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La aristócrata concedió varias entrevistas en la década de los 80 que rescatamos de la hemeroteca

Tita Cervera: “Creo que Manolo Segura sintió celos de la ilusión por mi hijo”

Junio 24, 2008

Aunque ya parece olvidado, la Baronesa Thyssen arremetió duramente contra el padre de su hijo, Manolo Segura, en varias entrevistas publicadas en 1980.

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Aunque la suya es una relación parpadeante, alicatadora de sentimientos y recuerdos, hubo un día en que Tita Cervera decidió enfrentarse públicamente a Manolo Segura. Tras confirmar abiertamente que el padre de su hijo Borja era el publicista de los ojos profundos, poco tiempo después -justo en el momento en el que inició su romance con el Baron Thyssen– la Baronesa decidió desdecirse y relegar a un segundo plano a Manolo Segura. Ahora, años después de las polémicas, han vuelto a la actualidad. Un viaje en el que Tita se mostró de lo más cariñosa con él, han provocado multitud de especulaciones e informaciones algo más que contradictorias. Quienes estuvieron siguiendo a la “pareja” en tierras ibicencas niegan la existencia de fotografías en la que Segura y Cervera protagonizaran escenas comprometedoras. Sí existen, en cambio, de Blanca Cuesta y Borjota, que embadurna alegremente los senos de su recauchutada mujer.
 
La Baronesa, por aquel entonces recién separada de Espartaco Santoni con el que matrimonió durante tres años, anunció a bombo y platillo que esperaba un hijo de Manolo Segura. En una crónica firmada por el periodista Javier de Montini (22 de febrero de 1980), la ahora aristócrata aseguró que el padre del bebé que esperaba era del publicista: “Manolo, aunque no había pensado nunca en niños, me ve tan ilusionada que se ha contagiado de mi alegría. Si el bebé es niño se llamará Borja y, si es niña, se llamará Antífona. Espero un hijo de Manolo Segura”. Radiante, exuberante y tremendamente sorprendida, Tita no dudó en confesar que su embarazo había sido todo un milagro: “¿Ves esa “oración al Espíritu Santo” que inserta el diario “ABC” en las páginas publicitarias? La recé durante tres días sin pedir un favor concreto. Simplemente pensaba: “Dame lo que más falta me hace, tal vez lo sepas mejor que yo misma”. Esa era mi súplica. Bien, a los ocho días sobrevino la sorpresa del embarazo. Por supuesto, he dado las gracias en el mismo diario: “Espíritu Santo, gracias. C. Cervera”.
 
Celos enfermizos
 
Pese a que todo hacía pensar que lo suyo terminaría en boda civil y eclesiástica, el 18 de abril de 1980, dos meses después del anuncio de su futura maternidad, la Cervera concedió unas jugosas declaraciones en las que admitía haberse separado del atractivo mocetón: ““Si te soy sincera, pienso que la ilusión en mi hijo creó celos en el ánimo de Manolo segura. Ni me acompañó al ginecólogo, ni compró trajecito alguno o cualquier juguetito como hacen normalmente los padres en esas situaciones”. Semejantes palabras, recogidas en diversas columnas y artículos de la época, causaron un cisma en la familia de Segura, que nunca vio con buenos ojos tan fogoso idilio. Quizás algo dolida, despechada e incluso vengativa, la Baronesa decidió arremeter públicamente contra el padre de su futuro hijo, insinuando que había aprovechado su fama para aumentar su ritmo de vida: “Lo del playboy no le va, creo yo. El mismo ha dicho que no encaja en la idea del playboy. En cuanto a su amor por mi, pienso que más que amor verdadero era amistad de un hombre que lo pasa bien con una mujer. A mi lado logró una popularidad y eso le divertía, le divierte. A manolo le gusta vivir bien, como a todo quisque, pero pienso que cada persona debe llevar el tren de vida que se gana a pulso ¿no? Manolo me ha dicho que no confía en mi” e, igual de tajante, afirmó: “Creí que sí que estaba enamorada de Manolo, pero lo cierto es que siempre tuve mis dudas”.
 
Aprovechando el momento
 
En la década de los ochenta los periodistas se preguntaban si Segura se haría cargo del futuro bebé. Ante las incómodas preguntas, Carmen Cervera optó por dejar claro que, por encima de todo, siempre estaría ella: “Manolo Segura no se echa atrás. Está dispuesto a reconocer a su hijo, a darle los apellidos. Si te soy sincera, yo no he decidido si aceptar el apellido Segura para el niño o imponerle los míos. Debo pensarlo con tranquilidad y tratar del asunto con mis abogados. Manolo Segura quiere reconocer al niño, si, pero yo sé que él no quiere hijos y, por tanto, no está ilusionado con ese hijo esperado. Yo sí. Yo tengo este hijo porque realmente lo deseo y lo quiere. Si darle el apellido del padre lleva consigo que Manolo pueda reclamarlo algún día, prefiero que mi hijo se apellide Cervera. Siempre podrá decir que en ese apellido va todo el amor de una madre”. La hemeroteca nunca falla. ¿Estará la Baronesa arrepentida de semejantes perlitas?
 
Por Saúl Ortiz