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Tiempos de gran ansiedad para la Monarquía jordana: el Rey Abdallah podría divorciarse de Rania

Febrero 20, 2011
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Las fuertes manifestaciones de descontento que se extienden peligrosamente por el mundo árabe, desde el Magreb hasta Jordania, también están atentando contra las bases de varias Monarquías de Oriente Medio en una preocupante escalada en la que la Reina Rania de Jordania se ha convertido en el foco principal de los ataques más furibundos. Ya el pasado mes de enero manifestantes palestinos quemaron fotografías del riquísimo emir de Qatar, Sheik Hamad, que, sin embargo, parece estar menos preocupado por esas muestras de malestar que por cerrar su nuevo negocio -ya es propietario de los prestigiosos almacenes Harrod’s, en Londres-, que es la compra del equipo de fútbol inglés del Manchester United por la astronómica cifra de 160.000 millones de libras esterlinas.

Entre tanto, en el vecino Bahrein, donde las protestas han proliferado en los últimos días, el emir Hamad bin Issa al-Khalifa, de confesión sunita, se ve expuesto a críticas por parte de la mayoría chiita del país hecho que le ha llevado a tomar la medida de conceder a cada una de las familias del pequeño emirato la suma de 3.000 dólares para calmar el descontento social. Algo parecido sucede en Arabia Saudi, donde la población chiita amenaza con la posible creación de un Estado propio y se muestra preocupada por quién será el sucesor del ya anciano Rey Abdullah que permanece en Nueva York afectado por graves problemas de salud.

Los chiitas de Arabia Saudi temen que el trono recaiga en un rey todavía más conservador que pudiese tratar más duramente a su colectivo mientras que el príncipe heredero Sultan lleva dos años fuera del país aduciendo una enfermedad inespecífica. En el emirato de Oman las protestas causadas por el empobrecimiento de la población también han llevado al sultán, Qaboos bin Said, a aumentar el salario mínimo de trabajadores del sector privado 364 a 520 dólares.

Rania de Jordania, divorcio a la vista

Pero es en Jordania donde la Familia Real está siendo más peligrosamente atacada en la persona de la Reina Rania, hecho que ha llevado al Príncipe Hassan a declarar públicamente que se avecinan tiempos de gran ansiedad para el mundo árabe de Oriente Medio. Rania, una Reina de corte muy occidental, ha sido seriamente acusada de corrupción por 36 líderes de las más importantes tribus beduinas del Reino que son las que conforman la base del entramado social del país y que representan el 40% de la población.

Se le acusa de haber forzado la concesión a su propia familia (el clan Yassin), de importantes granjas y terrenos de cultivos que se pide sean devueltos al pueblo jordano,  de haber ayudado a 78.000 palestinos a obtener la nacionalidad jordana entre 2005 y 2010 y se la compara con Leila Ben Ali, la esposa del ex presidente de Túnez, que ha saqueado el país durante años. “La reina – afirman – está haciendo todo lo posible para crear centros de poder en beneficio propio en contra de la voluntad de jordanos y hachemitas”. La corte jordana niega rotundamente la veracidad de esas acusaciones alegando que se trata de rumores infundados, pero en un país donde las críticas a la Familia Real están penadas con tres años de prisión algunos hablan ya de la posibilidad de que el Rey Abdallah pueda llegar a divorciarse de su esposa, como ya lo hizo muchos años atrás su padre el Rey Hussein al repudiar a sus dos primeras esposas, las Reinas Dina y Muna.

En realidad Rania no es sino el chivo expiatorio del malestar social que clama por reformas en Jordania y los ataques a su persona se ven facilitados por el lujoso estilo de vida del que la Reina hace gala y que ya fue fuertemente criticado en septiembre pasado cuando organizó una costosísima y ostentosa fiesta en el desierto de Wadi Rum para celebrar su 40 aniversario.

Ricardo Mateos