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El madrugón no evitó que María Teresa estuviera arropando a su hija

Terelu Campos celebró su cumpleaños en compañía de sus amigos y familiares

Septiembre 12, 2008

La presentadora, que saborea uno de sus mejores momentos profesionales, celebró un entretenido festón en el que no faltó la música en directo y la presencia de famosos y rostros más que conocidos de la pequeña pantalla.

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Enfundada en un impresionante vestido negro que resaltaba su belleza, Terelu Campos celebró, por todo lo alto, su cuarenta y dos aniversario con la compañía de amigos y familiares en la conocida discoteca Gabbana de Madrid. Cuatro décadas de absoluta tenacidad y esfuerzo que han acabado por demostrar que, tras una apariencia de hierro forjado, habita una mujer de corazón algodonoso y sincera sonrisa. Y eso que ha tenido que batallar hasta en tiempos de excitación mediática y televisiva. Sobre todo porque quitarse sambenitos grabados a fuego en la piel, le ha costado más de un disgusto. Ahora, sin embargo, mira a la vida con serenidad y borboteando sosiego y cautela. Algo que demostró en el festón que ofreció a un grupo de amigos con los que compartió sonrisas y bailes sobre la pista y el escenario. La verdadera Terelu en todo su esplendor. Su madre, que ha conseguido dibujar La mirada crítica con su propio estilo, conversó distendidamente con algunos de los invitados y rió apaciblemente ante las ocurrencias de un Pedro Ruíz vestido con carísima camisa de rayas azules. María Teresa, luciendo un bonito vestido oscuro, abandonó el lugar cerca de las once de la noche porque madruga para ir a trabajar: “Me voy que me levanto muy temprano” me dijo con esa espontaneidad que le caracteriza. Antes, por cierto, se despidió cariñosamente de un Alfredo Urdaci muchísimo más rejuvenecido y delgado que cuando presentaba el telediario junto a la Princesa de betebellón. El presentador no dudó en charlotear con Boris Izaguirre, que acudió sin Roberto, y que me confesó que quería quitarse un par de kilos de encima: “Fíjate, quiero ver si consigo bajar hasta los 80 kg”. Manteniendo figura y ánimo envidiable, Paco Valladares incluso meneó con garbo su cuerpo ante el chorro de voz de Juan Peña, que nos deleitó con un concierto de rumbas y sevillanas que consiguió erizarme como pocos lo han conseguido. La hermana de Terelu, Carmen Borrego, no dudó en arrancarse a bailar con sus dulces melodías. La diseñadora Marili Coll, ataviada con un fabuloso diseño en tonos rojos, bromeó con su elegancia: “Nada, he venido sin nada de glamour”. De azul turquesa y con un bonito colgante símbolo de su creencia católica, la cantante Marian Conde, todavía recordando a Arturo Tejerina. La guapa contertuliana, que en breve se reconvertirá en maestra en una conocida escuela de cante, lleva consigo una fotografía del periodista en su cartera. Me emocioné al comprobar el cariño con el que me mostró la imagen. Ciertamente conmovedor. Tanto, como la presencia de un imperturbable Guti y su mujer, Aranxa de Benito, tan o más unidos que antes. Por cierto, también hubo tarta y un exquisito catering en el que no faltó el jamón de pata negra y unos sabrosos canapés y delicatessen. Mañana será el día de desenvolver todos los regalos. Felicidades.
 
Por Saúl Ortiz