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Bautizo de Ella

Tensión entre los Bisbal y los Tablada

Marzo 28, 2011

Otro renglón merece el cacareado distanciamiento entre las dos sagas protagonistas. Me cuentan que la situación familiar es tensa, a pesar de que haya quien se empeñe en asegurar que entre los Bisbal y los Tablada reina la paz. Más bien hay una falsa cordialidad, quizás porque unos y otros quieren la felicidad de sus respectivos familiares.

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Sigue dando de qué hablar. El bautizo de Ella Bisbal Tablada lleva camino de convertirse en uno de los asuntos que más crispación levantará en los próximos meses. No es para menos. Tras la ocultación que el cantante David Bisbal y la diseñadora Elena Tablada hicieron de los preparativos del ya famoso bautizo que, según los maldicientes, se podrá ver en alguna de las múltiples publicaciones de lo rosa. Todavía hay muchas incógnitas por descubrir sobre uno de los más polémicos actos de la pareja. Aunque no es el único. Incluso los invitados al ceremonial parecen haber firmado un pacto de confidencialidad, por su entrega desmedida y su sepulcral silencio. Hacen bien, son fieles y hasta precavidos. Muchos se preguntaron por la presencia de María José Suárez en tan magnánimo acontecimiento. A parte de la buena relación que la sevillana mantiene con el casi matrimonio, su hermana fue la encargada de realizar las fotografías “oficiales” del bautizo. Es una gran fotógrafa, que inmortaliza con delicadeza y dedicación.
Otro renglón merece el cacareado distanciamiento entre las dos sagas protagonistas. Me cuentan que la situación familiar es tensa, a pesar de que haya quien se empeñe en asegurar que entre los Bisbal y los Tablada reina la paz. Más bien hay una falsa cordialidad, quizás porque unos y otros quieren la felicidad de sus respectivos familiares. Los Tablada son gente afable, de mirada alocada, pero con una gran formación y cultura. Los Bisbal son más campechanos, aunque no por ello menos formados o precavidos. Sin embargo, los diferentes puntos de vista que tienen sobre aspectos cotidianos, hacen que entre ellos haya choques, roces e incluso malos entendidos. Insisten que la celebración del bautizo sirvió, de alguna manera, para destacar ese enfriamiento, quizás dejadez, existente entre las dos partes. O tal parece. Próximamente podrían salir a la luz unas imágenes reveladoras que, si bien son blancas e impolutas, dejan al descubierto una segunda lectura francamente apetecible.