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Ted Bundy, el asesino en serie de estudiantes que conmocionó a Estados Unidos

Noviembre 12, 2015
ted bundy

Ted Bundy es uno de los asesinos en serie más conocidos en Estados Unidos que conmocionó a todo el país por sus macabros crímenes. Aunque las cifras oficiales señalan que mató a treinta y seis mujeres, los analistas estiman que el número real de víctimas podría aumentar hasta cien.

Theodore “Ted” Robert Cowell Bundy, nacido el 24 de noviembre en Bradford, Florida, siempre seguía el mismo ritual en sus asesinatos. Seleccionaba una víctima, la perseguía, la estrangulaba y asesinaba y, una vez muerta, sodomizaba su cadáver con los objetos que tenía a mano y lo más importante y que fue una pista clave en el juicio, mordisqueaba su cuerpo inerte.

Los psicólogos señalan que Bundy podría considerarse el claro ejemplo de un asesino en serie psicópata, afirmación basada en la confianza que lograba inspirar en sus víctimas. Para ello, se valía de su atractivo físico, su carismática personalidad y su enorme inteligencia para el crimen. Su truco para conseguir raptar a las mujeres era sencillo y a la vez eficaz. Se presentaba como un joven elegante, bello, llamativo, con el brazo escayolado en el aparcamiento de los supermercados y les pedía si le podían ayudar con la compra. Estas, al ver su aspecto cuidado, tendían a confiar en él y le ayudaban a trasportar la compra, sin sospechar que ese hombre con el que iban hablando y parecía tan culto se convertiría en su futuro asesino.

De hecho, esta capacidad de ganarse la confianza de las futuras víctimas fue algo que frustró a los agentes durante la investigación. Es decir, todas las jóvenes a lo largo y ancho de Estados Unidos sabían que había un asesino en serie que tenía una fijación especial por las mujeres de pelo oscuro, liso y largo – más tarde se supo que le recordaba a una ex novia que le rechazó años durante su etapa universitaria por considerarle inferior – y aun así, conociendo estos datos, seguían apareciendo más y más cadáveres de estudiantes que, cumpliendo con estas características, confiaban en el asesino.

Dos incidentes desencadenantes

Algunos psiquiatras señalan que las secuelas de los rechazos que sufrió en su infancia fueron las que le llevaron a convertirse en uno de los asesinos en serie más sangrientos de la historia de Estados Unidos. Nació en 1946, hijo de una chica soltera de una familia puritana lo que valió el rechazo de su propia familia durante los primeros años de vida. Por ello, se convierte en un adolescente tímido y solitario que se aísla del resto de compañeras y que adopta un extraño comportamiento por ejemplo con los animales a los que mutila después de capturarlos.

El segundo incidente desencadenante para los analistas habría ocurrido durante su etapa universitaria estudiando Derecho. Bundy tuvo una novia en la facultad que terminó abandonándole. Este hecho marcó al asesino. De hecho, todas sus víctimas físicamente eran similares a esta mujer. Los hay que se atreven a asegurar que en su fantasía era a ella a la que mataba una y otra vez.

Asesinatos en Washington

Antes de comenzar a asesinar de un modo compulsivo, llevó a cabo una serie de hurtos en algunos comercios y casas ajenas cuando iba ebrio. Su primer crimen conocido tuvo lugar en el año 1974 en Washington, cuando atacó con tan solo 27 años a una mujer mientras dormía golpeándola con una barra de hierro y la violó con la pata de la cama. Sin embargo, la chica fue hallada al día siguiente y sobrevivió con daño cerebral permanente.

Bundy no tardó ni un mes en volver a actuar atacando a Lynda Ann Healy, una estudiante de Psicología de 21 años a la que dejó inconsciente y raptó, cuyo cadáver no fue encontrado hasta un año después. Lejos de arrepentirse por sus actos tras este asesinato a sangre fría, Bundy comenzó una estrepitosa y sangrienta carrera como asesino en serie en el que las universitarias y las madres solteras eran sus principales víctimas.

Uno de los detalles que destacaban los investigadores del caso era su inteligencia. Ya no solo por saber alterar su aspecto físico para despistar a los policías que le seguían la pista y no dejar rastro en la escena del crimen o en el cuerpo de las mujeres asesinadas a pesar de cebarse con sus cadáveres si no que sabía el momento exacto en el que tenía que cambiar de residencia para que no se estrechase el cerco y las autoridades reparasen en él.

De esta manera, en agosto de 1974 se mudó a Midvale, Utah, y se matriculó en la Facultad de Leyes. En esta nueva etapa, entre otras, asesinó a la hija del sheriff local, Melissa Smith. La policía del estado no tardó en percatarse de que el modus operandi de los crímenes era similar al utilizado por el asesino de Washington.

Carol DaRonch, el primer error de Bundy

El 8 de noviembre de 1974 Bundy cometió su primer error cuando intentó asesinar a Carol DaRonch. En esta ocasión, para conseguir que la joven montase en su coche, se hizo pasar por un agente de policía que le informaba de que habían intentado robarle su vehículo y tenía que trasladarla a comisaría para realizar el papeleo oportuno. La mujer, confiando en su palabra, se montó con el asesino en serie. Sin embargo, cuando este detuvo el coche, la amenazó con una pistola y comenzó a esposarla, Carol, en lugar de amedrentarse, le golpeó en la cara y salió corriendo. La suerte se puso de su lado cuando un motorista pasó en esos momentos por allí, la rescato y la llevó a la comisaría más cercana. Los policías tenían el tipo de sangre del atacante y su descripción gracias a la primera víctima que había sobrevivido.

El siguiente destino del asesino en serie fue Colorado. Allí, entre otras, asesinó a Melanie Cooley, de 18 años, a la que secuestró cuando volvía a casa del instituto. Un trabajador de caminos encontró el cadáver de la chica que había sido golpeada con una barra y estrangulada con una funda de almohada anudada alrededor de su cuello mientras tenía las manos atadas en la espalda. El hecho de que se encontrasen los cuerpos sin vida de sus víctimas no detuvo a Bundy.

Identificación y juicio

La estrategia del delincuente era trasladarse de un estado a otro para que la policía no descubriese sus patrones y relacionase los asesinatos. Parecía que el asesino nunca sería descubierto hasta que el 16 de agosto de 1975 Bundy huyó cuando un patrullero de carretera le dio el alto. Tras una persecución, el agente le detuvo y encontró en el interior del vehículo esposas, cintas y una palanca de metal, indicios que fueron suficientes para que comenzase una investigación entorno al asesino.

Bundy acudió tranquilo a su primer juicio por secuestro agravado el 23 de febrero de 1976. Con lo que el criminal no contaba es que Carol DaRonch, la víctima que logró escapar, le identificaría, lo que provocó que fuera condenado a 15 años de prisión con libertad condicional. Más tarde,  las pruebas periciales de los objetos encontrados en el interior del coche revelaron que las contusiones cerebrales de algunas mujeres asesinadas habían sido realizadas con la palanca encontrada.

Fugas y más crímenes

Una vez detenido, Bundy logró fugarse dos veces de prisión. La primera el 7 de junio de 1976 cuando saltó de la Biblioteca de la Corte de Aspen, donde estaba documentarse para defenderse el mismo en el juicio. La segunda en 1977 y huyó a Chicago y Florida.

El instinto criminal de Bundy era superior a su propio control y, por ello, siguió asesinando una vez escapó de la cárcel tentando al destino. Durante esta etapa realizó uno de los crímenes más conocidos y que ha dado lugar a ficciones televisivas: los asesinatos el 14 de enero de 1977 en la fraternidad Chi Omega. Nita Neary volvía a la fraternidad de madrugada. Le extrañó que la puerta estuviese abierta a esas horas por lo que se escondió el tiempo suficiente para ver salir a Bundy del interior ataviado con una gorra azul con la que intentaba ocultar su rostro.

Una vez este se había marchado, entró en el interior de Chi Omega y se encontró con un espectáculo desolador. Neary localizó a su compañera Karen Chandler gravemente herida en el pasillo y a Kathy Kleiner malherida en su cuarto. Inmediatamente llamó a la policía que encontró el cadáver de Lisa Levy, brutalmente violada y golpeada, y de Margaret Bowman, estrangulada mientras dormía.

Arresto y ejecución

Después de tantos asesinatos, Bundy fue detenido cuando circulaba con un coche robado y una patrulla reconoció la matrícula. A pesar de que proclamó su inocencia, agotó sus apelaciones e intentó retrasar su ejecución coaccionando a los familiares de las víctimas cuyos cuerpos no habían sido localizados para que solicitaran a la corte que le otorgara más tiempo para poder confesar, Bundy fue electrocutado el 24 de enero de 1989. El asesino en serie brutal, sádico, pervertido y con una compulsión necrofílica fue declarado muerto a las 07.16 horas de la mañana.

Alexandra Manzanares