tan importante que, según la propia Carmen Thyssen nos confesaba hace unos años, dejó fascinada a la mismísima princesa Margarita de Inglaterra durante una gran cena de sociedad en la por entonces cosmopolita Villa de los Thyssen en Lugano.

Duro será para la baronesa tener que desprenderse de un objeto tan emblemático, especialmente habida cuenta de su enorme amor por las grandes joyas, pues su colección es de valor inestimable contando con piezas como un gran aderezo de topacios amarillos, magníficas perlas, y el famoso diamantes Estrella de la Paz de 179 kilates que ella recibió tras su matrimonio con Heini Thyssen en 1985 -valorado en tres millones de dólares de aquel año-, a cambio de renunciar a interferir en los acuerdos testamentarios existentes por entonces. 

Liquidez para Carmen Cervera

Pero es seguro que no faltarán las grandes pujas que terminarán por dar a la baronesa la liquidez de la que seguramente anda escasa en estos tiempos, pues no es fácil mantener tan alto tren de vida y ya en julio de 2012 sacó a subasta -por necesidad de efectivo-, el cuadro La Esclusa, de John Constable, una de las joyas de su colección privada, por 27,89 millones de euros, y en enero de este año se decidió finalmente a vender ese otro florón familiar de la familia Thyssen-Bornemisza que es la Villa Favorita de Lugano. Una venta a la rica familia Invernizzi, poderosos empresarios de la industria del queso, por una cantidad cercana a los 65 millones de euros, 20 menos del precio inicial de la venta. Una entrada de efectivo con la que Carmen Thyssen ha podido adquirir por 10 millones de euros dos casas de lujo en Andorra de unos 1.000 metros cuadrados cada una por su deseo de trasladar allí su residencia fiscal pues, como ella misma ha declarado: “En Andorra se vive de maravilla. Allí tengo residencia desde el año 92 y mi hermano vivía allí. Estoy muy feliz porque hay gente maravillosa”

Un triste final

Por otra parte, ya en mayo de 2014, Francesa Thyssen, hijastra de Tita y esposa del archiduque Karl de Austria, jefe de esa familia imperial, subastó a través de Christie’s un conjunto de valiosas joyas familiares. Pero con Villa Favorita salió del patrimonio familiar esta finca espléndida situada en Castagnola, sobre el Lago de Lugano, que en 1932 Heinrich Thyssen-Bornemisza, padre del barón, adquirió al príncipe Friedrich Leopold de Prusia, pariente lejano de la reina doña Sofía.

Un triste final para esta hermosa propiedad que ahora viene a completarse con la subasta  del prendedor de la reina María Cristina, y que parece consolidar el deseo de la baronesa, que vive muy apartada de la gran vida social internacional en la que tanto participó en vida de su último marido y en la que actualmente no parece ser especialmente valorada, de convertir en líquido los elementos más simbólicos de la imponente herencia Thyssen-Bornemisza.

Pero la baronesa, que este año no acudió a su cita con la Semana Santa malagueña por haber viajado a Suiza a desmantelar la citada Villa, habrá sentido enormemente desprenderse de ese lugar de ensueño que fue testigo de sus momentos de mayor gloria en el seno de la sociedad más cosmopolita del gran mundo y que desde el fallecimiento de barón se había convertido en un frío y vacío palacete. 

Ricardo Mateos
ricardomateos@extraconfidencial.com